CAPÍTULO 6 : RELATO 7 Los Shelly Correa Dionisio Shelly Correa

¿Quién fue Dionisio Shelly Correa?
Imagenes relacionadas con la interesante vida de Dionisio Shelly Correa.
Fuente:  Varias, convenientemente relacionadas en este capítulo.     

“En la vida no existe nada que temer, solo cosas que comprender.”

Marie Curie.

Dionisio Shelly Correa nació en Valencia, en 1860, y murió, en 1899, oficialmente en Vigo. Si bien algunas notas de prensa indican que lo hizo en los baños de Caldas de Oviedo, oficialmente murió en Vigo, según constó, años más tarde, en el acta de traslado de sus restos al cementerio de Alcalá de Henares. En ninguno de los documentos consultados se cita esposa o hijos, es pues de suponer que no estuvo casado, ni tuvo descendencia.

Árbol Genealógico de Dionisio Shelly Correa.
Fuente: Investigación interna, www.myheritage.es
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Dionisio nació un mes después de que su padre, Tomás Shelly Calpena, volviese de su destino en África. Su condición de militar estaba unida a un cambio continuado de residencia, que afectaba a todo el núcleo familiar.

Dionisio Shelly Correa cuando llegó a Elobey Chico, Fernando Poo.
Dionisio Shelly Correa cuando llegó a Elobey Chico, Fernando Poo.
Dionisio Shelly Correa cuando era subgobernador de Elobey Chico, Fernando Poo.
Dionisio Shelly Correa cuando era subgobernador de Elobey Chico, Fernando Poo.
Dionisio Shelly Correa cuando era comandante del pontón la <i>Ferrolana</i>, en Elobey Chico.
Dionisio Shelly Correa cuando era comandante del pontón la Ferrolana, en Elobey Chico.


Fuente:   Álbum familiar de Carolina Correa Sotomayor     

Siguiendo los destinos paternos, es de suponer que Dionisio vivió en la zona de Levante sus primeros cuatro años de vida y, en 1864, se trasladó a Alcalá de Henares. En dicha localidad, al igual que su hermano Alfonso, fue alumno el Colegio de los Escolapios, ubicado en la antigua Universidad de Alcalá, fundada por el cardenal Cisneros. Información que corrobora un obituario de un recorte de periódico, sin identificar, y recopilado en el álbum familiar materno, en el que se dice:

“……Que traidora enfermedad, que contrajo en la región africana, lo arrebató para siempre al cariño de la familia, a las ilusiones de la edad y al porvenir de una carrera brillante, le hemos visto tornar a su ciudad querida donde halló reposo para su espíritu y acudir al viejo hogar para recibir de los Padres Escolapios, sus maestros de ayer, nuevos alientos con que afrontar convicciones azotadas por el viento de la batalla e infundir como soldado de progreso a su vuelta a la Guinea española, entre los naturales del país, la cultura, el amor al trabajo y cuanto de hermoso y notable encerraba aquella alma enamorada de los altos ideales de patria y honor.
A esos hijos de Calasanz que tienen a su cargo la educación de la mayor parte de la juventud complutense en el Colegio de San Idelfonso, de cuyas aulas, salió tan esclarecido alumno, nos dirigimos principalmente desde las columnas de este seminario, seguros de que también honraran como se merece la memoria de Dionisio Shelly y su retrato expuesto en su día en el salón de estudios de la antigua Universidad fundada por Cisneros, servirá como un modelo del buen patricio que a sus condiciones de talento y de valor reunía, la más preciada de hábil gobernante y que a la imitación de la mocedad deben ofrecer sus maestros…………”

Fachada principal del Colegio de los Escolapios de Alcalá de Henares del que fue alumno Dionisio Shelly Correa
Fachada principal del Colegio de los Escolapios de Alcalá de Henares del que fue alumno Dionisio Shelly Correa
Patio del Colegio de los Escolapios de Alcalá de Henares del que fue alumno Dionisio Shelly Correa.
Patio del Colegio de los Escolapios de Alcalá de Henares del que fue alumno Dionisio Shelly Correa.


Fuente:   Álbum familiar de Carolina Correa Sotomayor.     

El 10 de julio de 1877, con 17 años, Dionisio Shelly Correa entró, mediante oposición, como Aspirante de Marina, en la Escuela Naval Flotante Asturias. Ubicada en la ciudad de Ferrol, había sido inaugurada en 1871, tras reformar y habilitar con salas de estudio y alojamiento la fragata Princesa de Asturias; rehabilitación que intentaba paliar la falta de un centro formativo naval, tras el cierre, unos años antes, del Colegio Naval Militar de San Carlos de Cádiz, como consecuencia de la situación política y económica de España. Cuando Dionisio ingresó en el citado centro, los estudios duraban cinco años y se entraba, entre los once y diecisiete años, mediante un proceso de oposición que comportaba superar una prueba de matemáticas, gramática, religión, geografía, historia, dibujo, francés e inglés; anualmente debía pagarse una cuota de 2500 reales, cantidad permitida tan solo a un reducido sector poblacional. Al alumnado de primer y segundo curso se le denominaba aspirante de marina; al de los dos siguientes curso, guardiamarinas y a los de quinto curso, alféreces.

Escuela Naval Flotante <i>Asturias</i>, en la que, en 1877, ingresó Dionisio Shelly Correa.
Escuela Naval Flotante Asturias, en la que, en 1877, ingresó Dionisio Shelly Correa.
Escuela Naval Flotante <i>Asturias</i>, en 1890.
Escuela Naval Flotante Asturias, en 1890.


Fuente:   Álbum familiar de Carolina Correa Sotomayor.     

Para la ciudad de Ferrol, la nueva Escuela Naval Asturias constituyó todo un acontecimiento, recogido en las noticias de la época y, también, en el álbum de recuerdos realizado por Carolina Correa Sotomayor, madre de Dionisio Shelly Correa.

El álbum materno contiene, así mismo, un gravado del Dique de San Julián o Dique de la Campana, ubicado en la ciudad de Ferrol. La información escrita, que hay al pie de la lámina, hace suponer que, Luis y Carlos, hermanos de Dionisio, le visitaron, mientras era alumno de la Escuela Naval Asturias. Una visita que aprovecharon para conocer el famoso dique, inaugurado en el verano de 1.879, tras ser construido sobre una roca granítica de 145 m. de eslora, 27 m. de manga y 12 m. de calado. Un dique que constituyó la mayor obra hidráulica de Galicia del siglo XIX.

Así mismo, en dicho álbum, hay un dibujo de las señales de navegación de Mazarredo. Un código que, mediante banderas, muestra las indicaciones y órdenes que deben observar las embarcaciones al navegar. Dibujado y pintado por Dionisio Shelly Correa durante su primer periodo formativo en la Escuela Naval Asturias, se lo mandó, también, a su madre.

Recorte de periódico, no identificado, en el que se comentan las características de la Escuela Naval Flotante Asturias, en Ferrol, de la que fue alumno Dionisio Shelly Correa.
Fuente:  Álbum familiar de Carolina Correa Sotomayor.     
Cuando el forastero que llega a Ferrol consigue hacer relaciones, cosa facilísima en este país hospitalario y amable, no tarda en ser interrogado por las personas que lo tratan con la siguiente pregunta: “Ha visitado usted la fragata Asturias”.
Si la contestación es negativa, pronto de le dice: “No se vaya usted sin verla”.
Impulsado por la curiosidad que ha despertado en mi tanto encomio como he oído hacer de este buque, escuela de aspirantes a guardias marinas, he tenido la satisfacción de ir esta mañana a su bordo con mis distinguidos compañeros los Sres. Vargas y León y Marín, y he de declarar que la impresión que me ha causado su visita ha sido extraordinariamente superior a la que había formado por las noticias que sabía por referencias.
La fragata Asturias es exteriormente lo que cualquier otro buque de su clase; pero su interior tiene todas las apariencias de un edificio construido expresamente para un vasto establecimiento de instrucción. Pocos institutos y colegios de España reúnen tan buenas condiciones higiénicas ni tan a propósito para la vida consagrada al estudio.
Todas sus dependencias son espaciosas y están decoradas con gusto y armonía en sus detalles es tal, que el conjunto se le puede dar y no es ponderación, el nombre de palacio flotante.
Su dignísimo comandante el capitán de navío D. Manuel Carballo, el segundo jefe capitán de fragata D. Indalecio Núñez y el tercero D. Leopoldo Boado nos han dispensado la honra de acompañarnos en nuestra visita al buque y contestar a nuestras preguntas, no siempre pertinentes y muchas veces excesivamente curiosas, con una amabilidad extrema que no agradeceremos nunca bastante.
He de apuntar antes de que me olvide, pues mis notas no pueden estar más desordenadas, que el ilustrado señor Carballo, jefe de esta escuela que constituye una gloria nacional y una de las personas más ilustradas de la marina española y de las que Indudablemente han prestado señaladísimos servicios a la patria en momentos difíciles, habiéndole cabido la honra de detener el levantamiento de….parte importantísima en los acontecimientos navales que hicieron someter a Joló a la soberanía de España, y no la menos señaladísima de haberle confiado el gobierno la misión de contener la indisciplina, con el mando de la fragata Carmen, durante el periodo de la insurrección canibalista.
El Sr. Carballo (he tenido el gusto de observarlo) perdóneme si hierro su modestia, siente tal interés por el deber de la marina que raya en los límites de la debilidad. Todos sus afanes, todos sus desvelos, tienden al mejoramiento de la escuela que tan brillantes resultados está dando. Estos son de tal naturaleza, tan notables son sus adelantos, que ha sido reconocidos y admirados por los jefes y profesores de escuelas análogas en el extranjero, y especialmente los de Alemania y de Italia, quienes después de visitarla y de manifestar que era superior a lo que conocían, pidieron y se llevaron numerosos apuntes que les sirvieran de base para proponer y realizar reformas en sus respectivos buques de instrucción.
El cuadro de profesores es el siguiente:
De mecánica, el teniente de navío don José Ferrándiz, autor de varias obras…………………??
En letras …….. la sublime frase de Méndez Núñez: España prefiere honra sin barcos, a barcos sin honra; y sobre las paredes se ven gran número de tarjetones que recuerdan los nombres y hechos de nuestros más ilustres marinos.
En el centro del salón hay un velador hecho de la pizarra en que verificó sus estudios, siendo guardia marina en Cartagena el inmortal Jorge Juan. La biblioteca cuenta cerca de 1500 volúmenes, entre los que figuran las obras extranjeras más importantes que tiene aplicación a la armada y las de autores españoles más conocidos.
Paso por alto los muchos detalles dignos de conocerse, porque las condiciones de una carta no permiten que me extienda lo necesario para ello y voy a ocuparme de las de más interés.
Se instituyó la escuela siendo ministro de Marina el general Beránger, con treinta alumnos, siendo su primer director el malogrado Sánchez Barcaiztegui. En la actualidad tiene 109, de los cuales uno se halla disfrutando de licencia.
El ingreso se alcanza mediante oposición.
Los padres o tutores de los alumnos tienen que depositar al verificarse el ingreso 2500 rs. e igual cantidad al año.
El gasto diario de cada alumno por sus estudios, alimentación, correo, alumbrado, lavado de ropa, botica, etc. importa tan solo 10 rs diarios.
He aquí la vida de los alumnos: se levantan a las cinco y media y a las seis entran en clase, de donde salen a las diez para almorzar y vuelven a clase después hasta las cuatro, en que se les llama para comer, y desde esta hora hasta las seis y media dedican el tiempo al recreo; cuatro días a la semana y los días restantes a ejercicios de instrucción de compañía. A las nueve y media de la noche entran en el dormitorio para entregarse al descanso y al sueño.
Los alumnos son en su mayoría meridionales. Entre ellos se distinguen por su aplicación y talento Don Manuel Andújar, de Santadas y Don Antonio Castillo de Andalucía.
Doy fin a mis apuntes sobre la fragata Asturias, deseando que los gobiernos presten a esta escuela la protección que merece. La índole de La Correspondencia no me permite extenderme en consideraciones sobre el particular, pero correspondiendo a su lema de ser el eco de la opinión, he de decir que a juicio de personas inteligentes y amantes de la marina, de nada o de poco ha de servir tener cualidades humanas y no disponer de buenos buques y de los elementos para seguir por la vía de los modernos adelantos.
Además de la instrucción reglamentaria que reciben en la fragata los aspirantes de marina, tienen una hora de clase dos veces por semana para adiestrarse en el manejo del farol Colomb, haciendo señales por el sistema Morse. Este sistema que tan buenos resultados dio en la escuadra durante el viaje de S.M. a los puertos del Mediterráneo, ha sido adoptado definitivamente por la marina, fundándose una escuela de telegrafía naval en la urca Pinto, dirigida por el distinguido oficial de telégrafos D. José Luis León, que fue.............

Dique San Julián o dique de la Campana en la ciudad de Ferrol, 1879.
Dique San Julián o dique de la Campana en la ciudad de Ferrol, 1879.
Señales de navegación de Mazarredo. Dibujo realizado por de Dionisio Shelly Correa.
Señales de navegación de Mazarredo. Dibujo realizado por de Dionisio Shelly Correa.


Fuente:   Álbum familiar de Carolina Correa Sotomayor.     

Tras dos años de formación en la Escuela Naval, el 26 de junio de 1880, Dionisio Shelly Correa aprobó todos los requisitos para pasar a ser guardiamarina de 2ª clase. Antes de proseguir con su formación, siguiendo la normativa reglamentaria, se le concedió un mes de licencia, junto a la orden de presentarse, a su fin, en Cartagena para embarcar en la fragata Blanca. En ella, fondeó por diversos puertos de la costa gaditana y por Algeciras. Pasó, a la fragata Carmen, emprendiendo viaje hacia Túnez, tras anclar en Cartagena. Salió de dicho puerto y, tras hacer escala en Algeciras y Lisboa, fondeó de nuevo en Ferrol. Puerto en el que pasó a la fragata Sagunto, con la que, durante el mes de agosto del 1881, escoltó el buque que conducía a los Reyes de España por diversos puertos de la costa gallega. Tras ello, embarcó en la corbeta Villa de Bilbao.

Un año más después, el 22 de octubre de 1881, Dionisio Shelly Correa, partió de Vigo, en el vapor mercante inglés Lisbon, a la búsqueda de la que sería su primera embarcación de navegación de altura, el crucero Gravina. Dicha nave, recién salida de los astilleros londinenses y comprada por la Armada española, llegaría a España, un mes más tarde, iniciando, los primeros días de 1882, un largo periplo, de casi dos años, rumbo a Manila, en el que, también, se alcanzaría los puertos de las ciudades chinas de Shanghái y Nankín. Una larga travesía en la que Dionisio completaría su formación como guardiamarina.

Tras salir de Vigo y fondear en Cádiz, la primera parada, de Dionisio Shelly Correa, a bordo del crucero Gravina, fue la isla de Malta, de ubicación estratégica en medio del Mediterráneo. Llegó al puerto de su capital, Valeta, a finales de enero de 1882. Dicho puerto, importante escala de las antiguas rutas navales, entre oriente y occidente, tras la abertura del Canal de Suez, en 1869, pasó a ser un punto estratégico de navegación hacia el sur de Asía, para las embarcaciones que cruzaban por el canal.
Aprovechando el fondeo del Gravina en Valeta, Dionisio envió a su madre diversas fotografías de los majestuosos y monumentales edificios de la ciudad. Una capital, actualmente patrimonio de la humanidad, con una rica historia estrechamente vinculada a las cruzadas contra el Imperio otomano o turco.

Dionisio Shelly Correa, embarcado en el Gravina, navegó a lo largo de todo el Canal de Suez, rumbo hacia Filipinas. Una vez cruzado, tras alcanzar la población que le da el nombre, Suez, el Gravina salió a las aguas abiertas del océano Índico, en el golfo de Adén. Siguiendo su costumbre, desde Port-Saïd y desde Suez, Dionisio envió diversas fotografías, de ambas ciudades y de las zonas que bordean dicho canal, a su madre, que las recopiló en su álbum de recuerdos.

Panorámica del puerto de Valeta, en Malta, mandada por Dionisio Shelly Correa, a su madre, en 1882.
Fuente: Álbum familiar de Carolina Correa de Sotomayor.
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La Valeta, Malta 1882
Fuente:  Álbum familiar de Carolina Correa Sotomayor.     
Representacion del puerto de La Valeta, capital de Malta en 1882.
Representacion del puerto de La Valeta, capital de Malta en 1882.
Albergue de Castilla en Valeta y actual sede del primer Ministro. Fotografía mandada por Dionisio Shelly Correa, a su madre, en 1892.
Albergue de Castilla en Valeta y actual sede del primer Ministro. Fotografía mandada por Dionisio Shelly Correa, a su madre, en 1892.

Fotografías de diversos monumentos de Veleta, capital de Malta, mandadas por Dionisio Shelly Correa, a su madre, en 1882.
Fuente:  Álbum familiar de Carolina Correa Sotomayor.     
Tumba del noble y militar español Raimundo Rabasa de Perellós, Gran maestre de la Orden de Malta, en la catedral de St. John Church en Valeta.
Tumba del noble y militar español Raimundo Rabasa de Perellós, Gran maestre de la Orden de Malta, en la catedral de St. John Church en Valeta.
Exterior de la catedral de St. John Church en La Valeta.
Exterior de la catedral de St. John Church en La Valeta.
Antiguo vendedor por la calle de leche.
Antiguo vendedor por la calle de leche.
Calle Santa Lucia en Valeta.
Calle Santa Lucia en Valeta.
Faldetta o traje y tocado tradicional de Malta.
Faldetta o traje y tocado tradicional de Malta.

Interior de la catedral de St. John Church en Valeta.
Interior de la catedral de St. John Church en Valeta.
Tumba del noble español Rafael Cotoner y de Oleza, Gran maestre de la Orden de Malta, en la catedral de St. John Church en La Valeta.
Tumba del noble español Rafael Cotoner y de Oleza, Gran maestre de la Orden de Malta, en la catedral de St. John Church en La Valeta.
Tumba del conde de Beaujolais en la catedral de St. John Church en La Valeta.
Tumba del conde de Beaujolais en la catedral de St. John Church en La Valeta.


Fuente:   Álbum familiar de Carolina Correa Sotomayor.     

