CAPÍTULO 6 : RELATO 9 Los Shelly Correa Alfonso Shelly Correa

¿Quién fue Alfonso Shelly Correa?
Fotos que ilustra la vida de Alfonso Shelly Correa, convenientemente relacionadas en este relato.
Fuente:  Ver relato.     

Como el río Carrión vamos dejando
anécdotas y torres sobre el agua
de esta Palencia de silencio y piedra
y ternura jamás imaginada,
reducida a unas casas y a dos torres.
………………………………………

Jesús Castañón Díaz. (1928-1990)

Alfonso Shelly Correa, según la información del Nobiliario Alicantino del barón de Finestrat, fue el tercer hijo varón del matrimonio entre Tomas Shelly Calpena y Carolina Correa Sotomayor. El mismo autor confirma la existencia, posterior, de un segundo hijo de la pareja al que, también, se le puso por nombre Alfonso. Ello supone que el primero falleció en su niñez y al nacer otro hijo varón decidieron ponerle el mismo nombre.

Árbol Genealógico de Alfonso Shelly Correa.
Fuente: Investigación interna, www.myheritage.es
Ampliar imagen

En el Archivo Diocesano de Orihuela, se ha localizado la partida de bautismo del primero de los hijos llamados Alfonso. En ella consta que nació en Alicante, en 1857. Lo bautizaron en la Iglesia alicantina de San Nicolás y fueron sus padrinos su tío paterno, Federico Shelly Calpena, y Dolores Castrillón, mujer de otro de sus tíos paternos, Antonio Eduardo Shelly Calpena. En el acta bautismal consta como abuelos, por parte de padre, el marqués de Mos y mujer desconocida.

Si del primer hijo varón de Tomás y Carolina, llamado Alfonso, prácticamente, no se sabe nada, del segundo llamado, también Alfonso, se conocen muchos aspectos de su vida. Pese a ello, por el momento, no se ha localizado su partida de bautismo y son confusos los datos sobre su lugar y fecha de nacimiento.

Partida bautismal de Alfonso Shelly Correa.
Ver la transcripción
Ver en formato PDF
Fuente:  Archivo Diocesano de Orihuela.     
Partida bautismal de Alfonso Shelly Correa.
Transcripción

En la ciudad de Alicante, provincia de ídem, Obispado de Orihuela, a treinta de junio. Yo D. Francisco Fernando, Cura Castrense de esta Plaza en la Parroquia Colegiata Insigne de S. Nicolás bauticé solemnemente a un niño que nació el veinte siete a las ocho de la noche, hijo legítimo de D. Tomás Shelly de esta y de Dª Carolina Correa, consorte de Oporto. Abuelos paternos D. Edmundo y Dª Teresa Calpena de estas. Abuelos Maternos el Excmo. D. Alfonso del Real Sitio de San Lorenzo y la abuela O. Se le puso por nombre Alfonso, Edmundo, ¿? . Padrinos D. Federico Shelly y Dª Dolores Castrillón, a quienes advertí del parentesco espiritual y su obligación. Testigos José Valiente y Francisco Sancho ¿?. Y para que conste extendí y autorice la presente partida en el libro de bautismos de esta parroquia a treinta de junio de mil ochocientos cincuenta y siete.
Francisco Fernando

Transcripción
Transcripción
Documento Original
Documento Original

Dentro de la base de datos FamilySearch, en el registro de censo de Segovia entre 1892-95, (Spain, archivos municipales, FHL microfilm 2,221,121), consta que Alfonso Shelly Correa era oriundo de Granada y había nacido el 14 de octubre de 1862. No hay duda alguna de que los datos corresponden al segundo de los hijos de Tomas Shelly Calpena y Carolina Correa Sotomayor, bautizado con el nombre de Alfonso, dado que, en la ficha censal, también, constan los datos de su mujer y su suegra.

Por otro lado, en un documento notarial, expedido en La Habana a 3 de octubre de 1887 y por el que Alfonso Shelly Correa certifica los estudios de su hermano Luís, se dice que Alfonso era soltero, natural de Madrid y contaba con 25 años de edad. Según ello, coincidiría el año en que nació (1862), con los datos de FamilySearch, pero no así el lugar de nacimiento.
También, en los datos de su hoja oficial de servicios en la Administración, del año 1904, consta que tiene 41 años. Un dato que implica que nació en 1863. Ocurre lo mismo si se consulta la hoja de servicios del año 1907.

Por un telegrama, enviado a su madre, se sabe que Alfonso Shelly Correa fue cadete y que cursó sus estudios en el Colegio de Infantería de Toledo. Lo que no se ha podido averiguar es el año en que ello sucedió. Por la fecha de nacimiento y por la edad en la que se solía ingresar en estos estudios, lo más probable es que ingresara alrededor del año 1876. Es de suponer que termino sus estudios en dicho centro, pero se desconoce.

El citado telegrama está pegado, en el álbum familiar, junto a una fotografía y una tarjeta de visita de Alfonso. En la imagen fotográfica se le ve con una edad, aproximada, de un año; en la misma, también, es reconocible su madre y su otro hermano mayor, Tomás.

Telegrama de Alfonso Shelly Correa anunciando a su madre, desde Toledo, que ya era cadete.
Telegrama de Alfonso Shelly Correa anunciando a su madre, desde Toledo, que ya era cadete.
Carolina Correa con su hijo Alfonso Shelly Correa en brazos y su hijo mayor, Tomás.
Carolina Correa con su hijo Alfonso Shelly Correa en brazos y su hijo mayor, Tomás.


Fuente:   Álbum familiar de Carolina Correa Sotomayor.     

Tras finalizar su formación como cadete, los primeros datos localizados sobre la vida de Alfonso Shelly Correa corresponden al año 1881 y lo sitúan en Cuba. Un año más tarde, en enero de 1882, desde la localidad cubana de Nuevitas, mandó a su madre un cheque por valor de 370 pesos. Alfonso, en aquel momento, tenía 20 años y, probablemente, el dinero girado correspondía a uno de sus primeros sueldos o ganancia en los negocios.

Lo más probable es que Alfonso Shelly iniciase su carrera en la Administración de Hacienda en Cuba. En el Boletín Oficial de Hacienda de la isla de Cuba de 1881, se le cita como miembro de dicha Administración y, como se irá viendo en el relato, hay evidencias de su trabajo en la misma en años sucesivos.

Hay, sin embargo, algunos datos confusos. Así, si bien había cursado estudios en el Colegio de Infantería de Toledo, en diversas fotografías se le ve embarcado y con uniforme de la Marina, algo desconcertante. Así mismo, otras fotografías, quizás a una edad más avanzada, se le ve acompañado de un hombre del que dice es su socio.

Pese a ello, las fotografías y los escritos que Alfonso Shelly Correa envió a su madre, ponen de relieve que vivió en Cuba, con seguridad desde el año 1881 hasta 1886 y, posiblemente, hasta unos años más tarde.

Cheque mandado, desde Nuevitas (Cuba), en 1882, por Alfonso Shelly Correa a su madre.
Fuente: Álbum familiar de Carolina Correa Sotomayor.
Ampliar imagen

Gran parte de las fotografías de Cuba mandadas por Alfonso Shelly Correa son de la localidad de Nuevitas, habiendo, también, algunas de La Habana, Santa Clara, Caibarién y Placetas.

Entre los años 1883 y 1885 vivió en Nuevitas. Alfonso hizo un verdadero reportaje fotográfico de ella. Una localidad situada en la costa del centro norte de Cuba, en la provincia de Camagüey, poseedora de una gran bahía y avistada por Cristóbal Colón en 1492. Nuevitas era una ciudad portuaria y un núcleo activo del mercado del azúcar. Cuando Alfonso vivió allí, contaba con un puerto de cabotaje y una aduana, dependiente de la Administración de Hacienda, en la que trabajaba.

Son bastantes las fotografías de Nuevitas recogidas en el álbum familiar. La mayoría son del año 1883 y, por sus características, entendemos que pueden estar realizadas por el mismo Alfonso; éste era un gran aficionado a la fotografía como se irá viendo en este relato. Fatídicamente, en tres de ellas resulta imposible visualizar la imagen y solo es visible el pie que las rotula. Una corresponde a un muelle de la localidad sin identificar. Otra a un grupo de amigos de Alfonso que por la información que consta eran su hermano Luis, Abel Verona, Mahiquez?, A. Mariano, Pantoja y Vidal, capitán de la Elegancia. En el pie de la tercera puede leerse que es una fotografía de Alfonso retratado por su socio en el patio de la tienda de Ibarra.

Justamente, el nombre de Ibarra aparece en otras dos fotografías, relativamente, bien conservadas. En una es visible un cartel en el que puede leerse “Jaime Ibarra”, y que, según la referencia escrita, se trata de una fonda, la Fonda Ibarra. En otra, aparece de nuevo el mismo cartel y, a su lado, se cita que está la casa de Robert Cª”. Finalmente, la tercera fotografía dañada corresponde a la calle de la Marina, posiblemente, en la que se ubicaban las anteriores casas citadas.

Fonda Ibarra y casa de Robert Cª en Nuevitas, Cuba. Foto realizada por Alfonso Shelly Correa en 1883.
Fonda Ibarra y casa de Robert Cª en Nuevitas, Cuba. Foto realizada por Alfonso Shelly Correa en 1883.
Calle de la Marina en Nuevitas, Cuba. Foto realizada por Alfonso Shelly Correa en 1883.
Calle de la Marina en Nuevitas, Cuba. Foto realizada por Alfonso Shelly Correa en 1883.
Vista de Nuevitas, desde la playa. Fotografía realizada por Alfonso Shelly Correa en 1883.
Vista de Nuevitas, desde la playa. Fotografía realizada por Alfonso Shelly Correa en 1883.
Vista de la localidad de Nuevitas. Fotografía realizada por Alfonso Shelly Correa en 1883
Vista de la localidad de Nuevitas. Fotografía realizada por Alfonso Shelly Correa en 1883


Fuente:   Álbum familiar de Carolina Correa Sotomayor.     

Al igual que a casi todos los hermanos Shelly Correa, a Alfonso se le daba bien el dibujar. No es pues de extrañar que, también, realizara diversos dibujos de sus años en Cuba. Uno de ellos es una acuarela que reproduce el muelle de V. Rodríguez. En su lado derecho, muy tenuemente, además de la firma, puede leerse que está realizado el 15 de octubre de 1882.

Acuarela, realizada, en 1882, por Alfonso Shelly Correa, del muelle V. Rodríguez de Nuevitas, Cuba.
Fuente:  Álbum familiar de Carolina Correa Sotomayor.     

No ha sido posible encontrar información actual sobre el muelle de V. Rodríguez. No es de extrañar. A finales del siglo XIX, existían tantos muelles, de madera, como plantaciones de azúcar y, generalmente, su desaparición se acompañó de su deterioro y, posterior, desaparición. Consultado el Archivo General de Indias, se ha localizado un documento en que aparece el nombre de Vicente Rodríguez. En el mismo se dice que, en el año 1885, dicho señor pidió, al Ministerio de Ultramar, reconstruir y prolongar un muelle de su nombre, situado en la localidad de Nuevitas. Esta información ha posibilitado localizar un libro (Sugar plantations in the island of Cuba”, de J.A. Henríquez Salinas), en el que se dice que Vicente Rodríguez era el propietario de una plantación azucarera, denominada La Eugenia, ubicada en dicha ciudad.