Siguiendo su ruta hacia Manila, tras dejar atrás la isla de Malta, el 7 de febrero de 1882, el crucero Gravina llegó a Port-Saïd. Situada en el nordeste de Egipto, dicha ciudad era y es el punto de entrada al Canal de Suez. Un canal artificial, de 163 Km, que conecta el Mediterráneo con el mar Rojo, acortando la ruta marítima, entre Europa y el sur de Asia. Promovido por el francés Ferdinand Lesseps, su abertura supuso un enorme beneficio para los navíos españoles que se dirigían hacia Filipinas; los 130 días necesarios para seguir la antigua ruta oriental de las Indias portuguesas, rodeando el cabo de Buena Esperanza, quedaron reducidos a 30.

Dionisio Shelly Correa, embarcado en el Gravina, navegó a lo largo de todo el Canal de Suez, rumbo hacia Filipinas. Cruzado el Canal de Suez, tras alcanzar la población que le da el nombre, Suez, el Gravina salió a las aguas abiertas del océano Índico, en el golfo de Adén. Siguiendo su costumbre, desde Port-Saïd y desde Suez, Dionisio envió diversas fotografías, de ambas ciudades y de las zonas que bordean el canal de Suez, a su madre, que las recopiló en su álbum de recuerdos.

Fotografias mandadas por Dionisio Shelly Correa, a su madre, desde Egipto en 1882.
Fuente:  Álbum familiar de Carolina Correa Sotomayor.     
Puerto de Port-Saïd en Egipto. Fotografía, de autor desconocido, rotulada con el núm. 129.
Puerto de Port-Saïd en Egipto. Fotografía, de autor desconocido, rotulada con el núm. 129.
Puerto de Port-Saïd en Egipto. Llegada del príncipe de Gales (1875).
Puerto de Port-Saïd en Egipto. Llegada del príncipe de Gales (1875).
Mezquita de Uthman Katkhuda en El Cairo, Egipto.
Mezquita de Uthman Katkhuda en El Cairo, Egipto.
Gran Esfinge de Guiza, Egipto.
Gran Esfinge de Guiza, Egipto.

Personajes oriundos de la zona de la costa de Sudán. Fotografías mandadas por Dionisio Shelly Correa, a su madre, en 1882.
Fuente:  Álbum familiar de Carolina Correa Sotomayor.     

Siguiendo su ruta, el Gravina hizo escala en el puerto de la ciudad de Adén, en Yemen. En aquellos tiempos, los ingleses controlaban dicho puerto natural, muy preciado por su estratégica posición en la ruta naviera entre Europa y el sur de Asia. El Gravina, tras fondear en Adén emprendió rumbo hacia Punta de Gales, en la antigua isla de Ceylán. Dionisio Shelly Correa, como hiciera siempre, en todos los lugares en los que fondeaba, envió fotografías de la zona a su madre.

Panorámica de la ciudad y el puerto de Adén, Yemen. Fotografía enviada por Dionisio Shelly Correa, a su madre, en 1882.
Fuente: Álbum familiar de Carolina Correa de Sotomayor.
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Vista general de Adén, Yemen. Fotografía enviada por Dionisio Shelly Correa, a su madre, en 1882.
Fuente: Álbum familiar de Carolina Correa de Sotomayor.
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Fotografías de Adén (Yemen) enviadas por Dionisio Shelly Correa, a su madre, en 1882.
Fuente:  Álbum familiar de Carolina Correa Sotomayor.     
Camino de entrada a la población de Adén, Yemen.
Camino de entrada a la población de Adén, Yemen.
Cisternas de agua en Adén.
Cisternas de agua en Adén.
Fuerte y batería inglesa en Adén.
Fuerte y batería inglesa en Adén.

Fotografías Personajes, probablemente, de la costa de Etiopía enviadas por Dionisio Shelly Correa, a su madre, en 1882.
Fuente:  Álbum familiar de Carolina Correa Sotomayor.     

El 4 de marzo de 1882, el crucero Gravina, con Dionisio Shelly Correa abordo, llegó a Punta de Galle, una ciudad situada al sur de la de Colombo, en la antigua isla de Ceilán y actual Sri Lanka. En el siglo XIX, el puerto de Galle, acariciado por las aguas del océano Índico, era uno de los principales puertos coloniales de Asia. Primero los portugueses y más tarde los holandeses ocuparon y convirtieron la ciudad de Galle en una fortaleza amurallada. Hoy en día, su conjunto fortificado es patrimonio de la humanidad y, anecdóticamente, cabe destacar que sus potentes murallas salvaron al casco antiguo del devastador tsunami, que afectó la zona, en el 2004.

Dionisio Shelly Correa, en este caso, desde Galle, mandó fotografías de personajes de Malabar, zona costera, muy próxima a Ceilán, ubicada en la región del suroeste de la India. Una zona que, en aquella época, estaba controlada por los británicos. Se desconoce el interés o relación que Dionisio pudiera tener por los personajes y costumbres de Malabar, quizás simplemente curiosidad.

Fotografías Personajes de Malabar, al suroeste de India, enviadas por Dionisio Shelly Correa, a su madre, en 1882.
Fuente:  Álbum familiar de Carolina Correa Sotomayor.     

Dejando atrás Punta de Galle, el Gravina tomó el rumbo hacia Filipinas, fondeando en Singapur y llegando, el 22 de marzo del 1982, a la bahía de Manila. Dos meses después, saldría hacia Shanghái para, posteriormente, dirigirse a la ciudad china de Nankín, regresando de nuevo a Manila.

En esta larga travesía del Gravina, Dionisio Shelly Correa bajó a tierra en varias ocasiones, en Manila y en otros lugares del archipiélago filipino. Ello le permitió, siguiendo su costumbre, enviar fotografías a su madre, mostrando la diversidad étnica y cultural del archipiélago. Mandó fotografías de filipinos de ascendencia mestiza; de los igorrotes que viven en las zonas montañosas de la isla de Luzón y de los aetas de raza negra que habitan en la misma isla; de los moros musulmanes de las islas de Joló y de Mindanao, resultantes del mestizaje entre malayos, árabes y chinos.

Todas las fotografías, de esta zona, que hay en el álbum familiar, son de autoría desconocida a excepción de dos de ellas; el autor de ambas es el fotógrafo holandés Francisco Van Camp, un pionero, del siglo XIX, en este arte.

En el pie de otra de las fotografías, del álbum materno, puede leerse “babáis de Luzón”. Babáis significa mujer en ilocano, vocablo de una de las tres lenguas más habladas de Filipinas. Actualmente, en dicho país se hablan más de 170 lenguas, siendo solo dos de ellas, el tagalo y el inglés, las oficiales. Justamente, escrita en tagalo y de su puño y letra, Dionisio Shelly Correa envió a su madre, la reproducción de una poesía, que, también, quedó recopilada en el álbum familiar.

Poema o canción, en lengua no identificada, enviada por Dionisio Shelly a su madre desde Filipinas, en 1882.
Fuente:  Álbum familiar de Carolina Correa Sotomayor.     
Balitao
Bolae bolae mga bolae
Quimea babalitao
¿iling Caballero
Quimea babalitao
Matinonto
Pino?o babalitao
My diafraie?nfo

2ª Parte
Halinang nenerey cots
Quetay mamimitas ng sam paijar rozal
Bolon mamimitas ¿????’

1º Parte
Inday Inday sabalitao
Batany macagibi
Saimong cagahi
¿?? babilitao
nalinonto
¿?? babilitao mg dicafratiempo

Fotografías de dos mujeres mestizas filipinas realizada por Francisco Van Camp y enviadas por Dionisio Shelly Correa, a su madre, en 1882.
Fuente:  Álbum familiar de Carolina Correa Sotomayor.     

Fotografías de personajes y costumbres de Filipinas realizadas por Francisco Van Camp y enviadas por Dionisio Shelly Correa, a su madre, en 1882.
Fuente:  Álbum familiar de Carolina Correa Sotomayor.     
Chinos porteadores de agua en Manila.
Chinos porteadores de agua en Manila.
Pelea de gallos.
Pelea de gallos.
Gobernadorcillo.
Gobernadorcillo.
Mestiza de Filipinas.
Mestiza de Filipinas.
Mestiza de Filipinas.
Mestiza de Filipinas.
Babáis de Luzón.
Babáis de Luzón.
Aeta.
Aeta.
Mujer de Mindanao.
Mujer de Mindanao.
Indios de Mindanao.
Indios de Mindanao.
Igarrote.
Igarrote.

Días después de su llegada a Manila, el 13 de mayo de 1882, el crucero Gravina, con Dionisio Shelly Correa a bordo, abandonó su bahía para emprender ruta hacia China, fondeando en Shanghái, antes de llegar a su destino final, Nankín. Tras los tratados de amistad y comercio firmados, en 1864, entre España y China, las embarcaciones españolas, como el Gravina, realizaban misiones de presencia y reconocimiento en aquellas zonas. La relación entre ambos países venía del siglo XVII, motivada por el espíritu expansivo de las órdenes misioneras, la necesidad de proteger la presencia española en la cercana Filipinas y el deseo, no muy exitoso, de intercambio comercial. Una relación que se amplió y estrechó, tras las Guerras del Opio, cuando China se vio obligada a abrir sus puertos al comercio europeo y a permitir la existencia de contingentes militares extranjeros.

Dionisio Shelly Correa estuvo en ambas ciudades chinas y, como siempre, envió a su madre fotografías de pagodas, personajes y escenas de la vida de aquel país. Curiosamente, el formato y marco de algunas de dichas fotografías son idénticos al de una que fue mostrada en la exposición “Early Photography in Imperial China”, organizada, en 2015, por el Rijksmuseum de Ámsterdam; una fotografía que, también, es de Shanghái, de autoría anónima y perteneciente a la Colección 1885 de Ferry Bertholet.

Dionisio Shelly Correa pidió que escribieran su apellido en chino, para enviárselo a su madre, en 1882.
Fuente:  Álbum familiar de Carolina Correa de Sotomayor.     

Resulta desconcertante que en el pie de una de las fotos enviadas por Dionisio Shelly Correa diga que es del año 1880. Posiblemente, sea un error de rotulación de su madre, puesto que, como se ha explicado anteriormente, Dionisio, en dicho año, hacía sus primeras navegaciones, como guardiamarina de 2ª clase, por la costa española. En la fotografía en cuestión, aparecen cuatro hombres occidentales ataviados con vestimentas chinas. Uno de ellos es Dionisio; de dos de ellos, identificados como Ibarreta y Cardenera, se desconoce cualquier dato; el cuarto hombre, referido como Magaz, es muy probable que sea Antonio Magaz y Pers, I marqués de Magaz, que en aquellas fechas era, también, alumno de la Escuela Naval Flotante Asturias.

Fotografía enviada por Dionisio Shelly Correa, a su madre, desde Shanghái, en 1882.
Fotografía enviada por Dionisio Shelly Correa, a su madre, desde Shanghái, en 1882.
Fotografía tomada en Shanghái: Dionisio Shelly Correa, segundo por la derecha; Magaz, tercero por la derecha; Ibarreta y Cardesera en los extremos.
Fotografía tomada en Shanghái: Dionisio Shelly Correa, segundo por la derecha; Magaz, tercero por la derecha; Ibarreta y Cardesera en los extremos.


Fuente:   Álbum familiar de Carolina Correa Sotomayor.     

Fotografías y recuersos de China enviados por Dionisio Shelly Correa, a su madre, en 1882. Los fotografias son de identico formato al de una que se expuso en el Rijksmuseum de Ámsterdam del 2015.
Fuente:  Álbum familiar de Carolina Correa Sotomayor.     
Familia china.
Familia china.
Presidiarios de China.
Presidiarios de China.
Pagoda china.
Pagoda china.
Pagoda china.
Pagoda china.
Tarjeta presentación del comandante de un barco chino.
Tarjeta presentación del comandante de un barco chino.
Oración china.
Oración china.

Tras dejar en Nankín y regresar a Shanghái, el crucero Gravina fondeó, de nuevo, en Manila el 24 de julio de 82. Fue entonces cuando Dionisio aprobó el examen para pasar a ser guardiamarina de 1ª clase, un grado cuya certificación oficial no le llegó hasta casi un año después, el 14 de agosto de 1883, con reconocimiento de la antigüedad.

Durante, prácticamente, todo el verano de 1882, Dionisio Shelly Correa, a bordo del Gravina, participó en diversas incursiones de reconocimiento por el archipiélago filipino, adentrándose, incluso, en el interior montañoso de algunas de sus regiones. Dichas incursiones, en realidad, eran misiones de reconocimiento por territorios conflictivos. Si bien la presencia española en Filipinas se remontaba a más de dos siglos, los oriundos de determinadas zonas seguían sin aceptarla y, periódicamente, surgían sublevaciones. Dicha situación, sumada a la gran cantidad de abordajes piratas sobre los barcos españoles, hacía que desde España se organizaran continuadas misiones de reconocimiento y expediciones punitivas. Dos eran los puntos más conflictivos; por un lado, el sur de las islas de Mindanao y Joló, habitado por poblaciones malayo-mahometanas; por otro lado, la zona montañosa del centro de la isla de Luzón, habitada por poblaciones indígenas.

Dado el contexto descrito, no es de extrañar que Dionisio Shelly Correa formase parte de las columnas que desembarcaron y adentraron en diversos puntos belicosos de la isla de Luzón (Magallanes, Legazpia, Mauban y Binangonán) y de las islas de Mindanao y Joló (Zamboaga, Isabela, Joló, y Maimbung). A finales del verano de 1882, el acoso de los mahometanos joloanos era tan intenso, que el gobierno de España decidió emprender una acción punitiva. Así, a principios del otoño, el Gravina, junto a otros cruceros, goletas y cañoneros, se reunieron en la bahía de Joló, desembarcando, al día siguiente para internarse en el bosque hasta llegar a la ranchería de Lo donde quemaron sus ranchos o chozas. Tras reembarcar, rumbo a Pampdampandamdang, se formó una nueva columna que arremetió contra los poblados de la zona. Entrado ya los primeros días de noviembre, tuvo lugar el bombardeo, toma e incendio de Boal y, una posterior acción, hacia el interior de dicho territorio, donde la población insurgente quedó derrotada. El conjunto de esta intervención se conoce como Campaña militar de Joló de 1882. Una campaña en la que participó Dionisio Shelly Correa, actuando en primera línea, y al final de la cual se le concedió la Cruz de 1ª clase del Mérito Naval con distintivo rojo.

Terminadas las acciones punitivas, el 9 de noviembre de 1882, el Gravina, salió para Manila, desde donde partió hacia Cavite. Puerto en el que Dionisio Shelly Correa pasó a la corbeta María de Molina, llegando a Singapur el día de Navidad de 1882. Desde allí, emprendió la ruta de regreso hacia España, pasando, prácticamente, por los mismos lugares que a su ida: Punta Galle, Adén, Suez, Port-Said y, finamente, fondear en Mahón, el 15 de febrero de 1883.

Para Dionisio Shelly Correa, el Gravina fue su primera navegación en un barco de altura. Un acontecimiento que recogió su madre, Carolina Correa, en el álbum familiar. Posiblemente por ello, la noticia de su naufragio, dos años más tarde, frente la isla de Fuga, cuando se dirigía de Manila a Shanghái, le impactó notablemente y la recopiló en su álbum de recuerdos familiares.