El nombre de Vicente Rodríguez se repite en otras fotografías del álbum familiar, mandadas por Alfonso Shelly Correa, y en ellas aparece la silueta del mismo muelle. Así mismo, hay otra fotografía, de un núcleo de casas, lamentablemente, bastante deteriorada, en cuyo pie puede leerse “almacén de Sánchez y Vicente Rodríguez”. No resultaría extraño pensar que, además de una plantación azucarera y un muelle, existiera un almacén con la misma titularidad. Disponer de plantación, almacén y muelle era bastante habitual en aquellos años.

Junto a las fotografías del muelle de Vicente Rodríguez, hay otra de un muelle llamado Abel Varona. La única información localizada sobre el mismo ha sido en la Guía de forasteros en la siempre fiel isla de Cuba, para el año de 1883. En ella, se dice que era un miembro del ayuntamiento de Nuevitas y ostentaba el cargo de Síndico. Más allá de una amistad, se desconoce la tipología de relación que Abel Verona y Alfonso Shelly Correa pudieran haber tenido.

Autorización del Ministerio de Ultramar, a Vicente Rodríguez, para reconstruir y prolongar el muelle de su nombre en Nuevitas.
Ver la transcripción
Ver en formato PDF
Fuente:  PARES. Portal de archivos españoles.     
Autorización del Ministerio de Ultramar, a Vicente Rodríguez, para reconstruir y prolongar el muelle de su nombre en Nuevitas.
Transcripción

…………………
Tengo el honor de devolver a usted el expediente y demás documentos relativos a la autorización licitada por Don Vicente Rodríguez para reconstruir y prolongar el muelle del estado de Nuevitas en la isla de Cuba que Usted remitió a la Sección 4ª de esta Junta Consultiva con fecha 12 de noviembre último, acompañado del dictamen emitido por dicha sección.
Dios.................

Transcripción
Transcripción
Página 1
Página 1
Página 2
Página 2

Fotografía del muelle de Vicente Rodríguez, en Nuevitas, realizada por Alfonso Shelly Correa en 1883.
Fotografía del muelle de Vicente Rodríguez, en Nuevitas, realizada por Alfonso Shelly Correa en 1883.
Fotografía del muelle de Vicente Rodríguez y otro destruido, en Nuevitas, realizada por Alfonso Shelly Correa en 1883.
Fotografía del muelle de Vicente Rodríguez y otro destruido, en Nuevitas, realizada por Alfonso Shelly Correa en 1883.
Fotografía de los almacenes de Sánchez y  Vicente Rodríguez, en Nuevitas, realizada por Alfonso Shelly Correa en 1883.
Fotografía de los almacenes de Sánchez y Vicente Rodríguez, en Nuevitas, realizada por Alfonso Shelly Correa en 1883.
Fotografía del muelle Abel Verona, en Nuevitas, realizada por Alfonso Shelly Correa en 1883.
Fotografía del muelle Abel Verona, en Nuevitas, realizada por Alfonso Shelly Correa en 1883.


Fuente:   Álbum familiar de Carolina Correa Sotomayor.     

Mientras Alfonso Shelly Correa vivía en Cuba debió realizar algunos viajes a la Península. En el álbum familiar hay un escrito de su madre, junto a una fotografía de Baldomero Iglesias, capitán del vapor Gijón; barco que prestaba servicio de pasaje y carga entre España y las Antillas. Carolina explica que su hijo Alfonso salvó la vida al no encontrarse a bordo del vapor cuando naufragó, en 1884, falleciendo, entre tripulación y pasajeros, 116 personas. Alfonso Shelly Correa había pospuesto el viaje por petición directa del Ministro de Ultramar, el conde de Tejada de Vallecas, que le había encomendado otra misión.

Escrito de Carolina sobre como Alfonso Shelly Correa se libró de morir en el naufragio 1885.
Ver la transcripción
Ver en formato PDF
Fuente:  Álbum familiar de Carolina Correa Sotomayor.     
Escrito de Carolina sobre como Alfonso Shelly Correa se libró de morir en el naufragio 1885.
Transcripción

En este vapor debió embarcar mi hijo Alfonso y el Excmo. Sr. Conde de Tejada de Vallecas lo impidió haciéndole quedar un mes más en España para ascenderle antes de volver a Cuba. Inmensa fue nuestra sorpresa al leer en la Correspondencia, el terrible siniestro por lo que nunca cansaremos de darle gracias a Dios y de agradecer la parte que es to tuvo el Conde de Tejada. Ministro de Ultramar ¿?..
Alcalá de Henares 26 de Junio 1885.
Carolina Correa y Sotomayor.

Transcripción.
Transcripción.
Documento original.
Documento original.

Baldomero Iglesias, capitán del vapor Gijón hundido en 1884.
Fuente:  Álbum familiar de Carolina Correa Sotomayor.     

Alfonso Shelly Correa además de vivir en Nuevitas lo hizo en otras localidades de Cuba. Estuvo viviendo en La Habana. Allí ocupó una habitación que, dadas las características visibles de la foto que mandó a su madre, debía ser la misma que, años más tarde, ocupó su hermano Carlos Shelly Correa y, posteriormente, su hermano Ricardo. Curiosamente, en los tres casos, sin estar colocados en el mismo lugar, coinciden diversos retratos colgados en el fondo de la pared o encima de las mesas y ello hace suponer que son recuerdos familiares estimados.

En dos de las fotografías, que dan testimonio de la estancia de Alfonso en La Habana, se le ve acompañado de un señor mayor. Se desconoce la fecha en que fueron hechas, si fueran de antes de 1883, podría ser su padre, Tomás Shelly Calpena, ya muy mayor y que murió un año después.
En una tercera fotografía se ve a un Alfonso, de más edad y con más peso. Está leyendo el periódico cubano republicano de nombre La Lucha y está tomada en la misma habitación que las anteriores.

Habitación de Alfonso Shelly Correa en La Habana, Cuba.
Habitación de Alfonso Shelly Correa en La Habana, Cuba.
Almuerzo con la familia Apodaca en La Habana
Almuerzo con la familia Apodaca en La Habana


Fuente:   Álbum familiar de Carolina Correa Sotomayor.     

Alfonso Shelly Correa cuando estaba en La Habana.
Fuente:  Álbum familiar de Carolina Correa Sotomayor.     

Durante su estancia en La Habana, Alfonso Shelly Correa le mandó a su madre algunos dibujos de la capital. Uno de ellos es de un monumento conocido como El Templete, una construcción histórica, probablemente, la primera en la isla de estilo neoclásico. El edificio es una capilla construida en el mismo lugar en que se celebró la primera misa católica en la ciudad, 300 años antes. La celebración tuvo lugar debajo de una ceiba, árbol que, también, aparece en el dibujo de Alfonso y que se ha mantenido a lo largo de los tiempos, siendo substituido en varias ocasiones por uno de nuevo.

En el año 1887, Alfonso Shelly Correa vivía en Santa Clara. Una localidad, situada en el centro de la isla, cuya actividad tradicional ganadera fue substituida por el cultivo de la caña de azúcar. Se conoce que Alfonso vivía en la calle Santa Rosalía, constaba en el censo electoral y tenía derecho a voto en las elecciones municipales y de Diputados Provinciales celebradas en 1887.

El Templete, construcción de la Habana en memoria de la celebración de la 1a misa.
El Templete, construcción de la Habana en memoria de la celebración de la 1a misa.
Papeleta de derecho electoral de Alfonso Shelly Correa en Santa Clara, Cuba, 1887.
Papeleta de derecho electoral de Alfonso Shelly Correa en Santa Clara, Cuba, 1887.


Fuente:   Álbum familiar de Carolina Correa Sotomayor.     

Alfonso Shelly Correa vivió en Cuba durante la etapa conocida como “de entreguerras”. En 1878 había finalizado la primera de las guerras de independencia de Cuba, llamada del 68 o de los Diez Años (1868-1878), y a la que le sucedió, un año más tarde, la llamada guerra Chiquita (1879-1880).

Era una época, la “de entreguerras”, en la que había rebrotado, fuertemente, el espíritu independentista, ante una España que, reiteradamente, incumplía sus promesas de reformas comerciales, económicas, políticas y sociales. Las ideas anticoloniales se extendían, especialmente, entre los criollos de nivel económico y social elevado y se creaban las denominadas Juntas Revolucionarias, entre ellas la de Santa Clara. Años más tarde llegaría la guerra de la Independencia (1895-1898), en la que se perdería, definitivamente, la soberanía española sobre la isla.

Junto al rebrote independentista, se intentaba remontar una economía, muy depauperada por la primera de las guerras y por las consecuencias de la crisis mundial de 1850. La situación había comportado una caída de los precios del azúcar y del café, la reducción de las exportaciones y la bancarrota de multitud de empresas y bancos. En este marco, en 1885, Alfonso Shelly Correa, desde la localidad de Santa Clara, escribió sus preocupaciones, haciendo, también, un balance económico de la guerra del 68 y en el que contabilizó, tan sólo, la partida de dinero salido de las arcas de la Tesorería de Hacienda de la Habana. En las reflexiones escritas de Alfonso Shelly Correa queda clara su actitud contraria a la situación revolucionaria, que de nuevo se estaba gestando, y su defensa de búsqueda de una armonía con la Metrópoli.

Reflexión escrita de Alfonso Shelly Correa, desde Santa Clara en 1885, sobre la situación que se vivía en Cuba (1885).
Ver la transcripción
Ver en formato PDF
Fuente:  Álbum familiar de Carolina Correa Sotomayor.     
Reflexión escrita de Alfonso Shelly Correa, desde Santa Clara en 1885, sobre la situación que se vivía en Cuba (1885).
Transcripción

Impresiones escritas por mi hijo Alfonso. Santa Clara, 1885
Consideraciones sobre el estado de Cuba