Noticia, aparecida en un periódico no identificado, narrando el naufragio del Gravina, en Filipinas.
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Fuente:  Álbum familiar de Carolina Correa Sotomayor.     
Por el correo de hoy se han recibido tristísimos y conmovedores detalles de la pérdida del crucero Gravina, de que rápidamente nos ha dado cuenta nuestro celoso corresponsal en Manila.
El citado buque salió del fondeadero de manila a las cuatro de la tarde del día 8 de julio, con rumbo a Shanghái, costeando hasta Cabo Bolina o y siguiendo después desatracando la costa.
El tiempo era hermoso puesto que se aprovechaba la zona post-ciclónica del temporal que acababa de influenciar de muy lejos a Manila en días anteriores El barómetro subía casi a su nivel natural normalizando sus marcas, y si bien aún conservaba una ligera depresión, ésta iba disminuyendo en razón inversa de la distancia del buque al núcleo del temporal, distancia que no aumentaba mucho y se sostenía para navegar hacia el Norte. Las condiciones de salida eran pues, inmejorables, a pesar de verificarse en julio, época en que suelen empezar los ciclones. Había motivos para creer fundadamente que se lograrían seis días buenos para hacer la travesía a Shanghái.
Navego el Gravina con buen tiempo toda la primera singladura; hasta un poco de mar de fondo que en Manila se notaba, fue desapareciendo.
Llegó el barco a cruzar de lleno el canal de Formosa, tan terrible para los navegantes, y el sol declinaba su ocaso. El barómetro estaba a una altura suficiente para hacer temer un baguio. El comandante reunió la oficialidad y expuso a la junta los peligros que pudieran correrse, y por unanimidad se ordenó gobernar al este en demanda de tierra. Se levantaron chubascos; el velo cirroso era cada vez más espeso, y las montañas de Cabo Bojador se envolviesen plomizo celaje. El ciclón era un hecho, y seguía la misma dirección del Gravina.
En la amanecida del día 10 toda la costa de Luzón estaba espesamente tomada, percibiéndose con trabajo en una clara silueta de Cabo Bojador; y aprovechando esta circunstancia, forzando la máquina, se orientó y siguió el barco por la costa Norte de Luzón en busca del puerto de San Vicente.
La cerrazón de la costa se hizo densísima, y la lluvia granosa, apenas dejaba horizontes de más de tres cables; el barómetro, a la hora de máxima estaba en 751 milímetros y bajaba un casi un milímetro por hora; el vértice se venía encima del buque a pasos de gigante, y el refugio se hacía muy incierto.
Cogiendo la costa el verdoso aguaje del desemboque de un rio, que debía ser el Cabicungar, se presentó por la proa en apariencia de extensa bajura. Se gobernó rápidamente sobre babor, para salvar el nuevo peligro, y al poco tiempo, y merced a una clara, se divisó una isla que, costeándola, resulto ser la de Fuga en el archipiélago de Bacuyán.
La suerte brindaba aquel refugio al Gravina, que tomo el puerto de Musa, que prestaba abrigo a los grandes mares que recalaban, y que luego se vieron montar por encima de algunas islas.
Fondeó el Gravina en el puerto de Musa, cubierto del mar por otra isla, y con un ancla por largo. Se estableció servicio constante de babor y estribor, echándose a bajo las vergas y se recalaron los masteleros. La máquina quedó lista para un momento dado y esperando los acontecimientos.
Como medida de precaución y notando que el ancla garreaba, levaron nuevamente, situándose al N.E. de la isla de Bari, fondeando las dos anclas principales.
Durante la noche el viento nada cedió y el barómetro bajó de un modo desconocido en los más fuertes ciclones.
El vórtice iba sobre el buque; el viento arreció de una manera extraordinaria, tanto, que para andar a bordo, con sumo trabajo, se ayudaban de andariveles.
Las gotas de agua eran saetas que herían el rostro, envolviendo a la tripulación las del cielo y del mar. El servicio del buque se consagraba a gobernar a las rachas, poniendo justa la proa al viento, sosteniendo a las dos anclas y aliviándolas con la maquina en movimiento.
Así esperó la crisis el Gravina, a las dos y cuarto de la madrugada, marcando el barómetro 732,16 milímetros, soplando el viento con furia, y a la vista casi del ojo de la tempestad.
Merced a una clara, vislumbraron aquellos marinos la isla de Fuga algo cerca, y al sondar vieron que habían perdido fondo de 10 a 20 brazas. Dieron avance a toda fuerza; el viento furioso se llamó bruscamente al Oeste, sin dejar gobernar, y al fondear la tercera ancla, que era el último recurso, el buque encalló por su mitad, anegándose inmediatamente.
Al invadir el agua los hornos del Gravina, produjo grandes llamas. Se anegaron los pañoles de efectos explosivos, se cerraron los compartimentos estancos, se izó el contrafoque, se abrieron las seguridades para evitar la explosión de las calderas y se fueron destrincando los botes con el mayor concierto posible.
En situación tan angustiosa y comprometida, los individuos de la dotación cifraban la esperanza de salvar sus vidas en Dios Todopoderoso y en la venida del nuevo día, 11 de julio.
El viento siguió desencadenando y la mar avanzó sobre los infelices náufragos en terrible avalancha, partiendo el buque en sección transversal por el compartimiento del palo mayor, tumbándose hacia el lado del mar, que le barrió cuanto pudo encontrar.
La pérdida del Gravina fue pues irremediable y el naufragio forzoso. La disyuntiva era terrible: o naufragar en la mar o en el puerto, y aquellos desgraciados marinos deben dar gracias a la providencia por haberles facilitado al menos una playa donde salvar la vida de 170 hombres.
Partido y tumbado el buque, precisamente hacia un mar violentísimo, que rompía furioso contra la cubierta, moviéndose todos los palos, sacudiéndose de uno y otro lado, la chimenea desbordada y ¿?? la mar todo lo menos firme, envuelta en una cerrazón que impedía ver la tierra que estaba a un tercio de cable de distancia, la tripulación entera del buque, refugiada en el medio puente de estribor que amenazaba desprenderse vio la primera luz crepuscular del día 11. Entonces se pensó en salvar la vida de tantos náufragos.
A medida que el día avanzaba, el tiempo cedía con mucha más rapidez que entró, aclarando el celaje y cediendo el viento. La tierra clara ya, brindaba amparo y refugio a los infelices náufragos españoles.
Gran parte de la mañana emplearon en intentar tender un cable a tierra, único medio de comunicación. La resaca seguía muy fuerte y la mar se iba llevando los botes uno a uno. Tratándose sin embargo de arriar el primer bote con gente más decidida, a cuya cabeza se puso el alférez de navío D. Javier Quiroga, por espontaneo ofrecimiento; pero apenas se lanzó al costado se hizo mil pedazos y a duras penas pudo salvarse su dotación. Más tarde, el tercer contramaestre Manuel Gestar se arrojó al mar para llevar una guía a tierra, y en seguida se le vio perecer víctima de su heroísmo.
Su triste suerte no impidió que otros siguieran su noble y valerosa conducta, logrando unos ganar la tierra y ahogándose los demás.
Se lanzaron vergas menores y otros cuerpos flotantes, se preparó una verga de velacho en el agua con otra guía y se alistaron para acompañarla tres individuos con el alférez de navío D. Manuel galón; más apenas trataron de desatracar de a bordo, la verga, girando y golpeando contra la roda del buque, ahogó a aquellos infelices que trataban de la salvación de todos.
Al fin quiso Dios que ganase tierra a nado el médico de a bordo D. Eugenio Fernández Valdés, que se empeñó en llevar otra guía. Esta condujo uno de los cables de acero, que amarrado por el doctor a los árboles facilitó el salvamento, que se verificó pasando en balsos corredizos, uno a uno, todos los individuos de la dotación, siendo los últimos el contador, el segundo comandante D. Adolfo Solas y el comandante Sr. Quesada, que pisaron tierra al anochecer del 11 de julio.
En la operación de salvamento, la rotura de un valso costó la vida al guardia marina Don José Vázquez y estuvo a punto de perecer el alférez de navío D. Adolfo Navarrete.
Ya en la playa los náufragos, formaba singular contraste la alegría dela salvación con el recuerdo de los infelices que perecieron y del buque perdido. El cuadro que ofrecían los desdichados marinos del Gravina no podía ser más triste. Los semblantes revelaban un estado de agotamiento de fuerzas, de frio, de hambre, de completa desnudez y los náufragos no encontraban albergue para pasar la noche y sí solo una arenosa playa con manigua, un cielo amenazando lluvia torrencial, y una tierra sin agua potable y sin ofrecer medio de alimentación.
Completamente desnudos los más y algunos envueltos en mantas chorreando, que la mar arrojaba, pasaron la noche aquellos desgraciados, sin más abrigo que el que les proporcionaba la formación de montones de arena.
Amaneció el día 12 y los náufragos se dedicaron desde luego a reconocer la tierra que pisaban. La gente de una casa de indios, la más cercana, dióles noticia de que la sisita se encontraba a unas tres leguas al interior. Descalzos, desnudos, hambrientos y con sed devoradora de dos días siguieron la caminata. Llegaron por fin al pueblo, mataron tres carneros que encontraron y comieron por primera vez después de tantas desdichas. Se distribuyeron e chozas que hallaron abandonadas a causa del mismo temporal que había producido la pérdida del crucero y así repararon sus fuerzas.
Al siguiente día marcharon a pie a la playa salvadora los que se sintieron con valor para ello, pues la mayor parte veían sus piernas hinchadas y reventadas. Algunos náufragos hicieron la expedición a caballo en compañía del gobernadorcillo.
Repuestos de víveres, recibió orden el alférez de navío D. Saturnino Montojo, de ir a Aparri (Filipinas) a dar cuenta telegráfica del suceso y en busca de auxilios. Se levantó el campamento en la playa con las velas que se llevaron de a bordo, se normalizó en lo posible la vida militar de la dotación, y se dio sepultura en la playa a los cadáveres del guardiamarina D. José Vázquez y del contramaestre Manuel Gestal.
La caja fue de lo primero que se salvó en el siniestro. De Aparri llegaron cuantos víveres se necesitaban, ropas y vimos normalizada hasta cierto punto la vida de aquellos desgraciados emprendedores, emprendieron con anhelo los trabajos de salvamiento de pertrechos del Gravina que se veía medio desguazado.
El 17 de julio vieron con gran regocijo llegar al crucero Velasco, cuyo comandante les prodigó frases de cariño y de consuelo. Se pidió y se obtuvo del comandante del Velasco una tregua para el reembarque y terminada, se hizo a la mar el buque con los náufragos y los efectos salvados, con rumbo a Manila.
En el naufragio fallecieron el alférez de navío D. Manuel Galón; el guardia marina D. José Vázquez; el tercer contramaestre Manuel Gestal; los cabos de cañón de segunda clase Benito Pedro Rey y Antonio Crosa, el marino de primera José Bengochea; los marinos fogoneros de primera Andrés Ramos y Francisco Javier Pineda y los soldados de infantería de marina Manuel Pérez Benedic y Gregorio muñoz.

Tras regresar de su larga travesía, a bordo del Gravina, Dionisio Shelly Correa llegó a Mahón. Fue a mediados de febrero de 1883 y solo llegar le fue concedido un mes de licencia para ir a Valencia. Ciudad en la que, en aquellas fechas, muy probablemente, vivían sus padres. Lo corrobora el hecho de que en la primera página del álbum de recuerdos familiares, realizado por su madre, puede leerse que fue iniciado, en Valencia, el 4 de noviembre de 1882, es decir, tres meses antes del permiso de Dionisio a la ciudad del Turia.

Tras finalizar el mes de permiso en Valencia, siguiendo, una vez más, la información que consta en su hoja de servicios, conservada en el Archivo Militar de Segovia, es posible continuar siguiendo la actividad profesional de Dionisio Shelly Correa. Sucesivamente, fue aprobando los distintos exámenes que le posibilitaron ir ascendiendo de empleo. El 3 de agosto de 1883, prestó examen de 3er. año, resultando aprobado. Entre los días del 22 de julio al 11 de agosto de 1884, se examinó para optar al empleo de alférez de navío, resultando aprobado. Posteriormente, el 21 de febrero de 1891 pasó a ser teniente de navío.

Entre febrero de 1883 y julio de 1888, Dionisio Shelly Correa navegó a bordo de diversas embarcaciones y fondeó en distintos puertos. Lo hizo en el vapor Gaditano, las fragatas Numancia y Concepción, los vapores Isabel la Católica y Ferrolano, las fragatas Victoria y Carmen, el vapor África, el vapor inglés Cameroon, la goleta Ligera y la lancha Trinidad. A bordo de las mismas, arribó a los puertos peninsulares de Mahón, Cartagena, Santa Pola, Alicante, Valencia, Tarragona, Barcelona, Rosas, Málaga, Cádiz, Peñíscola, Ferrol, Tenerife, Coruña, así como, también, al puerto de las islas Chafarinas, Melilla, Alhucemas y del Peñón de la Gomera.

De todas las embarcaciones, en las que embarcó Dionisio Shelly Correa, la goleta Ligera fue la que tuvo más importancia en su vida. A bordo de la misma, por Real Orden de 4 de abril de 1885, llegó a su destino en las posesiones españolas del Golfo de Guinea; plaza en donde alternaría diversos cargos y a donde regresaría, años más tarde, hasta, prácticamente, el final de su vida. Por otro lado, siendo Dionisio oficial de la Ligera, en 1887, la embarcación sufrió una importante avería, a unas 80 leguas de Dakar, dándose por perdida durante unos días. La importancia de dicha embarcación, para Dionisio, quedó reflejada en el álbum familiar materno. En el mismo, hay una fotografía de la Ligera y una de su tripulación en el año 1885; también, hay diversas notas de prensa que explican, detalladamente, la avería que sufrió y el proceso de su búsqueda y traslado a puerto.

Fotografías enviadas por Dionisio Shelly Correa, a su madre, en 1885.
Fuente:  Álbum familiar de Carolina Correa Sotomayor.     
Tripulación de la goleta <i>Ligera</i> en la Estación Naval de Fernando Poo, en el año 1885, Dionisio fue oficial de dicha embarcación (el primero por la derecha de los sentados).
Tripulación de la goleta Ligera en la Estación Naval de Fernando Poo, en el año 1885, Dionisio fue oficial de dicha embarcación (el primero por la derecha de los sentados).
Vista de St. Isabel, en Fernando Poo. En primer plano el pontón <i>Ferrolano</i> (izquierda) y la goleta <i>Ligera</i> (derecha).
Vista de St. Isabel, en Fernando Poo. En primer plano el pontón Ferrolano (izquierda) y la goleta Ligera (derecha).

Nota de prensa contando la avería de la goleta Ligera, en 1887. Dionisio Shelly Correa era oficial la misma y su madre recortó y guardó la noticia.
Fuente:  La Dinastía (Barcelona), 1 de octubre de 1887.     
REGRESO DE LA LIGERA

Como ya saben nuestros lectores, el martes arribó a Cádiz la goleta «Ligera» sobre cuyo ignorado paradero tanto se ocupó la prensa. La goleta salió de Fernando Poo el 12 de Mayo teniendo averías en el eje del cigüeñal del cilindro de proa. El 31 a media noche y a unas 80 leguas de Dakar, se encontró con un vapor alemán llamado «Gertrud Wormamm» y habiendo consultado a su capitán el de la goleta “señor Barrasa” si la tomaría a remolque hasta Dakar, por una cantidad menor de 500 pesos, contestó aquel que quería unas 500 libras, a lo cual el señor Barrasa se negó por considerar excesiva la suma y no querer recargar tan enorme cantidad sobre los intereses de la nación.
Continuó, pues, su viaje la «Ligera» fondeando el día 6 de Junio en Dakar donde quedó remediada en parte su avería. Tratando de seguir su viaje salió el 16 y tuvo que volver de arribada por la mucha mar; emprendiéndolo de nuevo el 18; pero cuando había llegado a 17 grados de latitud quedó completamente inutilizada su máquina y tuvo que arribar nuevamente a dicho punto otra vez.
El 27 de Julio llegó «El Legazpi» a buscarla teniendo que remediar éste averías que traía en sus calderas, y salieron los dos buques a la mar el 5 de Agosto sufriendo en el viaje dos fuertes brisotes del Norte que hacían trabajar mucho al «Legazpi» por lo que quedaron averiadas al segundo día sus calderas dejando de funcionar por completo al amanecer del 18. De acuerdo los dos comandantes arribaron a Arrecife, donde fondearon el 19.
Se remediaron las .averías del «Legazpi» y por disposición del ministro de Marina, salieron dichos buques el 27, debiendo remolcar el «Legazpi» a la «Ligera» mientras el tiempo fuese bonancible; cuando refrescase el viento seguiría el primero a Cádiz con los enfermos y cumplidos, continuando la goleta su viaje a la vela.
El día 28 hubo buen tiempo, pero en su noche empezó a refrescar el viento levantando mar y al día siguiente esta fue más violenta, por lo que convinieron los dos comandantes en que el «Legazpi» emprendiera su viaje para Cádiz. La «Ligera» quedó campeando.
El 1º de Setiembre, solo tenía ganadas 18 millas en latitud, mientras que había perdido tres grados en longitud. El 5 pasó a barlovento de la Isla de Madera, el 11 divisaba la Isla de Santa María de las Azores, y el 13 se vio a barlovento la de San Miguel, pudiéndose empezar a hacer rumbos al Este, llegando al paralelo de 39grados. Se buscaba el Cabo de San Vicente, que logró doblarse en la noche del 21 teniendo desde entonces ventolinas y vientos calmosos que no permitieron a la goleta llegar hasta el martes.
La tripulación de la «Ligera» está compuesta de 99 hombres. Como oficiales figuran los señores Bellany (don José), don Manuel Moreno, don Víctor Aroca, y don Dionisio Shelly. El médico es el señor Sievert.

Tras llegar a la zona guineana, a bordo de la Ligera, Dionisio Shelly Correa fue destinado, de inmediato a la isla Elobey Chico, donde, el 20 de julio de 1885, le fue entregado el mando de la lancha Trinidad y el subgobierno de la isla. Desde esta fecha, hasta bien entrado el año 1888, alternó los cargos de 1er mando y 2º mando de dicha lancha, con el del subgobernador de Elobey y con el de 2º comandante del vapor la Ferrolana; vapor en el que regresó a España, tres años después, en abril de 1888. Fiel a sus costumbres, Dionisio envió fotografías de Santa Isabel y de Elobey Chico a su madre, quien, también, fiel a su práctica, las recopiló en el álbum de recuerdos.

La isla de Elobey Chico, a la que fue destinado Dionisio Shelly Correa, está situada en el estuario del Río Muni, a cinco kilómetros de la costa. Hoy en día es una pequeña isla, sin agua dulce y deshabitada, pero en aquellos años llegó a tener un edificio para el Gobierno, un cementerio, un aljibe, diversas viviendas y un edificio de los misioneros claretianos. Elobey Chico pertenece a la antigua Guinea Española, actual Guinea Ecuatorial; un país, situado en la parte ecuatorial de África, que cuenta con una parte insular y otra continental. La primera la conforman la isla de Fernando Poo (Bioko en la actualidad), la de Annobón (al sur de Santo Tomé y Príncipe) y las islas situadas en la bahía de Corisco (Corisco, Elobey Grande, Elobey Chico). La zona continental de Guinea Española conocida, en aquellos años, como Rio Muni, limita al norte con el Camerún, al este y sur con Gabón y al oeste con el océano Atlántico. Malakó, ubicada en la isla de Fernando Poo, es el nombre actual de la capital de Guinea, una ciudad denominada, en la época colonial, Port Clarence, por los ingleses y Santa Isabel por los españoles.

Por su ubicación geográfica, Elobey Chico se convirtió en un enclave óptimo para las idas y venidas, de los comerciantes y misioneros, que se dirigían hacia el interior de la zona continental de Rio Muni y hacia las costas africanas circundantes. Era el único lugar de la zona que contaba con factorías o almacenes capaces de suministrarles víveres y con un fondeadero para barcos pequeños y medianos.

Mapa de la zona del golfo de Guinea.
Fuente: Tesis doctoral de Gonzalo Sanz Casas, 1983.
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Fotografías de Fernando Poo y Elobey Chico enviadas por Dionisio Shelly Correa, a su madre, en 1885 y 1887.
Fuente:  Álbum familiar de Carolina Correa Sotomayor.     
Vista general de la bahía y la ciudad de Sta. Isabel, capital de Fernando Poo. Se observa la goleta del pontón (pintada de blanco), y otras embarcaciones comerciales.
Vista general de la bahía y la ciudad de Sta. Isabel, capital de Fernando Poo. Se observa la goleta del pontón (pintada de blanco), y otras embarcaciones comerciales.
Edificios de Sta. Isabel, capital de Fernando Poo. De derecha a izquierda: consulado de Portugal, casa particular, casa de Gazulla, casa de Piedra, residencia de la oficialidad, distintos edificios y casa del Gobernador.
Edificios de Sta. Isabel, capital de Fernando Poo. De derecha a izquierda: consulado de Portugal, casa particular, casa de Gazulla, casa de Piedra, residencia de la oficialidad, distintos edificios y casa del Gobernador.
Casa de piedra en Sta. Isabel, Fernando Poo.
Casa de piedra en Sta. Isabel, Fernando Poo.
Casa del Gobernador en S. Isabel, Fernando Poo.
Casa del Gobernador en S. Isabel, Fernando Poo.
Plaza de España en Sta. Isabel, capital de Fernando Poo. A la izquierda el consulado de Portugal, la misión católica y casas particulares.
Plaza de España en Sta. Isabel, capital de Fernando Poo. A la izquierda el consulado de Portugal, la misión católica y casas particulares.
Plaza España y calle del Sacramento en Sta. Isabel, capital de Fernando Poo. A la izquierda Residencia de las Misioneras y a la derecha la Factoría inglesa de Jhon Holt.
Plaza España y calle del Sacramento en Sta. Isabel, capital de Fernando Poo. A la izquierda Residencia de las Misioneras y a la derecha la Factoría inglesa de Jhon Holt.
Elobey Chico, Guinea Española, casa del Gobierno.
Elobey Chico, Guinea Española, casa del Gobierno.
Elobey Chico, Guinea Española, vista desde el mar.
Elobey Chico, Guinea Española, vista desde el mar.

Fotografías enviadas por Dionisio Shelly Correa, a su madre, en 1885 desde Guinea.
Fuente:  Álbum familiar de Carolina Correa Sotomayor.     
Mujeres princesas de la tribu de los bapukos, Guinea Española.
Mujeres princesas de la tribu de los bapukos, Guinea Española.
Dionisio Shelly Correa rodeado de mujeres de Corisco, Guinea Española.
Dionisio Shelly Correa rodeado de mujeres de Corisco, Guinea Española.
Dionisio Shelly Correa con personajes de Corisco, Guinea Española.
Dionisio Shelly Correa con personajes de Corisco, Guinea Española.

Resulta curiosa una carta, incluida en el álbum familiar de Carolina Correa Sotomayor, que un señor llamado Pepe Vetuma envió, en 1886, a Dionisio Shelly. Se la envió en su condición de subgobernador de Elobey informándole de un crimen y desconociendo la razón por la cual Dionisio la remitió a su madre.

Carta supuestamente enviada a Dionisio en su condición de subgobernador de Elobey informando de un crimen.
Fuente:  Álbum familiar de Carolina Correa Sotomayor.     
Dia 22 de diciembre de 1886
Cuestion de la muerte del cabecilla al mando Upolo


Querido Gobierno. Aviso de lo pasado el dia 15 de este mes. El dia 15 de diciembre estuvieron velando en mi pueblo vaylando y cantando, Vino este hombre Upolo esto de las dos de la mañana. Estuvo el hombre disputando con su mujer i llegó este Upolo alli, agarroa la mujer y la apuñalo. Estaba muriendose y entonzes salió el marido de ella tomo la navaja que tenía, el en las manos y le dio una puñalada, estuvo 4 horas más y murio al amanecer del dia. Vinieron la familia del muerto ¿??? a los dos di la mujer y se quedo el hombre. Llegaron a media conversa le dieron dos puñaladas y dos tiros ¿??’.
Al dia siguente se resucitó. Vino con ¿?? Y ¿?? Del cementerio y ahora esta en casa de su hermano Mebelo? Media muerta.
Así se aquedado asta cuando usted disponga, lo que ¿??? uste puede Responder si uste gusta, con una tia? Mya a ¿?? Que esta alli en Elobey. Muchas ¿?? mando.
Es su servidor y obediente Pepe Vetuma.
A.D. yo le mando a usted un chorizo para que usted lo coma a la noche. Bueno usted mande lo que guste Pepe Vetuma. Todavía estoy enfermo y malo. Cuando me ponga bueno vendré para Elobey y ¿?? Día 22 de diciembre 86.

De regreso a España, entre febrero de 1888 y junio de 1889, Dionisio Shelly Correa, en calidad de alférez de navío, fue destinado, nuevamente, a Ferrol. Embarcado en el vapor Ferrolano, como responsable de la 2ª comandancia, fondeó diversas veces por los puertos gallegos y de la costa cantábrica. Tras el verano, en septiembre de 1888, le fue otorgada una misión de estudios sobre piscicultura, iniciando una estancia ocho meses en la Stazione Zoologica Anton Dohrn de Nápoles (SZN).

Fundada, en 1872, por el científico alemán Anton Dohrn, la SZN era, y sigue siendo, una de las instituciones mundiales, más importantes, en el campo de la biología y la ecología marina. Su creación respondió a un proyecto, de construcción de una red mundial de estaciones de investigación marina, en las que los científicos pudieran ir de estación en estación recogiendo y observando muestras marinas. Dionisio Shelly Correa finalizó sus estudios de forma muy satisfactoria; según recogen las Actas del X Congreso de la sociedad de Historia de las Ciencias y de las Técnicas del 2008 (Badajoz 2011), el director del SZN certificó su aprovechamiento en los siguientes términos: “Dionisio Shelly Correa ha estudiado con mucho aprovechamiento la sistemática zoológica, la ictiología y la malacología, habiendo hecho las prácticas de conservación de animales marinos, preparaciones microscópicas, y asistido a todas las excursiones científicas que durante su permanencia en Nápoles se han hecho con el material flotante de la Estación”.

Manteniendo su tradición, durante su estancia en la SZN, Dionisio Shelly Correa mandó a su madre algunos recuerdos que reflejaban su actividad. En este caso le mandó muestras de diversas algas mediterráneas prensadas. Dadas las fechas de su estancia en el SZN, sorprende que una de ellas esté rotulada tres años antes, en marzo de 1886.

Dionisio Shelly Correa, durante el curso 1888 -1889, estudió en la Stazione Zoologica Anton Dohrn de Nápoles y desde allí envió a su madre muestras de algas marinas que recogió y prensó.
Fuente:  Álbum familiar de Carolina Correa Sotomayor.     

Dionisio Shelly Correa realizó su estancia en el SZN junto a Joaquín de Borja, otro oficial de la Armada Española. Juntos realizaron varias expediciones de estudio y, en el periodo 1889-1892, publicaron diversos informes de gran interés científico. Destaca, “Memoria presentada al Sr. Ministro de Marina, acompañando la colección zoológica preparada y remitida de Nápoles”, publicada, en 1889. Una publicación que fue reproducida en el núm.10 de la Revista General de Marina (1889), y, también, en sucesivas entregas, de la Revista de Pesca Marítima. Por otro lado, Borja y Shelly aportaron centenares de ejemplares marinos para constituir una exposición permanente en el Museo de Pesca Estatal de la Marina española. El trabajo científico que realizaron Borja y Shelly ha sido reconocido y referenciado en diversas publicaciones actuales, en especial, por Juan Pérez-Rubín Feigl del Instituto Español de Oceanografía de Málaga.

Noticia de prensa sobre la exposición de los ejemplares aportados por Dionisio Shelly y Joaquín Borja en el Museo de Pesca Estatal del Ministerio de la Marina.
Fuente:  El Siglo futuro 19/6/1889; El Día 18/6/1889; El País 19/6/1889; El País 19 /6/ 1887; La Iberia 19/6/1889; El Liberal 19/6/1889, La Monarquía (Madrid) 19/6/1889; La Justicia (Madrid) 19/6/1889.     
Dentro de breves días debe exponerse en el Museo de Pesca del Ministerio de la Marina la colección zoológica que han presentado los oficiales de la Armada D. Joaquín de Borja y D. Dionisio Shelly.
Los 300 ejemplares, próximamente, que la componen han sido preparados por estos oficiales, y a pesar de los escasos recursos de que han podido disponer, dícese que han conseguido incluir notabilísimos ejemplares de Salpas, Prenatalitos, Medusas y Sifonóforos.
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Por su trayectoria científica, Dionisio Shelly y Joaquín Borja son considerados dos naturalistas pioneros en el ámbito de estudio del mundo marino. Su trabajo conllevó que, en 1890, les fuera concedida la medalla de la Cruz Blanca de 1ª clase del Mérito Naval. Medalla en la que el orden de la clase se corresponde al rango del galardonado y el color blanco, a diferencia del rojo, indica su concesión por méritos en tiempos de paz.

La curiosidad y el hacer científico estuvieron siempre presentes en Dionisio Shelly Correa. Una década después de su estancia en el SZN, siendo comandante del portón Ferrolano, en aguas guineanas y en una época en que no existía el telégrafo, experimentó, exitosamente, con palomas mensajeras como elementos de comunicación entre los territorios de aquella zona.

Dionisio Shelly Correa fue socio de la Sociedad Geográfica de Madrid (SGM). Dicha sociedad, desde el año 1876, editaba un boletín semestral, del mismo nombre que, entre otras cosas, publicaba monografías, crónicas y fotografías de viajes y expediciones. En el Boletín del año 1895, Tomo XXXVII, consta la admisión de Dionisio como socio numerario de dicha entidad, con fecha 6 de noviembre de 1894. También, en la lista general de socios del año 1895, consta como teniente de navío y residente en el núm. 34 de la calle San Andrés de Madrid. Por otro lado, en diversos boletines de la Sociedad es nombrado como subscriptor de los mismos (Tomo XXI Número 5 y 6 de noviembre de 1886; Tomo XXIII de julio de 1887,…..).

Noticia relatando las experiencias con palomas mensajeras ejecutadas por Dionisio Shelly en Guinea Española.
Fuente:  La Época, 2/03/1893; El Día, 3 /02/1893.     
El comandante del portón el Ferrolano, de estación en Fernando Poo, D. Dionisio Shelly, ha llevado a cabo, con el mejor éxito, curiosas experiencias con palomas mensajeras por las costas del Archipiélago.
El ensayo es, no solo laudatorio, sino útil e importantísimo, puesto que, careciendo de hilos telegráficos aquellas islas entre sí, la comunicación en épocas anormales sería imposible, o muy dificultosa cuanto menos, sin el auxilio de las citadas palomas..

Noticias relatando las experiencias con palomas mensajeras utilizadas por Dionisio Shelly, para la comunicación entre las distintas zonas de Guinea.
Fuente:  E. González Barrés. La Columbofília Catalana a través del temps. Barcelona, 2010.     
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Las posesiones españolas en África, en el Golfo de Guinea, se comunicaban entre ellas por medio de las palomas mensajeras que envió la Sociedad Colombófila de Cataluña, con la autorización concedida por la Real Orden de 28 de abril de 1891.
Esto ocurría en la isla de Fernando Poo en 1892 y la primera paloma con mensaje llegó a su capital Santa Isabel, soltada en alta mar desde el cañonero de la Armada Española “Pelicano”
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Durante su estancia en Nápoles, Dionisio Shelly Correa realizó algunos recorridos turísticos por el sur de Italia. En el álbum familiar se han conservado algunas de las fotografías que envió a su madre. Muestran que además de visitar la ciudad de Nápoles, viajó a las ruinas de Pompeya y de Herculino, ciudades, ambas, que, tras la erupción del Vesubio en el año 79 d. c., quedaron sepultadas y sus habitantes calcinados y fosilizados. Visitó, también, la población de Ottajano, situada en el área metropolitana de Nápoles, y afectada, especialmente, por la erupción del Vesubio en 1850.

Todas las fotografías que mandó Dionisio Shelly Correa, desde Nápoles, están realizadas en papel a la albumina; un procedimiento muy empleado, entre los años 1860 y 1890, para realizar copias sobre panorámicas de ciudades, monumentos y obras de arte. La autoría de todas ellas es del fotógrafo italiano, de origen alemán, Giorgio Sommer; uno de los fotógrafos más importantes del siglo XIX y cuya obra ha sido expuesta en diversos museos internacionales.

Fotografías de Nápoles y del Vesubio, realizadas por Giorgio Summer, enviadas por Dionisio Shelly Correa, a su madre. Entre paréntesis el número de serie de la fotografía.
Fuente:  Álbum familiar de Carolina Correa Sotomayor.     
Panorama de Nápoles. (Ref. 6116).
Panorama de Nápoles. (Ref. 6116).
Secado lana en Nápoles. (Ref. 1601?).
Secado lana en Nápoles. (Ref. 1601?).
Cráter Lugio en el año 1880. (Ref. 8127).
Cráter Lugio en el año 1880. (Ref. 8127).
Estación interior del funicular del Vesubio. (Ref. 8124).
Estación interior del funicular del Vesubio. (Ref. 8124).
Erupción del Vesubio de 1872. (Ref. 6103).
Erupción del Vesubio de 1872. (Ref. 6103).
Erupción del Vesubio de 1872. (Ref.6198).
Erupción del Vesubio de 1872. (Ref.6198).
Panorama de Herculano. (Ref. 1290).
Panorama de Herculano. (Ref. 1290).
Erupción de 1850 y Ottajano. (Ref.1136).
Erupción de 1850 y Ottajano. (Ref.1136).

Fotografías de Pompeya, realizadas por Giorgio Summer, enviadas por Dionisio Shelly Correa, a su madre. Entre paréntesis el número de serie de la fotografía.
Fuente:  Álbum familiar de Carolina Correa Sotomayor.     
Anfiteatro de Pompeya, (1219).
Anfiteatro de Pompeya, (1219).
Horno de Pompeya, (1272).
Horno de Pompeya, (1272).
Vasijas de Pompeya, (1286).
Vasijas de Pompeya, (1286).
Foro civil de Pompeya, (1202).
Foro civil de Pompeya, (1202).
Via della Tombre, (1278).
Via della Tombre, (1278).
Casa de Faustino, (1239).
Casa de Faustino, (1239).
Casa de Diomeda, (1215).
Casa de Diomeda, (1215).
Mujer calcinada y petrificada, Pompeya.
Mujer calcinada y petrificada, Pompeya.

Dionisio Shelly Correa, el 15 de julio de 1889, al terminar sus estudios en Nápoles, embarcó en la corbeta Nautilus. Botada en Glasgow, dicha embarcación pasó a formar parte de la Armada Española para convertirse en buque escuela. Dionisio fue nombrado profesor de la misma para impartir las materias de ecología y biología marina a los guardiamarinas, participando en una travesía de un año, conocida como Crucero de Instrucción por el Mediterráneo. Inició su travesía partiendo del puerto de Ferrol para fondear en distintos puertos españoles (La Carraca, Bahía de Cádiz, Santa Cruz de Tenerife, Las Palmas, Puente Mayorga en San Roque de Cádiz, Algeciras, Fariña, …), puertos portugueses (Isla Porto Santo, Funchal en Madeira, Fayal en las Azores, Punta Delgada en la isla de San Miguel,..), puertos italianos (Nápoles, Mesina, Reggio, Pola, Venecia,..) y puertos del norte de África (Tánger, Túnez,..). La travesía duró un año, finalizando el 30 de junio de 1890.Tras este periplo, Dionisio Shelly Correa disfruto de una licencia de dos meses por enfermedad, terminada la cual tomo posesión de su nuevo destino de la Ayudantía Militar de Tarifa.

Anuncio del destino de Dionisio Shelly Correa a la corbeta Nautilus.
Fuente:  La Correspondencia de España, 17/05/1889 y 13/08/1889; Diario oficial de avisos de Madrid, 17/5/1889.     
..............
Se ha dispuesto que el alférez de navío D. Dionisio Shelly embarque en la corbeta Nautilus para explicar a los guardias marinas el resultado de los estudios adquiridos en la Estación Zoológica de Nápoles.
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Dibujo del Nautilus realizado por Dionisio Shelly Correa y enviado a su madre.
Fuente:  Álbum familiar de Carolina Correa de Sotomayor.     

En el álbum de recuerdos familiar, además de diversos recortes de noticias relacionadas con el Nautilus, hay una poesía dedicada a dicha corbeta. Datada en fecha 20 de abril de 1890, en Messina, localidad en la que el Nautilus amarró durante su expedición de circunvalación por el Mediterráneo, está firmada por “M. Costarelli Acton”. Muy probablemente se trata de Mariano Costarelli – Acton, perteneciente a una familia aristocrática de Messina, con relevantes miembros en el mundo naval, deportivo, empresarial y político; entre ellos, el príncipe de Leporano y el Conde Guido Monzino - Alì – Peirce, primer italiano en alcanzar la cumbre norte del Everest.

Noticia en la prensa portuguesa, sin identificar, en la que se habla del viaje de Dionisio Shelly Correa a bordo del Nautilus.
Fuente:  Álbum familiar de Carolina Correa Sotomayor.     
Navío de guerra

No consulado de S.M.Catholica n’esta cidade acaba de recabar ¿??? participar ¿???? Sancto, S. Miquel, Horta, Fe??? O Terceira da corveta de guerra Nautilus, da marina real hespanhola. E’um bazeiro de instruçao. Traz a bordo o oficial de marinya, Sr. D. Dionisio Shelly, sobrino do ex. marqués de la Vega de Armijo o de Mos actual ministro dos negocios estrangeiros, fidalgo da antiga linhagero o aparentado con algunas das mais nobres familias portuguesas.

Noticia de prensa en la que se habla del viaje de Dionisio Shelly Correa a bordo del Nautilus, cuando fondeó en Tenerife.
Fuente:  Diario de Tenerife, 17/09/1889, dentro del álbum familiar de Carolina Correa Sotomayor.     
Entre los distinguidos marinos que forman la dotación de la corbeta Nautilus, escuela de Guardiamarinas, que manda el ilustrado Capitán de Fragata D. José de la Puerta, y que actualmente está fondeada en nuestro puerto, se hallan un hijo político del Sr. Rapallo, comandante que fue del Vulcano cuando estuvo aquí de estación; un hermano del Sr. Arias Salgado, oficial del Isla de Cuóa y el Sr. Dionisio Shelly, sobrino del actual ministro de Estado, Sr. Marqués de la Vega de Armijo.

Poesía dedicada al Nautilus de M. Costarelli Acton, 1890
Fuente:  Álbum familiar de Carolina Correa Sotomayor.     
Alla Corbetta Spagnnola
NAUTILUS
Avanti. Avanti, o bella nave, il mare
Lievemente ti culli, e sempre amiche
L’aure gonfin tue vele, a rinnovare
Ancor d’Iberia tua le glorie antiche.
Come nei giorno in cui non tramontava
O forte Spagna, sul tuo imperio il Sole,
Ritorna grande, e addita a chi sognava
Vederti spenta o serva, che chi vuole
E sa voler non china mai la fronte,
Tal che spiri terrore in chi Pinsulta
Tu non soffristi mai stranieri ed onte,
Altri ben sa che non t’accosci inulta.
Non volar, bella nave, un giorno ancora
Al nostro lieto Sol spiega il vessillo,
Un’altro giorno, Ch’io dalla tua prora
Tentar voglio un mio canto. Oh! Come squillo
Il mio saluto echeggi in sui pescosi
Lidi di Barcellona e di Alicante
Un inno sia che i sensi generosi
Sublima di quel popolo festante!
Messina, 20 aprile 1890
M. Costarelli Acton.

Mientras prestaba sus servicios en dicha comandancia de Tarifa, Dionisio Shelly Correa, nuevamente, fue destinado a Fernando Poo, en Guinea Española. Corría el año 1891, y alternaría su destino con el de Elobey Chico. Allí pasaría los últimos 8 años de su vida, alternando los cargos de Subgobernador, Gobernador interino, Gobernador y comandante del pontón la Ferrolana.