Cuanto que variadas son las que en las actuales circunstancias anegan mi mente. Estoy en Cuba, año 1885 país que fue bueno, hoy está lejos de serlo, pues el espíritu de unos, la mala fe de otros y los desaciertos de todos son causas que han ido sucediéndose de día en día, y ha llegado el momento crítico en que todas las imaginaciones se encuentran acordes en un punto, en que estamos mal; esta es la expresión que se oye de boca en boca y que con más o menos adornos de lenguaje se propaga y cunde sembrando el desaliento en casi todos los ánimos y la desconfianza y estresa miento de los que por su posición y condición están llamados a hacer que esta tan querida como desgraciada tierra, salga de la inanición y penurias que actualmente atraviesa.
Todos los pueblos en su historia, tienen consignadas páginas de gloria, apogeo, riqueza; Cuba también las tiene, tan nobles y honrosas como que de caber dentro del corto periodo que hace entró a formar parte de los pueblos civilizados, tiene sus páginas oscuras y sobre las cuales ya su historia ha dictado su fallo inapelable, nada tiene por lo tanto de particular que hoy, que las circunstancias la han conducido al celado en que se encuentra, salga victoriosa una vez más, y el ‘???, que no sin infundados motivos de desconfianza desaparezca y renazcan sus fuentes de prosperidad y riqueza que están muy lejos de haberse agotado.
No hay que dudar que la unión constituye la fuerza y que para llevar a feliz a término este último punto, es preciso que todos y cada uno de nosotros habitantes de esta porción de tierra Castellana ayudemos con remedios para conseguirlo.
Nada adelanta un pueblo con decir hoy y mañana que está mal, que su situación es precaria, que las medidas de tal o cual gobierno le han conducido a este o el otro estado, no, conocidos el cual búsquese el remedio y como desgraciadamente a todos nos es conocido y a nadie se le oculta que nuestro porvenir en esta Isla no tiene nada de halagüeño ¿Por qué hemos de permanecer en el estado de inanición y abandono en que nos hallamos postrados?
Mucho, mucho influyen en la vida de los pueblos o la acción más o menos acertada de sus Gobiernos, pero también si las medidas y providencias que de éstos emanan no son secundadas ¿Cómo es posible que las tendencias buenas de estos, puedan producir los frutos que se les concediera al dictarlos?
El espíritu preventivo que muchos de los que vivimos en estas provincias tenemos hacia las ordenes que de la Capital de la Nación provienen, es causa muchas veces de estrellarse las más activas gestiones acerca del porvenir y bienestar del conjunto de los habitantes. El día que esto desaparezca, es de dudar que mejorando la equidad que llevan en sí, el espíritu de todas las leyes, no se oirá en este país más que una voz unánime de alabanza y parabién a la Patria.
La Patria a la que todos debemos volver la vista, por cuyo bien y engrandecimiento debe actuar cada ciudadano. ¿No somos todos hijos de ella? Pues para que esta discusión de ideas e incomodidad de ideas que el observador menos experto, ve entre la familia insular y peninsular ¿por qué?
Toda cuestión en que la pasión impregna no puede llevarse al verdadero terreno de la discusión, al no querer los unos conocer los errores de los otros y viceversa es hoy la causa que subsistan en pie diferencias enojosas y que después de firmado un tratado de paz y amistad, como el que hace años se firmó, no tienen razón de existir.
¿Qué cosa habría más noble, más grandiosa que la acción que ejercita el hombre, cuando perdona las faltas de sus semejantes? Ninguna, pues si en aquel momento se echaba un velo a lo pasado y lo que por la generalidad se deseaba era la concordia y misiva para llevar a cabo la nueva regeneración del suelo que por espacio de diez años había sido testigo de tanta catástrofe; seremos ahora tan ciegos que recordando aquella época horrible no recapacitemos y demos paso a la razón y encaminemos nuestros actos, para no ir ciegamente como vamos buscando nuestra propia ruina y con ella el descredito y desmembración de nuestra familia?
No. El amor propio y dignidad que ante los ojos del mundo debemos guardar, debe ser la palanca poderosa que se oponga que caigamos en tan lamentable desgracia.
La prensa era la voz del pueblo por medio de la cual manifiesta sus ideas y pensamientos, ¿no comprende que la intransigencia que pregona, no es el eco fiel de los corazones de este suelo? ¿No comprende que esto no lo llevas encomiado en el espíritu de la humanidad y las doctrinas que desde niño aprendí al calor y la protección que la Patria les dispensara?
Cuando y de qué manera ha demostrado el corazón español para con sus mismos hermanos esas intransigencias? Nunca. Únicamente porque unas masas cegadas por bastardos se han levantado con esa ¿…?, pero desgraciando, sus ideales y miras, pronto han de confundirse con el cieno de donde salieron.
Para que la unión fraternal reine es preciso deponer rencores y cual fundadas y necias preocupaciones, la intransigencia vaya en buena hora a regir los pueblos despóticos, pero no en uno que, como el nuestro, eminentemente religioso, lo veremos en un periodo de felicidad no interrumpida.
No es obra ésta ni de uno ni dos años, pero al cabo ¿por qué no hemos de triunfar entre tanto espíritu de discordia que dentro de nuestro seno tenemos?
Como español deseo el bien de mi Patria y la felicidad de mis conciudadanos y como a tales considero a los hijos de Cuba, para ellos les deseo todo el bien que para el mismo en que nacimos.
Ésta es casualmente la época en que aunadas todas las fuerzas y con pactos más que nunca, pongamos todos de nuestra parte para levantar el espíritu abatido y arrancarlo de las garras de la miseria más negra que amenaza este querido suelo.
Santa Clara 14 de febrero de 1885.