En el siglo XIX, llegar a Fernando Poo desde la zona peninsular española era una epopeya. El trayecto era muy largo, casi un mes, y la frecuencia de viajes muy escasa. No es pues de extrañar que prevaleciese la opción de trasladarse en navíos no españoles, cuya frecuencia era mucho mayor. Es, justamente, lo que hizo Dionisio Shelly Correa cuando, de nuevo, fue destinado a dicha zona. Para llegar a Santa Isabel, capital de Fernando Poo, se desplazó a Tenerife, en el vapor Antonio López, tomando allí el vapor inglés Matadi, que tras fondear en Sierra Leona, Cabo Palmas, Accra y Bonny, llegó a su destino el 25 de septiembre de 1891. A los pocos días de su llegada fue destinado a la también isla guineana de Elobey Chico. Si las comunicaciones para llegar a Fernando Poo eran deficitarias, mucho peor era el transporte entre Fernando Poo y Elobey; se realizaba en pequeñas lanchas, que quedaron substituidas por un pequeño barco de vapor, prácticamente, el mismo año en que llegó Dionisio. La prensa de aquellos años recogió varias noticias, nombrando a Dionisio, dando cuenta de la nefasta situación del conjunto de comunicaciones y la reclamación de su incremento.

Cita en la que se expone el deplorable estado de la comunicación con Guinea.
Fuente:  Luis de Sequera Martínez. Poto Poto: las tropas de guarnición en los territorios españoles de Guinea. Pág. 120. Ministerio de Defensa, Secretaría General Técnica, 2006.     
...... No deja de resultar extraño que solamente en dos Estados Generales de la Armada de entre los existentes en la biblioteca del Museo Naval, los correspondientes a los años 1893 y 1894 (p. 559), aparezca el apartado Apostaderos referente al Golfo de Guinea. Figuran en ellos, para el primero de los años, como Gobernador General Jefe de la Estación Naval, el capitán de fragata Eulogio Merchán Rico, y, en el segundo, del mismo empleo José de la Puente. También ampliaba la información con la cita del destinado como Subgobernador de Elobey, para ambos años el teniente de navío Dionisio Shelly, así como los nombres del contador interventor y los dos médicos de plantilla. Merece citar entre otras circunstancias, en lo referente a la comunicación de la Metrópoli con la Colonia, que hasta dicha fecha solo estaba a cargo, con carácter trimestral, un solo barco correo español......

Nota informativa en pro del aumento de vapores de transporte. En la nota también se anuncia la inauguración del casino de la Unión, cuyo primer presidente fue Dionisio Shelly Correa.
Fuente:  Revista de navegación y comercio. Año 05, Núm. 122, 15 de octubre de 1893.     
FERNANDO POO

Santa Isabel 17 de septiembre de 1893
Sr. Director de la Revista de Navegación y Comercio. Madrid

Muy señor mío: bien se nota el aumento de población y agricultura en esta, debido a los sacrificios del Gobierno y pequeños comercios establecidos aquí a quienes la isla debe el desarrollo que en ella se extiende y creemos no está lejano el día en que las Compañías de vapores que visitan este puerto se vean obligadas a aumentar el número de buques con el fin de poder transportar a Europa los frutos de nuestras cosechas que ya van siendo de importancia; la isla no está en condiciones aun para el citado desarrollo y para ello tendrían que vencer muchos obstáculos que se presentan; hoy contamos con una autoridad, cual es el Gobernador general D. José de la Puente, que con su clara inteligencia y prácticos conocimientos sobre los países cálidos podría levantar a la colonia del abatimiento en que hasta ahora tripulada por cuatro marineros y un cabo de mar, que como es de suponer, no pueden hacer nada y si únicamente visitar amistosamente sus pueblos, en los que al encontrarse alguna resistencia, deben retirarse, pues se exponen a un percance del que no creo salieran bien; no por esto debo hacer presente el tener aquí el cañonero Pelicano, que para nada sirve por su mal estado de calderas y fondos, único buque que a veces, y no siempre que leva su ancla, hace ondear nuestro pabellón nacional en las colonias extranjeras cercanas a ésta. Verdaderamente, donde debía estar este buque es en Elobey, que hace mucha falta y que siempre tendría en que ocuparse. Y del pontón Ferrolana, ¿podría decirnos los servicios que presta a la colonia?
Para fines del mes actual se inaugurará aquí el primer centro de recreo al mismo tiempo que de ilustración titulado “La Unión, llamado así por fundarse con el objeto de unir más los lazos de amistad entre europeos y naturales, en cuyo acto piensa suplicar su digno Presidente, D. Dionisio Shelly el amparo de S.M. el Rey y la Reina Regente, al mismo tiempo que rogará su protección otros respetables señores, prensa y sociedades científicas, sin cuyo auxilio no podrá llevarse a cabo la idea suscitada entre aquellos por los escasos recursos con que cuentan y las pocas suscripciones que han conseguido.
E usted afectísimo y seguro servidor q.b.s.m.
El Corresponsal

Fotografías enviadas por Dionisio, a su madre, desde Fernando Poo, en 1892.
Fuente:  Álbum familiar de Carolina Correa Sotomayor.     
Vista general de Santa Isabel, Fernando Poo.
Vista general de Santa Isabel, Fernando Poo.
Vista general de Santa Isabel, Fernando Poo.
Vista general de Santa Isabel, Fernando Poo.
Santa Isabel, Fernando Poo.
Santa Isabel, Fernando Poo.

Dionisio Shelly Correa llegó a Elobey Chico para desempeñar el cargo de Subgobernador interino. Cuatro meses más tarde, dejó dicho cargo y por orden del Jefe de la Estación Naval del Golfo de Guinea, tomó el mando del cañonero Pelícano y, unas semanas más tarde, el mando, como interino, del pontón Ferrolana; mando del que, el 10 de septiembre de 1892, pasó a tener en plaza de propiedad. Durante todo el año 1893, Dionisio Shelly Correa estuvo al mando del pontón Ferrolana, desempeñando, simultáneamente e interinamente, los cargos de la Secretaría del Gobierno General, el Gobierno General y la Jefatura de la Estación Naval.

Unos treinta años antes de la llegada de Dionisio Shelly Correa a Elobey, se había unificado al cargo de Gobernador con el de jefe de la Estación Naval. La unificación supuso que la infantería de Marina substituyera al Ejército, que la guarnición de los buques del apostadero fuera relevante y que la Armada pasase a ser la fuerza más importante de toda la zona, adquiriendo amplias responsabilidades. Entre otras, debía controlar las sublevaciones de los braceros cubanos y de los deportados carlistas, patrullar y explorar las costas africanas y, además, conseguir que los jefes tribales de Rio Muni reconocieran la soberanía española. En este contexto, durante más de medio año, Dionisio Shelly Correa participó en cometidos de vigilancia, exploratorios y conquistadores de las zonas de Elobey, Corisco, Río Muni y Costa Occidental de África. Así, entre otros, ancló en los puertos de Gorée y Dakar en Senegal; Bathurst en Gambia; Sierra Leona; Monrovia, Edina y Gran Bassa en Liberia; Trade Town, Sanguin, Addah en Costa de Marfil; Quiet Bay Beach y Wedhe en South Africa; Bageida, actualmente Togo; Puerto Seguro, Pequeño Popo y Gran Popo en la antigua Dahomey y actual Benín; Lagos en Nigeria; así como el de Santa Isabel y el de Elobey Chico en la antigua Fernando Poo. A lo largo de este peregrinaje, Dionisio no dejó de lado su curiosidad científica y siguió sin perder el hábito de mandar fotografías a su madre, en este caso sobre personajes y costumbres africanas; una costumbre que no abandonó durante toda su estancia en Elobey.

Dibujo de una aldea indígena, cerca del desierto en Dakar (Senegal), realizado por Dionisio Shelly Correa.
Fuente: Álbum familiar de Carolina Correa de Sotomayor.
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Fotografías de personajes de África enviadas por Dionisio Shelly Correa, a su madre.
Fuente:  Álbum familiar de Carolina Correa Sotomayor.     
Mujer rica del Senegal.
Mujer rica del Senegal.
Mujer vieja del Senegal.
Mujer vieja del Senegal.
Mujer del Senegal.
Mujer del Senegal.
Hombre del Senegal.
Hombre del Senegal.
Mujer del Senegal moliendo.
Mujer del Senegal moliendo.
Mujer de Costa de Oro, Ghana.
Mujer de Costa de Oro, Ghana.
Grupo de bubis de la isla de Bioko, Fernando Poo.
Grupo de bubis de la isla de Bioko, Fernando Poo.
Mujer de Gabón.
Mujer de Gabón.
Mujer de Corisco, Guinea.
Mujer de Corisco, Guinea.
Mujer de Cabo Costa, Costa Verde.
Mujer de Cabo Costa, Costa Verde.

Fotografías de zona occidental de África enviadas por Dionisio Shelly Correa, a su madre.
Fuente:  Álbum familiar de Carolina Correa Sotomayor.     
Un rey y su tribu de la zona occidental de África.
Un rey y su tribu de la zona occidental de África.
Jefe del poblado de Bony, en Nueva Calabar, actual Nigeria.
Jefe del poblado de Bony, en Nueva Calabar, actual Nigeria.
Guarnición en la Plaza de Armas del Castillo de Cabo Costa, actual Ghana.
Guarnición en la Plaza de Armas del Castillo de Cabo Costa, actual Ghana.
Vista de la posesión inglesa de Cabo Costa, actual Ghana.
Vista de la posesión inglesa de Cabo Costa, actual Ghana.

Portugal, en 1472, había sido el primer país en colonizar Fernando Poo, convirtiéndola en un enclave de escala para los buques portugueses que, pasando por el cabo de Buena Esperanza, hacían la ruta entre Occidente y Oriente. Años después, tras el descubrimiento de América, Fernando Poo y la isla de Annodón, pasaron a ser un territorio crucial para la importación, hacia las américas, de los esclavos capturados en África subsahariana; considerando que se estiman en veinte millones los esclavos llevados al nuevo continente, resulta fácil imaginar la importancia que adquirió la zona para el negocio de la esclavitud. Tuvieron que pasar tres siglos para que llegase la abolición de la esclavitud y para que, en 1777, España, mediante un tratado con Portugal, adquiriera la posesión de los territorios guineanos y el derecho a comerciar libremente por toda la costa africana, desde la desembocadura del Níger, hasta el sur del río Gabón; un tratado con el que España también obtuvo el derecho de avituallamiento y cobijo en la isla de Sao Tomé y Príncipe.

Las tierras guineanas estaban habitadas por etnias muy diversas, entre otros: los bubis en Fernando Poo, los anoboneses o descendientes de esclavos angoleses en Annodón y los fangs, los bisio y los ndowes en Rio Muni. La fuerte resistencia aplicada por los nativos a la ocupación, el estrago producido por las enfermedades sobre la población blanca y la abolición de la esclavitud, condujeron al desinterés español por el territorio guineano. Esta situación fue aprovechada por los ingleses, para hacerse con el control del comercio europeo en África, fundando la ciudad de Port Clarence en la isla de Fernando Poo. Casi dos siglos después, en un momento en que España vivía la perdida de las colonias de ultramar, despertó, de nuevo, el interés español por la zona y por el asentamiento en el interior africano. Fue entonces, cuando, a mediados del XIX, la Corona española expulsó a los ingleses de Port Clarence, promoviendo e incentivando la colonización de dicho territorio y autorizando el traslado voluntario de cubanos, filipinos, carlistas confinados y voluntarios españoles. La propuesta tuvo un éxito muy relativo y si bien se desplegó un gran avance agrícola, la indefinición del gobierno de España dejó la iniciativa colonizadora en manos de los gobernadores militares y de los misioneros claretianos.

El Papa Gregorio XVI había declarado el siglo XIX, el siglo de la evangelización de África, solicitando a las potencias católicas europeas su colaboración en dicha tarea y ello favoreció la expansión misionera por el continente. Si bien, anteriormente, los jesuitas se habían instalado y abandonado, posteriormente, su misión en Fernando Poo, en el año 1883, los misioneros claretianos españoles se establecieron en Elobey Chico. Su objetivo era la evangelización de los bubis y su transformación en personas productivas, formándoles en los internados religiosos que crearon y enseñándoles a trabajar en las fincas agrícolas.

Fotografías de zona occidental de África enviadas por Dionisio Shelly Correa, a su madre.
Fuente:  Álbum familiar de Carolina Correa Sotomayor.     
Los tres misioneros claretianos fundadores de la misión y el pueblo católico de Maria Cristina, en 1893, con los que Dionisio Shelly Correa mantuvo una buena relación.
Los tres misioneros claretianos fundadores de la misión y el pueblo católico de Maria Cristina, en 1893, con los que Dionisio Shelly Correa mantuvo una buena relación.
Niños de la misión de María Cristina, en 1893.
Niños de la misión de María Cristina, en 1893.
Mujeres de la misión de María Cristina, en 1893.
Mujeres de la misión de María Cristina, en 1893.

A tenor de las informaciones localizadas, Dionisio Shelly Correa mantenía una estrecha relación con los misioneros claretianos, pero, a su vez, era muy apreciado y respetado por los bubis. Diversas informaciones escritas indican que, entre otras cosas, ofrecía su apoyo a los claretianos, prestándoles su casa, para recuperarse de las enfermedades contraídas y ejerciendo de mediador entre ellos y los bubis; resultando curioso que, en uno de los escritos de los claretianos, se le describa como una persona muy humana y, a su vez, algo frívola religiosamente. Paralelamente, otras informaciones escritas demuestran su actitud humana y positiva hacia los oriundos de la zona. Ello, hace difícil saber cuál fue su papel en la agresiva desculturización y desetnificación a la que los claretianos sometieron a la población bubi. En el álbum materno de recuerdos, hay un certificado, de 1887, escrito en inglés, en el que los misioneros claretianos le nombran su protector.

Informaciones diversas sobre la positiva relación entre Dionisio Shelly Correa y los misioneros claretianos.
Fuente:  Varias.     
“…….Grande hubiera sido el apuro de nuestros Hermanos, a no disponer de más recursos que los propios; más la divina Providencia que vela paternalmente por los suyos, deparó al enfermo un amigo y bienhechor desinteresado en la persona del Subgobernador, D. Dionisio Shelly. Este tomó a su cargo la asistencia del doliente, trasladó lo a su casa y le prodigó no menores cuidados que si se tratara de un hermano suyo. Varias veces hemos tenido ocasión de admirar y agradecer rasgos generosos de caridad al mencionado Sr. Shelly, y gracias a sus afanes y desvelos, pudo el Hermano Puy proseguir sus trabajos, y el P. Frigola entró muy en franca convalecencia………..”
Fuente: Padre Armengol Coll. Segunda memoria de las misiones de Fernando Poo y sus dependencias. San Francisco de Sales, 1899. Pág. 87.

…….Los Padres de Concepción lograron granjearse la amistad de Moka, jefe supremo de los bubis, al que como ya he dicho, visitaron por primera vez en 1887, y, así el 17 de junio de 1888, se vieron sorprendidos los misioneros por una lúcida comitiva al frente de la cual iba un hijo del propio Moka y varios parientes escoltados por unos 100 hombres de la Lohúa armados……………………… que había acudido a poner orden, y cuyo comandante, D. Dionisio Shelly, visitó en Riabba al “Botuku m’Oricho” Moka en compañía del Padre Juanola como interprete, izándose en Riabba la bandera española y siendo saludada por disparos de las armas de la “Lohúa” de Moka……..
Fuente: Carlos Crespo Gil-Delgado. Notas para un estudio antropológico y etnológico del bubi de Fernando Poo. CSIC. Institutos de Estudios Africanos y Bernardino de Sahagún, de Antropología y Etnología, 1949. Pág. 177.

…….El año 1888 que comenzaba, segundo año en la vida de la misión, parecía ofrecerse más venturoso que el primero. Buena parte tuvo en ello el Subgobernador de Elobey, D. Dionisio Shelly, teniente de navío, caballeroso marino y entusiasta como pocos de la Colonia, no muy dado a la piedad ni escrupuloso en ciertas menudencias y prácticas, pero entregado de corazón a España y a sus Misioneros, a quienes visitaba o hacía visitar por el Sr. Osorio; a quienes atendía y cuidaba en su propia casa de Elobey,……
Fuente: Cristóbal Fernández. Misiones y misioneros en la Guinea española: historia documentada de sus primeros azarosos días (1883-1912). Pág. 137. Editorial Company Cul., 1962

Fotografías relacionadas con los bubis, enviadas por Dionisio Shelly Correa, a su madre.
Fuente:  Álbum familiar de Carolina Correa Sotomayor.     
Reconocimiento de Dionisio Shelly como protector de los claretianos misioneros, 1887.
Reconocimiento de Dionisio Shelly como protector de los claretianos misioneros, 1887.
Dionisio Shelly, con el Gobernador y dos matrimonios bubis en la misión de San Carlos, bautizada con el nombre de Santa Cristina.
Dionisio Shelly, con el Gobernador y dos matrimonios bubis en la misión de San Carlos, bautizada con el nombre de Santa Cristina.
Dionisio Shelly con el médico (primero izquierda) y un grupo de bubis en la misión de San Carlos, bautizada con el nombre de Santa Cristina.
Dionisio Shelly con el médico (primero izquierda) y un grupo de bubis en la misión de San Carlos, bautizada con el nombre de Santa Cristina.
Dionisio Shelly y el Sr. Gobernador junto a un grupo de bubis, en la misión de Santa Cristina, tras pedir perdón al segundo por la sublevación realizada.
Dionisio Shelly y el Sr. Gobernador junto a un grupo de bubis, en la misión de Santa Cristina, tras pedir perdón al segundo por la sublevación realizada.

Diversas informaciones que citan la relación entre Dionisio Shelly Correa y los bubis.
Fuente:  Varias.     
“Pasaron por el subgobierno de Elobey figuras como las de los Tenientes de Navio ..…….. O como la de Dionisio Shelly, queridísimo de todos los indígenas, hacia cuyo mejoramiento de condiciones sociales dedicó incansables energías que terminaron con su propia vida., quedando su labor elocuentemente perpetuada con la dedicación de una bellísima plaza en Santa Isabel”
Fuente: José Cervera Pery. http://mareas.x10.mx/var/guinea.htm

……….por la negativa de un indígena, causante de una muerte en reyerta, a pagar la multa impuesta por el rey. Y en efecto, la intervención enérgica de aquel restablece su autoridad, cumpliéndose su decisión. A los pocos días, al hacer acto de presencia en Concepción el comandante del cañonero Pelicano, Don Dionisio Shelly, enviado allí por el gobierno para imponer la autoridad sobre los excitados indígenas,………
Fuente: Archivos, Números 24-271. Pág. 18. Instituto de Estudios Africanos (Consejo Superior de Investigaciones Científicas, España, 1953.

…….A los pocos días llegó el cañonero Pelicano con el comandante Shelly para castigar a los bubis, no siendo necesario gracias a la intervención del P. Juanola, al que con el Sr. Shelly subieron a la residencia de Moka en Riabba, zanjando el asunto y estrechandose más las relaciones e izándose allí la bandera española…….
Fuente: Abelardo de Unzueta y Yuste. Geografía histórica de la Isla de Fernando Poo. Consejo Superior de Investigaciones Científicas, Instituto de Estudios Africanos, 1947

La llegada de los claretianos a Elobey Chico marcó un antes y un después en las expediciones por los territorios colindantes a los ríos Muni y Munda. Anteriormente, tan sólo un reducido número de aventureros había sido capaz de penetrar en territorio de los fangs, que, al igual que los bubis, se resistían con firmeza a aceptar la intrusión colonizadora. Cabe citar españoles como Marcelino Andrés, Moros Morollón, Amado Osorio, Manuel de Iradier, y también, Juan José de Lerena o Nicolás de Manterola como comisarios de expediciones oficiales. Por su situación geográfica, Elobey Chico se convirtió en la base de dichas expediciones. Unas de las más notorias, fueron las realizadas por Manuel Iradier y Amado Osorio, entre 1885 y 1887. Dichas expediciones a tenor de la información encontrada estuvieron rodeadas de polémica. Una polémica en la que también intervino Dionisio Shelly Correa tomando partido, públicamente, por el Sr. Osorio.

Escrito de Manuel Iradier en el que reprocha a Dionisio Shelly su posicionamiento a favor del Sr. Osorio, en relación a las expediciones realizadas por el Rio Muni.
Fuente:  Revista de Asturias. Tomo V, 1888.     
Cesión de su soberanía a España ante Notario, mientras que él, según propia declaración publicada, solo ha firmado veintisiete documentos con otros tantos jefes, en su expedición al río Campo.
Si el valor de las expediciones africanas se mide por el número de banderas nacionales distribuidas en el país, he de llamar la atención al Sr. Osorio recordándole que yo he repartido cincuenta, mientras que él no ha dado más que vente en su propia expedición al río Campo y Benito.
Si el valor de las expediciones africanas se mide por extensión del país que se ocupa en nombre de la patria, diré que yo he asegurado el dominio español en una superficie, mientras que el señor Osorio lo ha hecho en una línea.
Si el valor de las expediciones africanas se mide por el valor de los estudios verificados en el país, bien sabido es que he publicado más de mil páginas y que el Sr. Osorio se ha limitada hasta la fecha a la publicación de algún folleto.
Si el valor de las expediciones africanas se mide por el juicio que de ellas se forma la prensa es bueno saber que conservo las colecciones de cerca de doscientos periódicos y revistas nacionales y extranjeras que se ocupan favorablemente de mis viajes y puedo asegurar al Sr. Osorio que su colección es muy inferior.
Si el valor de las expediciones africanas se mide por los títulos académicos y antecedentes científicos del viajero puedo asegurar al Sr. Osorio que yo tengo títulos profesionales Y puedo certificar de los premios obtenidos en Dibujo, en Historia Natural, en Geografía, en Fisiología, etc. Aún viven respetables profesores, ingenieros y astrónomos que responderán de mis trabajos topográficos, de mis trabajos meteorológicos, de mis trabajos zoológicos, botánicos y mineralógicos, de mis trabajos fotográficos, de mis trabajos astronómicos,… estudios todos ellos desconocidos por el Doctor Osorio Según he tenido ocasión de observarlo repetidas veces.
Si el valor de las expediciones africanas se mide por las recompensas honoríficas recibidas, he de decir que he recibido por estos conceptos un diploma de honor y dos medallas de oro de sociedades científicas muy respetables y por Real Orden comunicadas por El Ministerio de Estado, al vivo aprecio y gratitud de S.M. la Reina Regente de España…
Bien triste es verse obligado a decir tales cosas, pero conste siempre que yo he sido atacado y atacado violentamente por un compañero de viaje cuya ida a África ha dependido de mi voluntad y que bajo este punto de vista debía estarme agradecido.
Conste que este hombre ha dicho que yo no he hecho nada en beneficio de España.
Conste que ha dicho que estoy haciendo la causa por Francia.
Conste que ha dicho que con mis publicaciones estoy contribuyendo a que España pierda sus colonias africanas.
Conste que ha dicho que he injuriado a la sociedad de Africanistas y Colonialistas.
Conste que ha dicho que mis planos son una suma de errores y mis datos y estudios una copia….
Y basta con esto.
Pero si el Sr. Osorio se propone continuar molestándome excusa acudir a la prensa. En ella, yo le he dicho no obtendrá mi contestación; puede, por lo tanto, dirigirse a mí, ya sabe en donde estoy, pero ha de ser imitándome, enviándome las señas de su re……
A los señores D. José Montes de Oca y D. Dionisio Shelly Correa debo decirles que siento mucho que se hayan equivocado en la clasificación de mis escritos de El Día y de las cartas de mis dignos compañeros D. Bernabé Jiménez Blázquez y D. Antonio Sanguiñedo. Nosotros no hemos atacado a nadie ni hemos hecho falsas declaraciones. Quien ha atacado y por cierto con formas poco correctas, ha sido D. Amado Osorio. Nosotros nos hemos defendido en el terreno de los hechos, probando todo lo que hemos dicho y, al defendernos, hemos tenido la cortesía de no atacar. O es que pretenden V.V. que el Sr. Osorio tiene derecho de decir cuánto se le antoja de mi persona y que yo tengo el deber de callarme?
Al lado del Sr. Montes de Oca y del Sr. Osorio dije en el Ateneo de Madrid que habíamos adquirido el país del Muni para España; al lado del Sr. Montes de Oca y a oídos del Sr. Osorio dije en la Sociedad Geográfica de Madrid dije que habíamos adquirido el país de Muni para España. ¿Existían entonces en el archivo de Fernando Poo los documentos que acreditan que el país del Muni era español antes de 1884?. Pues aquel fue el momento oportuno de haberlo demostrado evitando con esto que mis palabras fuesen impresas, y que mis opiniones circularan haciéndose populares.
Es muy loable el deseo de V.V. de ensalzar los actos del señor Osorio y yo, que me felicito porque en este mundo no he aprendido a negar el mérito de los hombres así sean mis mayores enemigos, he de llamar a V.V. la atención advirtiéndole que en sus cartas han omitido lo más notable de la expedición Osorio. El valor, la intrepidez y el desinterés son prendas individuales que las tenemos todos los hombres más o menos desarrollados. Lo que interesa a la patria son las adquisiciones hechas por este señor en el Benito y en el Campo. Hoy esos territorios son españoles y yo en el lugar de V.V habría empezado por decir esto y hubiera continuado diciendo que las colecciones que trajo de sus expediciones son muy notables y que ellas, por sí solo, significan un servicio a la ciencia.

Carta de Dionisio Shelly en la prensa defendiendo al Sr. Osorio de las injurias que considera le ha proferido Manuel Iradier.
Fuente:  El Día (Madrid) 23 de enero de 1888.     
Sr. Director de EL DIA: Madrid Enero 14 de 1888
Muy señor mío y de mi mayor consideración: Espero ser merecer de su reconocida imparcialidad que a continuación de la carta del doctor Osorio, que ha comenzado a insertarse ayer en su ilustrado diario, publique la adjunta que con esta fecha le dirijo, por lo cual le anticipo las más expresivas gracias, y me declaro de V. afectísimo S. S. Q. B. S. M. DIONISIO SHELLY Y CORREA.

Sr. D. Amado Osorio: Madrid Enero 14 de 1888
Mi distinguido amigo: Los que hemos pasado largo tiempo en el golfo de Guinea durante su prolongada permanencia en aquellas regiones, ¿Cómo hemos de permitir que ciertas personas, guiadas por no sé qué móviles, ataquen a su valor, intrepidez y reconocido desinterés? La conciencia me remorderá toda la vida si después de lo que he leído contra usted no hiciera públicos ciertos hechos que su modestia no ha querido dar a luz.
Cree V., querido amigo, que he podido olvidar el viaje, en seguimiento del vapor de guerra francés La Prade, que hizo V. conmigo en el mes de Diciembre de 1885. Jamás se borrará de mi memoria aquel estado de impaciencia y febril agitación de usted para contrarrestar los manejos que iban a hacer los franceses con los indígenas del río Muni en, perjuicio de nuestra patria; yo no puedo dejar tampoco oculto en esta ocasión, al público español, el hecho de haber V. puesto en peligro eminente su vida en el otro viaje análogo al mío, llevado á cabo por mi antecesor en el subgobierno de Elobev, en seguimiento también del cañonero francés Basilic, en el que hasta los mismos franceses admiraron su severidad al verle permanecer al pie del pabellón español que acababa V. de izar en Kororo, mientras hacían los preparativos con un cañón para hacer fuego.
¡Con el mayor gusto aprovecho asimismo esta ocasión, para dar público testimonio de mi agradecimiento y el de los individuos que componían la dotación de la cañonera Trinidad por los servicios que, como médico entonces, nos prestó, sin querer admitir jamás el más insignificante regalo, en aquella época en que solos permanecimos machos meses sin recibir auxilios de la colonia.
Y ya para terminar, debo decir al Sr. Iradier (que viven todavía marinos ilustres que. pasando mayores peligros y privaciones que él haya podido pasar, habían anexionado a nuestra querida patria el trozo de territorio español que ha dado en llamar nm toa? provincia de la cuenca del Muni, que asegura haber el adquirido en 1884. Aprovecho esta ocasión más para reiterarle mi cariño, y cuento como siempre con su afectísimo amigo Q. B. S. M.
Dionisio Shelly

Nota sobre la polémica entre Iradier y Dionisio Shelly.
Fuente:  Ángel Martínez Salazar. Manuel Iradier: las azarosas empresas de un explorador de quimeras, Volumen 28. Pág. 128. Ediciones del Serbal, 1993.     
......En la polémica también intervinieron Montes de Oca y Dionisio Shelly, a los que responde Iradier indicando que “es muy laudable el deseo de V.V. ensalzar los actos del señor Osorio y yo, que me felicitó porque en este mundo no he aprendido a negar el merito de los hombres así sean mis mayores enemigos” Y en un arranque de gallardia, ......

La información encontrada no nos permite afirmar o negar si Dionisio Shelly Correa participó o no en las expediciones por la zona del Muni, junto a Iradier y Osorio. Tan sólo podemos afirmar que, en base a su condición de jefe de la Flota Naval y subgobernador de Elobey, durante sus misiones hacia incursiones exploratorias por los territorios interiores de las costas africanas.

Nota de prensa citando el viaje del gobernador con Dionisio Shelly Correa y el representante de la Compañía Transatlántica.
Fuente:  La Correspondencia de España, 31 de marzo de 1893.     
......Después de haber dado el nuevo nombre de Serena al poblado de colonos peninsulares que se hallan en esta isla desde marzo del último año, en el sitio denominado Basilé, el gobernador Sr. Merchan, acompañado del comandante del Pontón Ferrolano Sr. Shelly, y del antiguo propietario y comerciante en esta D. Jerónimo López, representante de la Compañía Trasatlántica, salió de esta capital el 26 de enero a bordo del Larache, con dirección a la bahía de San Carlos, en cuyo punto desembarcó, visitando el pueblo antes llamado Batete, compuesto de 15 matrimonios bubis......

Nota de Dionisio Shelly enviada a su madre contando un viaje a la zona de los bubis.
Fuente:  Álbum familiar de Carolina Correa Sotomayor.     
Te mando varias fotografías y sellos para el Pichilín (su hermano menor Ricardo).
Por las primeras verás mi aspecto general en el viaje que he hecho con el Sr. Gobernador y en el cual subimos hasta los 600 m. sobre el nivel del mar para ver algunos pueblos bubis (indígenas del país). No sirvió de nada el viaje, que de tan buenos resultados pudo haber sido.
Te abraza tu
Dionisio

En el álbum realizado por Carolina Correa, madre de Dionisio Shelly, hay algunas fotografías de factorías, apelativo dado, en toda la zona guineana, a los almacenes comerciales. Una de las primeras factorías fue creada por los ingleses en Port Clarence, pero tras su expulsión de la isla, fueron los fernandinos, sobrenombre dado a los mestizos, quienes adquirieron el control de intermediación entre los productores bubis del interior de Rio Muni y los comerciantes europeos. A mediados del siglo XIX, a la actividad comercial de las factorías se le sumó la de producción agraria; una actividad que se vio acelerada con la llegada de los misioneros claretianos.

Noticia sobre el papel de Dionisio Shelly, como subgobernador, en el establecimiento de factorías.
Fuente:  Revista de geografía comercial, núm.24 de 15 de junio de 1886; La América (Madrid. 1857). 28 de mayo de 1886.     
......Elobey, estriba principalmente en las ventajas inapreciables que reúnen para el establecimiento de casas de comercio y depósitos, tanto de víveres y combustibles como de todas las mercancías procedentes de las factorías del continente, ya que en ellas se encuentran los comerciantes a cubierto de los ataques de los indígenas y de las más terribles embestidas de las fieras. La llamada Elobey chico, en la que existen ya tres factorías alemanas y dos inglesas que manejan cuantiosos capitales, ha adquirido rápido y gran desarrollo, desde que se estableció allí el sub-gobierno en Marzo de 1884, gracias el feliz acierto del señor Montes de Oca, al designar al celosísimo oficial señor Shelly para el desempeño, aunque interino, de este cargo, y a la concurrencia de nuevas factorías que huyen de las posesiones francesas del Gabón y parte del Sur de éste, por los grandes impuestos con que el Gobierno de la nación vecina los abruma.......

La ubicación geográfica de Elobey Chico, cercana a las costas africanas, propició que se instalaran diversas factorías. Las había controladas por españoles, portugueses, ingleses, franceses y alemanes. Entre las que destacaron, cabe citar la Holt (1871), la Woerman (1872), la Jantzen (1879) y La Compañía Trasatlántica (1887). Algunas de ellas se encuentran fotografiadas en el álbum familiar realizado por Carolina Correa, madre de Dionisio Shelly Correa. Otras dos fotos de dicho álbum, en las que aparece Dionisio, corresponden a la casa de un señor de apellido Abella; sin que se haya podido confirmar, posiblemente, se trate del catalán Francesc Abella, personaje, según Albert Garúa Balaña de la Universitat Pompeu i Fabra, con intereses y explotaciones en Elobey.

Noticia del incidente entre franceses y españoles en el que se vio envuelto Dionisio Shelly Correa.
Fuente:  El Eco de San Sebastián, febrero de 1886.     
Lo ocurrido ha sido lo siguiente. El alférez de navío Sr. Shelly, buen oficial, de mucho carácter y que tiene mucho prestigio en el río, quedo de subgobernador de Elobey mientras el Sr. Ibarra vino aquí a encargarse del gobierno hasta la llegada del Sr. D. José de Barrasa. En este tiempo llego a Elobey, con ánimo de entrar en el rio Muni, la goleta mercante Francesa Mivere, e interpretando mal la orden, por la que se marca a los comerciales establecidos en Elobey la cantidad de mil o quinientos pesos como impuesto anual, dijo a la goleta que tenía que pagar quinientos pesos para poder comerciar en el río. Esto claramente no era justo, y reclamo como era natural el jefe francés, pero, en lugar de limitarse a esto, vino con pretensiones a la soberanía del río Muni, todo en términos muy agrios, terminando con una párrafo lleno de amenazas.
El Sr. Barrasa contesto diciendo que lo de la goleta había sido una mala interpretación, pero que el río con todos sus afluentes nos pertenecía, sin duda alguna, y que para comerciar en él, cosa que podrían hacer los buques de todas las naciones amigas de España, habían de someterse a los derechos que España estableciese, y que él no los marcaba por su carácter de interinidad; pero que si rechazaba enérgicamente las amenazas que hacía.
Tanto para evitar un disgusto en Elobey, con el que no hay ninguna clase de comunicación directa hacia allá, y solo cada 21 días, vía Gabón, como para estar en el río subían los buques franceses, como decía su jefe, salió el Sr. Barrasa para Elobey, y al llegar después de un viaje, en que, para andar 190 millas, tardó tres días y medio, al apagar, no tuvo que vaciar las calderas porque ellas solas se vaciaron; faltaban treinta y siete hombres; el resto iba con dos medias pagas que se habían dado desde Diciembre; habiendo salido de Fernando Poo con 33 toneladas de carbón, llegó a Elobey con ocho; y para poder tomar allí alguno hubo de pedir prestados 500 duros al P. Prefecto de la Misión, quien los facilitó con amabilidad y sin interés alguno. Tales son las condiciones en que se lanzan a la mar nuestros marinos, a defender la integridad territorial.
En cuanto llegó el Sr. Barrasa recibió otra carta del jefe francés, y supo que el aviso Laprade que le había traído, estaba en el río. Al amanecer se dirigió allí con la lancha Trinidad. Pues, temiendo un disgusto, prefería afrontarlo con ese buque a ir con la goleta que, por su poquísimo andar, de 4 millas a lo más, no podría maniobrar la mayor parte de las horas, por la fuerte corriente del río. Subió al río, atracando a la orilla izquierda o Sur, que es la que pretenden con más empeño, no vio una bandera francesa arbolada, y si varias españolas.
El Laprade estaba fondeando algo más debajo de Punta Botica. Al llegar a esta (que los franceses llaman Vasials, y que por decreto del Presidente de la Republica, en 1884, estaba declarada bajo la protección de la Francia, aunque enérgica y oportunamente protestada por Montes de Oca, se encontró con la bandera española arbolada en los tres pueblos que la habitan. Comprendiendo que esto debía contrariar a los franceses, no quiso que este acto de adhesión a nosotros pudiese perjudicar a dichos pueblos, y fondeo en la misma Punta cubriendo al principal de los pueblos.
A los pocos momentos el Laprade estaba al costado de La Trinidad; protestó, y despues de varios incidentes salió para el Gabón a recibir ordenes. Siguió la Trinidad rio arriba pasando luego al Utancony, que recorrió, viando siempre banderas españolas tan solo, y fue a hacer noche a Koron (Modedo de los franceses) donde había tenido lugar el episodio de la Trinidad, cuando lo mandaba el Sr. Espinosa, encontrando arbolada nuestra bandera. Al amanecer recorrió el Sr. Barrasa los pueblos inmediatos, acompañado de sus jefes, y se volvió a Elobey aquella tarde.
El 5 regresó el Laprade con oficio del comandante superior, quien manifestaba habia dado orden al comandante de ese buque para que se arbolara su pabellón en los puntos que consideraba franceses. El señor Barrasa contestó que no podia permitirlo sin El señor Barrasa contestó que no podia permitirlo sin que antes pasaran por encima de el, ni tan poco lo que despues de larga discusion propuso el comandante frances, a saber; que se colacase su bandera al lado de la nuestra. Convinieron, por ultimo, en limitarse uno y otro a protestar de lo que vieran contrario o sus respectivos paises.
El frances siguio rio arriba, y el español volvió a Fernando Poo, a donde sabia que el vapor aleman A. Woerman habia traido 44 hombres y efectos para la composicion de las calderas. Se dejaron al Sr. Ibarra las instrucciones mas terminantes. No hay que decir la extrañeza con que se vio que anteayer entrara aquí un vapor ingles fletado por el señor Ibarra, con el cual enviaba a decir que los franceses, en lugar de salir, como habia prometido el comandante Laprade, mandan otro barco más, el Baribe, cuyo comandante asume el mando, y se colocan banderas francesas al lado de las nuestras.
Como se estaban componiendo las calderas, no le fue posible al Sr. Barrasa salir en seguida, como hubiera deseado:pero piensa efectuarlo al amanecer. La situación es, sin embargo, muy otra de cómo la dejo: pues mientras solo se trataba de sostener la bandera española, el deber era terminante, y cualquiera que fuese el numero de barcos que hubieran intentado atropellarla, no cabian vacilaciones; pero ahora, la situación es dificil y no es facil prever la solución, no estando en el terreno.
Un detalle para concluir. El Sr. Barrasa, para salir, ha tenido que suplicar al encargado del deposito del gobierno ingles, le haga el favor de cederle 30 toneladas de carbón, que afecto, le ha facilitado.