Impresiones escritas por mi hijo Alfonso. Santa Clara, 1885
Consideraciones sobre el estado de Cuba


Cuanto que variadas son las que en las actuales circunstancias anegan mi mente. Estoy en Cuba, año 1885 país que fue bueno, hoy está lejos de serlo, pues el espíritu de unos, la mala fe de otros y los desaciertos de todos son causas que han ido sucediéndose de día en día, y ha llegado el momento crítico en que todas las imaginaciones se encuentran acordes en un punto, en que estamos mal; esta es la expresión que se oye de boca en boca y que con más o menos adornos de lenguaje se propaga y cunde sembrando el desaliento en casi todos los ánimos y la desconfianza y estresa miento de los que por su posición y condición están llamados a hacer que esta tan querida como desgraciada tierra, salga de la inanición y penurias que actualmente atraviesa.
Todos los pueblos en su historia, tienen consignadas páginas de gloria, apogeo, riqueza; Cuba también las tiene, tan nobles y honrosas como que de caber dentro del corto periodo que hace entró a formar parte de los pueblos civilizados, tiene sus páginas oscuras y sobre las cuales ya su historia ha dictado su fallo inapelable, nada tiene por lo tanto de particular que hoy, que las circunstancias la han conducido al celado en que se encuentra, salga victoriosa una vez más, y el ‘???, que no sin infundados motivos de desconfianza desaparezca y renazcan sus fuentes de prosperidad y riqueza que están muy lejos de haberse agotado.
No hay que dudar que la unión constituye la fuerza y que para llevar a feliz a término este último punto, es preciso que todos y cada uno de nosotros habitantes de esta porción de tierra Castellana ayudemos con remedios para conseguirlo.
Nada adelanta un pueblo con decir hoy y mañana que está mal, que su situación es precaria, que las medidas de tal o cual gobierno le han conducido a este o el otro estado, no, conocidos el cual búsquese el remedio y como desgraciadamente a todos nos es conocido y a nadie se le oculta que nuestro porvenir en esta Isla no tiene nada de halagüeño ¿Por qué hemos de permanecer en el estado de inanición y abandono en que nos hallamos postrados?
Mucho, mucho influyen en la vida de los pueblos o la acción más o menos acertada de sus Gobiernos, pero también si las medidas y providencias que de éstos emanan no son secundadas ¿Cómo es posible que las tendencias buenas de estos, puedan producir los frutos que se les concediera al dictarlos?
El espíritu preventivo que muchos de los que vivimos en estas provincias tenemos hacia las ordenes que de la Capital de la Nación provienen, es causa muchas veces de estrellarse las más activas gestiones acerca del porvenir y bienestar del conjunto de los habitantes. El día que esto desaparezca, es de dudar que mejorando la equidad que llevan en sí, el espíritu de todas las leyes, no se oirá en este país más que una voz unánime de alabanza y parabién a la Patria.
La Patria a la que todos debemos volver la vista, por cuyo bien y engrandecimiento debe actuar cada ciudadano. ¿No somos todos hijos de ella? Pues para que esta discusión de ideas e incomodidad de ideas que el observador menos experto, ve entre la familia insular y peninsular ¿por qué?
Toda cuestión en que la pasión impregna no puede llevarse al verdadero terreno de la discusión, al no querer los unos conocer los errores de los otros y viceversa es hoy la causa que subsistan en pie diferencias enojosas y que después de firmado un tratado de paz y amistad, como el que hace años se firmó, no tienen razón de existir.
¿Qué cosa habría más noble, más grandiosa que la acción que ejercita el hombre, cuando perdona las faltas de sus semejantes? Ninguna, pues si en aquel momento se echaba un velo a lo pasado y lo que por la generalidad se deseaba era la concordia y misiva para llevar a cabo la nueva regeneración del suelo que por espacio de diez años había sido testigo de tanta catástrofe; seremos ahora tan ciegos que recordando aquella época horrible no recapacitemos y demos paso a la razón y encaminemos nuestros actos, para no ir ciegamente como vamos buscando nuestra propia ruina y con ella el descredito y desmembración de nuestra familia?
No. El amor propio y dignidad que ante los ojos del mundo debemos guardar, debe ser la palanca poderosa que se oponga que caigamos en tan lamentable desgracia.
La prensa era la voz del pueblo por medio de la cual manifiesta sus ideas y pensamientos, ¿no comprende que la intransigencia que pregona, no es el eco fiel de los corazones de este suelo? ¿No comprende que esto no lo llevas encomiado en el espíritu de la humanidad y las doctrinas que desde niño aprendí al calor y la protección que la Patria les dispensara?
Cuando y de qué manera ha demostrado el corazón español para con sus mismos hermanos esas intransigencias? Nunca. Únicamente porque unas masas cegadas por bastardos se han levantado con esa ¿…?, pero desgraciando, sus ideales y miras, pronto han de confundirse con el cieno de donde salieron.
Para que la unión fraternal reine es preciso deponer rencores y cual fundadas y necias preocupaciones, la intransigencia vaya en buena hora a regir los pueblos despóticos, pero no en uno que, como el nuestro, eminentemente religioso, lo veremos en un periodo de felicidad no interrumpida.
No es obra ésta ni de uno ni dos años, pero al cabo ¿por qué no hemos de triunfar entre tanto espíritu de discordia que dentro de nuestro seno tenemos?
Como español deseo el bien de mi Patria y la felicidad de mis conciudadanos y como a tales considero a los hijos de Cuba, para ellos les deseo todo el bien que para el mismo en que nacimos.
Ésta es casualmente la época en que aunadas todas las fuerzas y con pactos más que nunca, pongamos todos de nuestra parte para levantar el espíritu abatido y arrancarlo de las garras de la miseria más negra que amenaza este querido suelo.
Santa Clara 14 de febrero de 1885.


Dinero salido de la Tesorería de Hacienda de la Habana invertido en la Guerra de los Diez Años o Guerra del 68.
Ver la transcripción
Ver en formato PDF
Fuente:  Álbum familiar de Carolina Correa Sotomayor.     
Dinero salido de la Tesorería de Hacienda de la Habana invertido en la Guerra de los Diez Años o Guerra del 68.
Transcripción

Cantidades salidas de la caja de la Tesorería de Hacienda de La Habana, para atenciones de la guerra, de octubre inclusive de 1868:

a principios de la guerra a fin de año ……………… 1.727.712…77
Año 1869 …………………..………………………..…………. 11.614.822…62
Año 1870 …………………..………………………..…………. 29.850.783...65
Año 1871…………………..………………………..…………. 21.332.110...84
Año 1872 …………………..………………………..…………. 29.630.852…25
Año 1873 …………………..………………………..…………. 28.426.687...46
Año 1874 …………………..………………………..…………. 29.733.496…62
Año 1875 …………………..………………………..…………. 24.749.047…14
Año 1876 …………………..………………………..…………. 26.261.496...58
Año 1877 …………………..………………………..…………. 36.588.950...27
Año 1878 hasta marzo ……………..…………………….. 6.929.248…83
Total …………………..………………………..…………... 246.856.209…03

Esto sin contar los millones salidos de las cajas de provincias, las suscripciones patrióticas, los millones que se deben y sin contar que al pobre soldado que hizo la guerra cuando volvió a España en lugar de dinero se le dio un papel llamado Abonaré.

Cantidades salidas de la caja de la Tesorería de Hacienda de La Habana, para atenciones de la guerra, de octubre inclusive de 1868:

a principios de la guerra a fin de año ……………… 1.727.712…77
Año 1869 …………………..………………………..…………. 11.614.822…62
Año 1870 …………………..………………………..…………. 29.850.783...65
Año 1871…………………..………………………..…………. 21.332.110...84
Año 1872 …………………..………………………..…………. 29.630.852…25
Año 1873 …………………..………………………..…………. 28.426.687...46
Año 1874 …………………..………………………..…………. 29.733.496…62
Año 1875 …………………..………………………..…………. 24.749.047…14
Año 1876 …………………..………………………..…………. 26.261.496...58
Año 1877 …………………..………………………..…………. 36.588.950...27
Año 1878 hasta marzo ……………..…………………….. 6.929.248…83
Total …………………..………………………..…………... 246.856.209…03

Esto sin contar los millones salidos de las cajas de provincias, las suscripciones patrióticas, los millones que se deben y sin contar que al pobre soldado que hizo la guerra cuando volvió a España en lugar de dinero se le dio un papel llamado Abonaré.


Las informaciones localizadas dejan claro que, con independencia de otras actividades, Alfonso Shelly Correa era empleado de Hacienda en Cuba y, viendo su trayectoria profesional a lo largo de su vida, debió ocupar plazas de diversas categorías y en distintas localidades de la isla. Una de ellas debió ser Cienfuegos, un núcleo ubicado, en una gran bahía, al sur de la región central de Cuba. La actual riqueza arquitectónica y paisajística de dicha localidad deja entrever la importancia que tuvo desde su fundación y el peso que debió tener la aduana en la que, muy probablemente, trabajó Alfonso.

El clima de tensión que se vivía en Cuba comportaba escenas de agresiones, violencias y revanchas. Una de ellas ocurrió con el delegado de la Hacienda en Cienfuegos, Pedro Osorio. Puesto que debía ser un superior de Alfonso Shelly, la noticia debió afectarle, recortando y enviando a su madre diversos escritos de prensa sobre el acontecimiento.

Noticia, en prensa cubana no identificada, en la que se denuncia el comportamiento del delegado de Hacienda de Cienfuegos, 1885.
Fuente:  Álbum familiar de Carolina Correa Sotomayor.     
Mayo 1885
Que se castigue

De un atropello inaudito acaban de ser víctimas el señor Arriete y otro superior jerárquico.
Han sido representativamente apaleados, en Cienfuegos, en la persona del señor Osorio, su delegado.
Este delito debe castigarse.
Los palos pertenecen directamente al señor Osorio; pero la ofensa moral, corresponde de hecho a las autoridades que le nombraron.
Hágase un escarmiento.
Procésese a algunos individuos que tienen relación directa, y aún indirecta, con la Aduana de Cienfuegos, para que no se vuelvan a repetir escándalos de la misma naturaleza.
Que no tendrían nada extraño que se repitieran, si el Sr. Intendente y el Sr. Arriete, exclaman parodiando al alcalde del cuento.

Noticia, en prensa cubana no identificada, sobre el atentado sufrido por el Sr. Osorio, delegado de hacienda, en Cienfuegos, 1885.
Fuente:  Álbum familiar de Carolina Correa Sotomayor.     
Cienfuegos, 11 de mayo 9 y 50 noche
Al Gobernador general, el Gobernador civil.

En este momento y al oír tres tiros de revolver en la Plaza de Armas, salí y encontré herido al parecer de una puñalada en la espalda, al parecer de bastante gravedad, a Don Pedro Osorio, Delegado de Hacienda.
Al sentirse herido disparó los tres tiros de revolver, habiendo sido capturado el agresor.
Federico Esponda.

El crimen cometido en el Sr. Osorio execrable como tantos otros cometidos en estos días, pide un ejemplar castigo.
Por fortuna, esta vez, el asesino ha caído en poder de la Justicia la que esperamos que, en término breve, satisfaga la vindicta pública con castigo del delincuente.
En telegrama de hoy dice el Gobernador de Santa Clara desde Cienfuegos al Excmo. Sr. Gobernador General:
“El Delegado de Hacienda, D. pedro Osorio, que fue herido alevosamente en la noche de ayer, se encuentra relativamente bien de su herida y ha descansado esta noche: a pesar de grande extensión que es de tres decímetros, no se cree mortal, salvo accidente.
El agresor ha sido reconocido y se le ha recogido una navaja de afeitar con que ocasionó la herida.
F. Esponda

Alfonso Shelly Correa también debió trabajar y, posiblemente, vivir en Caibarién. Una localidad costanera, que ya en aquel entonces contaba con un importante puerto, una aduana y el ferrocarril. Hay constancia de su estancia en la misma por un boceto de su iglesia dibujado por el mismo Alfonso y un dibujo humorístico de personajes de dicha ciudad, dibujado por un amigo suyo. Un segundo dibujo, del que no se dice la autoría, por su estilo parece probable que sea del mismo amigo.