Fotografías enviadas por Dionisio Shelly Correa, a su madre,desde Fernando Poo.
Fuente:  Álbum familiar de Carolina Correa Sotomayor.     
Factoría alemana Woerman en Elobey.
Factoría alemana Woerman en Elobey.
Finca de Rogau Mogau en St. Isabel, Fernando Poo.
Finca de Rogau Mogau en St. Isabel, Fernando Poo.
Galería de los Mangos, acceso a la finca de Gazulla en Sta. Isabel, Fernando Poo
Galería de los Mangos, acceso a la finca de Gazulla en Sta. Isabel, Fernando Poo
Dependientes de la factoría alemana Woerman
Dependientes de la factoría alemana Woerman
Dionisio Shelly Correa en la casa del Sr. Abella, Santa Isabel, Fernando Poo.
Dionisio Shelly Correa en la casa del Sr. Abella, Santa Isabel, Fernando Poo.
Dionisio Shelly Correa, Sr. Abella y otros, Santa Isabel, Fernando Poo.
Dionisio Shelly Correa, Sr. Abella y otros, Santa Isabel, Fernando Poo.

Durante el siglo XIX, la delimitación de fronteras, en la zona continental de Rio Muni, se acompañó de numerosas trifulcas entre Alemania, Francia y España. Los incidentes, especialmente, entre Francia y España, continuaron, incluso, tras los acuerdos de 1885. El más grave ocurrió en aguas cercanas al rio Muni, el dos de mayo de 1886. Dionisio Shelly Correa se vio envuelto en dicho incidente. Siendo subgobernador provisional de Elobey exigió el pago de una tasa a un buque francés, que pretendía comerciar en el estuario del río. La protesta por parte francesa no se hizo esperar alegando que se había infringido el derecho reconocido de libre acceso al rio. La cuestión se complicó dado que, simultáneamente, los franceses pretendían reconocer como propios unos territorios españoles a orillas del Muni. El suceso quedó recogido en diversas publicaciones de la época.

Noticia del incidente entre franceses y españoles en el que se vio envuelto Dionisio Shelly Correa.
Fuente:  El Eco de San Sebastián, febrero de 1886     
Conflicto con los franceses en Elobey

La carta de Elobey se halla firmada por el Dr. Osorio refiere un nuevo incidente de la lucha sorda que allá sostienen franceses y españoles. Hace referencia a otra anterior que no ha llegado, y en la cual daba por menores de la expedición al Benito. Da cuenta de los géneros, víveres y menaje que quedaban aun en su poder y que ha utilizado en ella, y refiere un nuevo incidente de la lucha sorda que allá sostienen franceses y españoles sobre posesión de los territorios del río Muni, y que no terminará hasta tanto que llegue a un acuerdo la comisión mixta de límites que ha de reunirse en Paris, y se firme el protocolo correspondiente.
Dice así:
El representante de la casa inglesa John Holt en esta isla (Elobey) se quejó de que dos pueblos pamues, situados en la boca del Muni, le habían robado la carga de un bote que mandaba a una de sus factorías del río Noya. Inmediatamente fue allá el oficial español Sr. Shelly con la lancha cañonera y conferenció con los delincuentes, pero no pudo rescatar sino una parte de la carga robada; los amenazó y huyeron al bosque, y aun hicieron fuego sobre la lancha. Entonces los nuestros saltaron en tierra e incendiaron los dos pueblecillos. Sucedía esto en los últimos días de setiembre.
Al mes siguiente se presentó en Fernando Poo un barco de guerra francés, de la estación naval de Gabón, con una protesta, que recibió el Gobernador interino Sr. Romera. Para probar que los dos pueblos castigados se hallan en territorio francés, cita varios tratados celebrados por Francia con aquellos indígenas en fechas diferentes, uno de ellos en 1842 y dice que se hallan situados a la derecha del río Muni. Pues bien; esto es una pura falsedad, porque ni se llamaron como ellos dicen (su verdadero nombre es Toku), ni se encuentran a la derecha del rio, sino en la izquierda, poco más debajo de Punta Botika, ni pudieron celebrar contrato alguno en 1842, porque los tales pueblos no hace más que siete meses que se hallan establecidos allí.»…

Pese al subsanado error, relativo a la incidencia entre españoles y franceses, todo indica que Dionisio Shelly Correa estuvo muy bien valorado por el Gobierno español, en el contexto de una colonia dejada de la mano de Dios. En un intento de descentralizar determinadas actividades, y dar voz a las élites económicas de la isla, un Real Decreto de 1880 definió la creación, función y regulación de los Consejos de Vecinos, siendo el de Santa Isabel el primero en crearse. Dicho decreto dejaba en manos del Gobernador Militar la administración del Consejo de Vecinos y el nombramiento de sus miembros. Así mismo, establecía como fuentes de ingreso, de los mismos, los beneficios derivados de la venta de tierras, arbitrios municipales, e impuestos sobre navegación de buques, y carga y descarga de mercancías; también, regulaba la concesión de terrenos a título oneroso. Así mismo, establecía como fuentes de ingreso de dichos Consejos los beneficios derivados de la venta de tierras, arbitrios municipales, e impuestos sobre navegación de buques, y carga y descarga de mercancías. También, regulaba la concesión de terrenos a título oneroso. Dionisio Shelly Correa fue presidente del Consejo de Vecinos de Santa Isabel, según consta en una noticia recogida por su madre en el álbum de recuerdos; se trata de un comunicado, invitando a sufragar un recuerdo que perpetúe su memoria, promovido, por la misma entidad, ocho años después de su defunción.

Noticia sobre la pésima situación económica de Fernando Poo en la que se alaba el trabajo realizado por Dionisio Shelly Correa.
Fuente:  Revista de navegación y comercio. 30/10/1894, núm.144, pág. 12; El Día de Madrid. 25/10/1894, pág. 2.     
GOLFO DE GUINEA

Aunque pocas y muy contadas veces llega a verse en la prensa el título con que encabezo este artículo, digno de que figure diariamente, con la idea de darlo a conocer y hacer saber en el estado deplorable en que se encuentran aquellos que, por su desgracia, verse obligados a abandonar su país para buscar otro en el que obtengan más recompensa. A sus trabajos producidos por la privación y otros sacrificios.
La isla de Fernando Poo, capital de las posesiones españolas de aquel golfo, está mandada por un capitán de fragata, en el que recaen todos los primeros cargos, como son el de gobernador civil y militar, comandante de Marina, alcalde, o lo que es lo mismo, presidente del Consejo de vecinos, como también de la Junta de Sanidad, y por razón de estos cargos de la de autoridades. etc., etc.
Resaltado de esto: que como quiera que no todos los diferentes jefes del brillante cuerpo de la Armada tienen el mismo criterio, a veces se tropieza con alguna autoridad que, bien por desconocer en absoluto aquel clima o por querer llevar la contraria en las obras emprendidas por su antecesor, se ven la mayor parte de los proyectos arrumbados y no pocos ya empezados abandonados en su totalidad.
Hoy no hay queja, y muy por el contrario todos, tanto los de color como blanco, todos sin excepción de clase ni raza, están muy agradecidos a aquel gobernador, cuyo puesto desempeña el bizarro marino D. José de la Puente, el que, conociendo bien los países tropicales, desde un principio viene ocupándose de lo que a él concierne con acierto y prontitud, y a su salida de allí, que creo no está lejana por su cercano ascenso, dejará gratos recuerdos, sobre todo entre la colonia europea que existe, a quienes encontró casi en las puertas de la miseria y a los que ha protegido siempre.
Parte de esta gloria es debida al inteligente teniente de navío D. Dionisio Shelly, que ocupó aquel puesto interinamente por espacio de dos meses, y el que siempre fue consejero de todos los gobernadores por el tiempo que en varias campañas han pasado en aquél, y por consiguiente de lo bien que conocía aquellos terrenos. Hasta aquí la parta buena.
Si nos fijamos en el sistema administrativo que tienen establecido en todas las colonias cercanas a las nuestras, como son San Thomé, Príncipe, Old Calabar, Baony, Sierra-Leona, Kamerova, Gabón y otras pertenecientes a Portugal, Inglaterra, Alemania y Francia, respectivamente, en todas veremos que siempre la primera autoridad tiene otra con la que debe ir de acuerdo, y que, por lo tanto, una de ellas puede contrarrestar a la otra; en las colonias de importancia, son dos gobernadores, de los que, dado el interés de la estación naval, desempeña el militar uno de la Armada, o por el contrario uno de tierra, y el civil siempre un ingeniero de montes; esto no es en la mayoría de ellos, pero sí el Ayuntamiento está formado por los naturales del país y comerciantes europeos, y de entre ellos elegir uno que ocupe la presidencia, y esto ha dado muy buen resultado, sobre todo en la colonia portuguesa de San Thomé, en donde, dado el buen método de administración que llevan, tienen siempre en las cajas municipales de dos a tres mil duros dispuestos a mejorar la población.
Nosotros no solamente no mejoramos la población sino que, sin llevar a cabo ninguna clase de reforma, debe siempre aquella Corporación alrededor de 20.030 reales, y menos mal hoy. Que si tiene un déficit mucho mayor, es porque el Sr. de la Puente tomó el gran acuerdo de suplicar al protector de aquel país, excelentísimo Sr. D. Claudio López y Bru, adelantase la cantidad necesaria para adquirir en el Arsenal civil de Barcelona un muelle de hierro con, destino a aquel puerto por cuenta de la citada Corporación, cuyo importe iría pagando a medida que se fueran haciendo los ingresos, como así tengo noticias lo habrán empezado a efectuar.
El porqué de no cambiar el carácter que tiene hoy el Consejo de vecinos y constituirlo en verdadero Ayuntamiento, al estilo de los de nuestra Península, no lo comprendo, y solamente se puede achacar a que como no hay otra autoridad que aconseje esto al Gobierno que la ya citada, y á ésta no le conviene, porque se le quita fuerza moral, henos aquí mal gobernados.
No dudo, que tanto en Barcelona como en Madrid, hay respetables personas que en algo se interesan por aquel país; pero éste es uno de los puntos que más olvidado tienen, y que deban trabajar, puesto que redunda en beneficio de muchos, y en cambio no causa mal a nadie.
Esto ya se pidió al ministerio de Ultramar en solicitud firmada por aquellos vecinos; pero por lo que se ve, fue una molestia que se tomaron que a nada ha conducido, pues se cree que no llegó al citado ministerio porque a aquella primera autoridad (Sr. Merchaut) no le convenía, y lo que es más notable, ni aun en el acta de la junta consta nada de aquello, habiéndose hecho firmar a los consejeros con la bravata de «irán ustedes al Pontón presos...»
En el olvido más ignominioso están todas aquellas islas, hasta llegar al extremo de que en algunas de ellas no solamente no hay gobernador, sino que tampoco un mal soldado que mire por aquello, y lo que es más, en territorio español, como en Río Benito, se le deja ondear a la Francia su bandera nacional y hasta el construir faros en aquel puerto. No quiero indicar con esto que se abandonen los demás asuntos, pero por lo menos que se ocupen de aquello algo más de lo que lo hacen hoy.
F. Losfiz Canto

Carta del Consejo de Vecinos de Santa Isabel, Fernando Poo, pidiendo la adhesión de los vecinos para levantar un monumento en memoria de Dionisio Shelly Correa.
Fuente:  Álbum familiar de Carolina Correa Sotomayor.     
Muy Sr. Nuestro: queriendo el Consejo de Vecinos honrar la memoria del que fue Teniente de Navío de segunda, de nuestra Marina de Guerra, D. Dionisio Shelly y Correa, se dirige a los habitantes todos de esta isla, a los residentes en la región de Bata y Elobey, invitándoles a coadyuvar, cada uno en la medida de sus fuerzas, a la creación de un modesto recuerdo que perpetúe su memoria en la Plaza que lleva hoy su nombre, o en otra que se designe.
Los pueblos grandes se engrandecen tanto más, cuando honran a sus ciudadanos ilustres, levantándoles estatuas, recordándoles en bronces o mármoles, o esculpiendo su nombre en una calle, en una plaza o en una avenida Santa Isabel, llamada a ser la Perla del África Occidental, debe demostrar que no es ingrata para aquellos hombres que como Shelly procuraron su engrandecimiento y trabajaron para la prosperidad de la Isla, conquistando el cariño de los naturales para España y los españoles.
Hijo de Valencia, esa hermosa región que produce sin descanso hombres que llevan la civilización de nuestra patria a todos los países donde se habla la lengua Castellana, D. Dionisio Shelly por su franco carácter y dotes inestimables, se hizo tan querido de todos, que aún le recuerdan con cariño la mayoría de los que le conocieron y no olvidan al ilustre Jefe de la Estación Naval, que cuando desempeñó el cargo de Gobernador General interino, se reveló como un talento de aptitudes excepcionales para desempeñar las funciones del Gobierno.
Gran patriota, deseoso de afirmar y extender los derechos de España, en esta parte de África, se interna en exploraciones atrevidas por el Muni y sus afluentes, rechazando continuos ataques de las tribus ribereñas, que hostiles siempre, trataban de impedir al ilustre Jefe de Elobey, el cumplimiento de sus fines altruistas.
Si el cariño que todos le profesaban, si la estimación –que por todos se le tenía era grande, no era menos el cariño que él profesaba a esta tierra, a la que volvió en su segunda época, organizando el batallón de voluntarios, en el que formó en masa el pueblo fernandino rindiendo cariñoso tributo a la llamada de su organizador y a nuestra Madre Patria. Sus medidas como gobernante, sus actos como primer funcionario de la colonia, como Jefe Militar, como Presidente del Consejo de Vecinos, no os recordaremos, pues la mayoría los tienen presentes y no pueden olvidad el bienhechor de la Agricultura y Comercio.
Para perpetuarlo entre nosotros, para estimulo de los venideros, para honra de Santa Isabel, de la isla de Fernando Poo, del nombre de España, pedimos su colaboración, poniéndose al frente, para contribuir a esta obra, el Consejo de Vecinos de Santa Isabel, 25 de septiembre de 1907.

PD. (Manifestación de cariño de algunos vecinos de Fernando Poo recordando a mi pobre hijo Dionisio

Presencia de Dionisio, como representante del Gobierno, en la vida social de la colonia.
Fuente:  Revista de navegación y comercio, núm.126, 30 de enero de 1894.     
...... El 21 del pasado mes de Noviembre le fue dado sepultura en el Cementerio Católico al cadáver de mi querido amigo D. Leandro Bernabéu, que falleció el día anterior, víctima de un accidente que lo consideró el médico de la colonia de asistolia. Siendo empleado de la Compañía Trasatlántica en esta isla, y como demostró ser sus deseos en vida, iba cubierto el ataúd con la bandera-contraseña de la referida Compañía, acompañándole a su última morada gran número de amigos y conocidos, y saludándole con la bandera que a media asta y en señal de luto tenia izada el Casino de «La Unión» a su paso por éste. El sepelio estuvo presidido por el agente de la Compañía en esta, secretario del Gobierno general, D. Dionisio Shelly, y comandante del cañonero Pelicano, j D. José Asensio. A su poca numerosa familia, y en particular a su j señora hermana y cuñado, D. Manuel Señante, les doy el más sentido pésame por tan irreparable pérdida.......

Anteriormente, en este relato, se ha mostrado y comentado una noticia aparecida en la Revista de Navegación y Comercio, núm. 122, de 15 de octubre de 1893. En ella se habla de la campaña en pro de la necesidad de incrementar el número de vapores de transporte hasta Fernando Poo y, a su vez, se anuncia la inauguración de un casino en la isla. Por dicha noticia sabemos que Dionisio Shelly Correa fue el primer presidente del Casino de la Unión, inaugurado en la ciudad de Santa Isabel, en Fernando Poo.

La poca información encontrada sobre dicho casino es desconcertante. Por un lado, se cita la prohibición de entrada al mismo para los naturales de la colonia. Por otro lado, se dice, que en sus orígenes, se creó como lugar de encuentro entre los naturales y los venidos de fuera. Al parecer, esta última opción fue la impulsada durante los primeros años, siendo Dionisio su presidente. El álbum familiar materno recoge dos fotografías del día de la inauguración de dicho casino.

Fotografías enviadas por Dionisio Shelly Correa, a su madre,desde Fernando Poo.
Fuente:  Álbum familiar de Carolina Correa Sotomayor.     
Vista general del Casino de Santa Isabel, Fernando Poo, el día de su inauguración.
Vista general del Casino de Santa Isabel, Fernando Poo, el día de su inauguración.
Grupo de socios frente el Casino de la Unión, en Santa Isabel, el día de su inauguración.
Grupo de socios frente el Casino de la Unión, en Santa Isabel, el día de su inauguración.

Hay muchos elementos que denotan que la familia Shelly Correa era amante de la cultura, especialmente, de la música y del teatro. El contenido del álbum de recuerdos familiares muestra que, a Dionisio Shelly Correa le gustaba el teatro. Así, en dos de sus destinos o bien asistió a una función de teatro o bien actuó como actor en una representación teatral. Por un lado, existen dos fotografías en el que se le ve como actor y, dada su joven apariencia física y el hecho de estar colocadas junto a las algas que envió a su madre desde el Stazione Zoologica di Napoli, es muy probable que respondan a una actividad cultural de ocio, realizada durante su estancia en la misma. Por otro lado, en dicho álbum hay una entrada para asistir a una función en un teatro chino y, también, la propaganda de un circo chino, ambas enviadas por Dionisio durante su estancia a bordo del crucero Gravina en Shanghái i Nanjing. Así mismo, algunas de las fotografías y escritos enviados por Dionisio muestran que tenía un gran sentido del humor.

Dionisio Shelly Correa era amante del teatro y tenia un gran sentido del humor.
Fuente:  Álbum familiar de Carolina Correa Sotomayor.     
Dionisio Shelly Correa haciendo gala de su sentido del humor envió esta fotografía en la que se rotulaba unas gafas.
Dionisio Shelly Correa haciendo gala de su sentido del humor envió esta fotografía en la que se rotulaba unas gafas.
Entradas y propaganda a un teatro y un circo en China.
Entradas y propaganda a un teatro y un circo en China.
Dionisio Shelly Correa haciendo teatro, posiblemente durante su estancia en Nápoles.
Dionisio Shelly Correa haciendo teatro, posiblemente durante su estancia en Nápoles.
Dionisio Shelly Correa haciendo teatro, posiblemente durante su estancia en Nápoles.
Dionisio Shelly Correa haciendo teatro, posiblemente durante su estancia en Nápoles.

El 5 de mayo de 1894, Dionisio Shelly Correa cesó como comandante del pontón Ferrolana y embarcó en el vapor Larache para regresar a la Península. Lo hizo anclando en Monrovia, Sierra Leona, Dakar, Río de Oro y Canarias. Tras un mes de viaje, llegó a Cádiz donde le fue concedida una licencia de cuatro meses, a los que sumó dos de prórroga y pasando a la condición de supernumerario a finales de dicho año. Continuó en dicha situación de excedencia hasta el 25 de mayo de 1898, que, con motivo de la guerra, se incorporó a la Estación Naval del Golfo de Guinea para prestar sus servicios, tomando, una vez más, el mando del pontón y de la Secretaría Militar. El 30 de noviembre volvió a la situación de supernumerario. Para aquel entonces, Dionisio estaba ya muy enfermo a causa de una larga dolencia que había contraído en sus queridas tierras guineanas continentales. En agosto del mismo año, 1899, falleció.
Diversas noticias de la prensa indican que el óbito se produjo en los baños de Caldas de Oviedo, cuando recibía tratamiento para combatir su enfermedad. (La Correspondencia de España, 13/08/1899; La enciclopedia del año (1899), pág. 160, Rivadeneira, 1900). Otras informaciones, indican que la defunción tuvo lugar en Vigo, localidad relativamente cercana al citado balneario.

Balneario de Caldas de Oviedo, donde enfermó y/o murió Dionisio Shelly Correa en 1899.
Fuente: Todocolección.net
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La prematura muerte de Dionisio Shelly Correa, a los 39 años de edad, dejó tras de sí un cómputo efectivo de 21,5 años de servicio, la mitad de ellos en buques armados. Además de la medalla de la Cruz Blanca de 1ª clase del Mérito Naval y la medalla de Joló, Dionisio recibió otras dos condecoraciones por sus actuaciones en la zona occidental de África. En 1891 se le otorgó la Cruz de la Orden de Isabel la Católica en reconocimiento a su actuación en beneficio de la Nación en las relaciones de amistad y cooperación con la Comunidad Internacional. Se le concedió, también, la Cruz Leopoldo de Bélgica, un reconocimiento creado en 1832 por el rey Leopoldo I de Bélgica, premiando a las acciones destacadas en las colonias belgas en África; desconocemos sin embargo la relación que Dionisio pudo tener con las colonias belgas.

Al parecer en la ciudad de Santa Isabel, en Fernando Poo, existió una plaza y una calle, en honor a Dionisio Shelly Correa. Actualmente no existen dado que, en 1973, se substituyeron los toponímicos de origen europeo con nombres, propiamente, africanos o conmemorativos de la independencia de Guinea. Como testimonio de su anterior existencia se han encontrado algunas fotografías antiguas y añejos relatos que las refieren.

Citas en las que se muestra la existencia de una plaza y una calle en honor de Dionisio Shelly Correa en la ciudad de Santa Isabel, Fernando Poo.
Fuente:  Varias.     
......” La isla de Fernando Poo fue prodiga en honrar y recordar a los marinos; así los ríos Tudela y Nicolás, en memoria del capitán de navío don Ignacio García de Tudela y del capitán de fragata don Nicolás de Manterota; las bahías de V e n u s y Nervión, en recuerdo de la corbeta V e n u s de la expedición de Guillermard-Manterola y del bergantín Nervión de la expedición Lerena; monumento en la bahía de San Carlos al desembarco y toma de posesión de la isla por el contralmirante Barrera, lapidas en memoria de los capitanes de fragata Lerena y Rodríguez de Vera, calle del capitán de navío Chacón, quien también tiene en la costa una punta con su nombre, plaza Shelly, en memoria del teniente de navío don Dionisio Shelly … Esta plaza también era famosa por la muestra pintada en una fachada, una cruz rodeada por la inscripción.”......
Fuente: Foro de crónicas de la Guinea ecuatorial.

......Pasaron por el subgobierno de Elobey figuras como las de los Tenientes de Navío Navarro Cañizares, infatigable mantenedor de una campaña de atracción de voluntades bubis hacia España, coronada con éxito a través de emprendedoras caminatas a los pueblos más lejanos e inaccesibles predicando con el ejemplo del más encendido patriotismo y tenacidad. O como la de Dionisio Shelly, queridísimo de todos los indígenas, hacia cuyo mejoramiento de condiciones sociales dedicó incansables energías que terminaron con su propia vida., quedando su labor elocuentemente perpetuada con la dedicación de una bellísima plaza en Santa Isabel.......
Fuente: José Cervera Pery La Marina Española en Guinea Ecuatorial: La infantería de marina. Los subgobernadores. Un balance que honra y enaltece.

......En octubre de 1968, las autoridades españolas y las recién elegidas guineanas firmaron el acta de independencia y una serie de acuerdos que debían garantizar los intereses de España en el nuevo Estado…………. Sin embargo, la relación entre España y su ex colonia se deterioró rápidamente, ……. la crisis que estalló en febrero-marzo de 1969, …………………….. Efectivos de la Guardia Nacional en Santa Isabel tomaron los ministerios, la plaza Shelly y rodearon la embajada de España.......
Fuente: José Luis Rodríguez Jiménez. La independencia de Guinea Ecuatorial (Octubre 1968) y el rápido deterioro de las relaciones entre España y la Excolonia (febrero - marzo 1969), 1980


Citas en las que se muestra la existencia de una plaza y una calle en honor de Dionisio Shelly Correa en la ciudad de Santa Isabel, Fernando Poo.
Fuente:  Varias.     
......” La isla de Fernando Poo fue prodiga en honrar y recordar a los marinos; así los ríos Tudela y Nicolás, en memoria del capitán de navío don Ignacio García de Tudela y del capitán de fragata don Nicolás de Manterota; las bahías de V e n u s y Nervión, en recuerdo de la corbeta V e n u s de la expedición de Guillermard-Manterola y del bergantín Nervión de la expedición Lerena; monumento en la bahía de San Carlos al desembarco y toma de posesión de la isla por el contralmirante Barrera, lapidas en memoria de los capitanes de fragata Lerena y Rodríguez de Vera, calle del capitán de navío Chacón, quien también tiene en la costa una punta con su nombre, plaza Shelly, en memoria del teniente de navío don Dionisio Shelly … Esta plaza también era famosa por la muestra pintada en una fachada, una cruz rodeada por la inscripción.”......
Fuente: Foro de crónicas de la Guinea ecuatorial.

......Pasaron por el subgobierno de Elobey figuras como las de los Tenientes de Navío Navarro Cañizares, infatigable mantenedor de una campaña de atracción de voluntades bubis hacia España, coronada con éxito a través de emprendedoras caminatas a los pueblos más lejanos e inaccesibles predicando con el ejemplo del más encendido patriotismo y tenacidad. O como la de Dionisio Shelly, queridísimo de todos los indígenas, hacia cuyo mejoramiento de condiciones sociales dedicó incansables energías que terminaron con su propia vida., quedando su labor elocuentemente perpetuada con la dedicación de una bellísima plaza en Santa Isabel.......
Fuente: José Cervera Pery La Marina Española en Guinea Ecuatorial: La infantería de marina. Los subgobernadores. Un balance que honra y enaltece.

......En octubre de 1968, las autoridades españolas y las recién elegidas guineanas firmaron el acta de independencia y una serie de acuerdos que debían garantizar los intereses de España en el nuevo Estado…………. Sin embargo, la relación entre España y su ex colonia se deterioró rápidamente, ……. la crisis que estalló en febrero-marzo de 1969, …………………….. Efectivos de la Guardia Nacional en Santa Isabel tomaron los ministerios, la plaza Shelly y rodearon la embajada de España.......
Fuente: José Luis Rodríguez Jiménez. La independencia de Guinea Ecuatorial (Octubre 1968) y el rápido deterioro de las relaciones entre España y la Excolonia (febrero - marzo 1969), 1980


Calles y Plazas que llevan el nombre de Dionisio Shelly Correa.
Fuente:  Álbum familiar de Carolina Correa Sotomayor.     
Calle de Shelly, Fernando Poo, en honor de Dionisio Shelly Correa.
Calle de Shelly, Fernando Poo, en honor de Dionisio Shelly Correa.
Plaza Shelly, Fernando Poo, en honor de Dionisio Shelly Correa.
Plaza Shelly, Fernando Poo, en honor de Dionisio Shelly Correa.

Transcurridos casi diez años después de la muerte de Dionisio Shelly Correa, su madre, Carolina Correa Sotomayor, trasladó sus restos mortales al cementerio de Alcalá de Henares, al igual que hiciera con los de algunos de sus otros hermanos y su padre. Coincidiendo con ello, la prensa publicó varias notas loando su figura de Dionisio. Este mismo año, un grupo de vecinos de Santa Isabel inició una campaña para recaudar fondos y erigir un monumento en honor de su figura, desconociéndose si llegó o no a buen puerto dicha idea.

Obituario de Dionisio Shelly Correa.
Fuente:  Álbum familiar de Carolina Correa Sotomayor.     
DIONISIO SHELLY CORREA

Ocho años ha, que en un balneario de la región gallega entregaba su espíritu al Creador, al propio tiempo que unes manos maternales cerraban sus ojos vidriados por la muerte, uno de esos seres en el que durante su vida encarnaron, como en pocos, aquellos hermosas cualidades que Cervantes atribuye a nuestros inmortales tercios del siglo XVI y que Arteche nos las muestra en sus relatos legendarios de la gran lucha nacional en la pasada centuria, y Barado ensalza en inimitable canto, resumen viviente de las virtudes atesoradas por nuestros esforzados guerreros de la Cruz de los primeros siglos medievales.
Sí; el ilustre marino arrebatado por la muerte, cuando aún la patria podía esperar frutos abundantes de esas envidiables cualidades en él vinculadas, no es otro que el que en vida llevo el nombre con que encabezamos este artículo: Dionisio Shelly Correa.
Especie de peregrino militar, unes veces con la mirada puesta en el cielo y la diestra en el puño de su espada allá en el África occidental y en territorios bañados por los ríos Muni y el Canopo, lleca a cabo con un puñado de bravos marineros y algunos indígenas atrevidas exploraciones científicas, rechazando continuos ataques de las tribus ribereñas, que, salvajes y fanáticas, trataban de impedirle el cumplimiento de su elevada misión y de fines altruistas; otras dando descanso a su fatigada cuerpo, cuando así convenía, se revelaba en el cargo de Gobernador de nuestra colonia del Golfo de Guinea como un talento de aptitudes excepcionales de gobierno.
Consagrado a tan importante tarea con la lealtad y espíritu de justicia que abrillantaban sus grandes cualidades, procuro Shelly en los once años que con cortos intervalos de tiempo desempeño el cargo y antes el de jefe político militar de Elobey, el engrandecimiento y prosperidad de la isla de Fernando Poo, conquistando el cariño de los naturales para España y los españoles. De cómo lo consiguió, nos lo demuestran de una manera elocuente aquellos isleños que, con ardoroso entusiasmo y no poca admiración hacia el malogrado jefe dela marina española, han respondido al llamamiento del Consejo de vecinos de Sta. Isabel, secundando las loables iniciativas de éste, por lo que en la plaza que lleva el nombre de Shelly se alzará muy pronto un monumento que perpetúe su recuerdo entre los habitantes de aquella perla del África occidental para honra de Fernando Poo y del nombre de España
Aquellos isleños han cumplido como buenos, ofreciendo tal homenaje a la consideración de los presentes y venideros como testimonio perenne de gratitud verdaderamente filial tributado por el pueblo Fernandino a quien de tan especial manera, desarrolló sus inactivas en beneficio de la isla, cuya gobernación le confiara el estado, logrando como dice un biógrafo suyo “encauzar por senderos de prosperidad y bienandanza la agricultura y el comercio, rigiendo con honradez la marcha administrativa de la colonia, y conquistando el amor de los naturales para España, hasta tal punto, que requeridos para formar un batallón de voluntarios, acudieron a su llamamiento todos, negros y blancos, jurando un día memorable defender la sacrosanta enseña de la patria.
Hoy los restos del mal logrado jefe de la estación naval de Fernando Poo reposan merced a los deseos de su ilustre y virtuosa madre, en el cementerio de Alcalá en modesto panteón de familia, y aquí donde yacen las cenizas de tantos preclaros varones que honraron la fama de tantas glorias excelsas, habrá que sumar aquéllas para orgullo de los complutenses.
Entre su juventud escolar del año 1870 figuro como uno de los discípulos más aventajados en el internado de las Escuelas Pías hasta su ingreso en la Escuela Naval de guardias marines en 1877, y más tarde, ostentaba las anclas de oficial de la Armada, y hasta que traidora enfermedad, que contrajo en la región africana, lo arrebató para siempre al cariño de la familia, a las ilusiones de la edad y al porvenir de una carrera brillante, le hemos visto tornar a su ciudad querida donde halló reposo para su espíritu y acudir al viejo hogar para recibir de los Padres Escolapios, sus maestros de ayer, nuevos alientos con que afrontar convicciones azotadas por el viento de la batalla e infundir como soldado de progreso a su vuelta a la Guinea española, entre los naturales del país, la cultura, el amor al trabajo y cuanto de hermoso y notable encerraba aquella alma enamorada de los altos ideales de patria y honor.
A esos hijos de Calasanz que tienen a su cargo la educación de la mayor parte de la juventud complutense en el Colegio de San Idelfonso, de cuyas aulas, salió tan esclarecido alumno, nos dirigimos principalmente desde las columnas de este seminario, seguros de que también honraran como se merece la memoria de Dionisio Shelly y su retrato expuesto en su día en el salón de estudios de la antigua Universidad fundada por Cisneros, servirá como un modelo del buen patricio que a sus condiciones de talento y de valor reunía, la más preciada de hábil gobernante y que a la imitación de la mocedad deben ofrecer sus maestros.
A.M.

Obituario de Dionisio Shelly Correa.
Fuente:  El Guadalete: periódico político y literario: Año LIII Núm. 16387. 19/12/1907     
JUSTO HOMENAJE

Se trata de erigir un monumento que perpetúe el recuerdo del teniente de navío de nuestra Marina de guerra, D. Dionisio Shelly Correa, jefe político-militar que fue primero de Elobey y después Gobernador general de nuestras posesiones del África occidental.
Este ilustre marino, obedeciendo solamente el cumplimiento de su deber, consagró sus energías al desarrollo de la riqueza de aquel suelo, y en extender y afirmar nuestra soberanía en aquel territorio, internándose en exploraciones por el Muni, rechazando continuos ataques de las tribus ribereñas que hostiles siempre, trataron de impedir el avance del distinguido jefe de Elobey, y por tanto, el cumplimiento de sus fines altruistas y patrióticos.
Sus medidas como gobernante durante el tiempo que fue gobernador general de aquella parte de África, sus actos realizados siempre en beneficio de los naturales y habitantes de la colonia, su trato y franco carácter, sus dotes inestimables, es afín, como gobernante, y como caballero le hicieron conquistar las simpatías generales, el cariño de todos; y cuando los hombres, como Shelly, tienen fijo el pensamiento en procurar el bien de los demás y en regir como gobernantes con justicia y con el celo que Shelly supo desplegar, revelando en todas En su engrandecimiento y prosperidad de los pueblos que gobiernan, los hombres que no son ingratos sin acicate alguno, por sí solos tratan, como los vecinos de Santa Isabel, de Fernando Poo y de la colonia africana entera, de perpetuar el recuerdo de los varones ilustres celosos del bien y del cumplimiento de su deber, porque eso les engrandece y les honra.
Y por eso los intentos del Consejo de Vecinos de Santa Isabel de Fernando Poo, no solo es en justo homenaje que rinden al modesto y malogrado oficial de nuestra Marina, D. Dionisio Shelly, sino también honrosa y patriótica empresa.

Obituario de Dionisio Shelly Correa.
Fuente:  Flores y Abejas: revista festiva semanal XIV Año, 693 Núm. 29/12/1907     
SECCIÓN DE NOTICIAS

El Consejo de vecinos de Santa Isabel (Fernando Poo), proponiéndose erigir una estatua al malogrado D. Dionisio Shelly Correa, hermano del que fue administrador de Hacienda de esta provincia y actualmente delegado de Jaén, nuestro cariñoso amigo D. Alfonso Shelly.
D. Dionisio Shelly desempeñó en vida el cargo de gobernador general de nuestras posesiones del África occidental, consagrando sus energías al desarrollo de la riqueza de aquel suelo, y a extender y afirmar nuestra soberanía de aquel territorio, internándose en exploraciones por el Muni, rechazando continuos ataques de las tribus ribereñas.
Sus medidas como gobernante, sus actos realizados, siempre en beneficio de los naturales y habitantes de la colonia, su trato y franco carácter, le hicieron conquistar las simpatías generales y así nada tiene de extraño que los vecinos de Santa Isabel deseen perpetuar su memoria de manera tan entusiasta como patriótica.

Escrito por Rosa María Pujol Vilallonga
Espero que os haya gustado. No os perdáis el siguiente CAPÍTULO...
Agradecimientos de este Capítulo (6)


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EN ESTE CAPÍTULO:
Los Shelly Correa

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CAPÍTULO INICIAL:
Origen irlandés de la rama familiar Shelly

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