Desde Caibarién, Alfonso Shelly estuvo en la localidad de Placetas. Posiblemente, por los pocos datos habidos, no vivió allí pero se desplazaba por razones de trabajo. Placetas no tenía ni costa ni puerto, sin embargo, poseía grandes plantaciones de azúcar. La producción azucarera de la zona era muy alta y, para dar salida a la exportación del azúcar, se había trazado una línea ferroviaria que la unía con Caibarién. Alfonso realizaba el trayecto y dejó constancia enviando a su madre un billete de ferrocarril, entre ambas ciudades.

Alfonso Shelly Correa debió recorrer toda la isla, de punta a punta, puesto que, también, dejó constancia de su estancia en Pinar del Rio, donde inmortalizó fotográficamente su fonda. La localidad, bañada por la costa y con puerto, ubicaba grandes cafetales y una de las industrias productoras de tabaco más importantes del mundo.

Así mismo, debió estar en Matanzas, una zona en la que a mediados del siglo XIX llegaron muchos trabajadores, procedentes de China, para trabajar en los campos de caña de azúcar. Una gran mayoría habían llegado engañados por contratistas españoles que les ofrecían unos contratos que los abocaba a una vida de esclavos; de ahí la expresión “te engañaron como a un chino”. Un tratado, entre China y España, sobre la suspensión de contratos para trabajar en el azúcar, no impidió que siguieran llegando chinos a la isla. La población china en Cuba era numerosa y en La Habana había, incluso, un consulado chino. A Alfonso Shelly Correa le debió ser presentado el cónsul de China en Matanzas, enviando su tarjeta de presentación a su madre, quien la recogió en su álbum familiar.

Dibujo de un amigo de Alfonso Shelly Correa de personajes de la localidad de Caibarién.
Dibujo de un amigo de Alfonso Shelly Correa de personajes de la localidad de Caibarién.
Dibujo de diversos personajes de una brigada, probablemente, de un amigo de Alfonso Shelly Correa.
Dibujo de diversos personajes de una brigada, probablemente, de un amigo de Alfonso Shelly Correa.
Billete de tren desde Caibarién a Placetas.
Billete de tren desde Caibarién a Placetas.
Fonda de Pinar del Rio, Cuba.
Fonda de Pinar del Rio, Cuba.


Fuente:   Álbum familiar de Carolina Correa Sotomayor.     

Boceto, realizado por Alfonso Shelly Correa, de la Iglesia de Caibarién en Cuba.
Boceto, realizado por Alfonso Shelly Correa, de la Iglesia de Caibarién en Cuba.
Tarjeta de presentación del cónsul de China en Matanzas, Cuba.
Tarjeta de presentación del cónsul de China en Matanzas, Cuba.


Fuente:   Álbum familiar de Carolina Correa Sotomayor.     

Entre los dibujos, del álbum familiar, realizados por Alfonso Shelly Correa, hay uno de la Casa de la Comandancia en Cuba, es de suponer que de la Habana.
El dibujo muestra la comandancia o dependencia donde están instaladas las oficinas del comandante. Es una casa de dos pisos y en cada una de las ventanas y puertas hay un número que permite saber su uso. El mismo Alfonso señaló que, en el piso superior, la ventana de la izquierda correspondía a su cuarto y las otras tres eran una del escribiente y las otras dos de miembros de la comandancia. En el piso inferior enumeró la entrada de la casa, una sastrería llamada Paredes y Torres, una hojalatería y una tabaquería.

Hasta este punto se entendía que Alfonso Shelly Correa, tras aprobar los exámenes de cadete en la Academia de Infantería de Toledo, siguió realizando sus estudios y al finalizarlos optó por una plaza en la Administración de Hacienda en Cuba. Sorprende que viviese en la Casa de la Comandancia, puesto que esta solo hemos encontrado que era de la Marina. A ello se une la sorpresa de una fotografía en la que se le ve embarcado a bordo del crucero Sánchez Barcáiztegui, con uniforme de mando. Junto a la fotografía cuyo pie indica que se trata de Alfonso Shelly Correa, hay dos más que corresponden a la sala de máquinas, posiblemente, también, del Sánchez Barcáiztegui. En una de ellas, a la izquierda, se identifica a Alfonso.

Por otro lado, en el álbum materno, hay dos fotografías en las que se nombra un señor de nombre Víctor Morales, del que Alfonso Shelly Correa dice que es su socio. No están datadas, pero por el tipo de fotografía, el lugar que ocupan en el álbum, y la apariencia de Alfonso, probablemente, estén hechas en Cuba. Ello nos indicaría que Alfonso también tenía algún tipo de negocio en aquellas zonas cubanas.
Ambos elementos nos abren un mar de dudas sobre la actividad profesional de Alfonso Shelly Correa en la época que va, aproximadamente, desde 1887 hasta 1894 en que ya se ubica en España.

Dibujo de la Casa de la Comandancia, en  La Habana.
Dibujo de la Casa de la Comandancia, en La Habana.
Alfonso Shelly Correa a bordo del <b><i>Sanchez Barcáiztegui</b></i>.
Alfonso Shelly Correa a bordo del Sanchez Barcáiztegui.
Sala de máquinas posiblemente del <i>Sánchez Bareastegui</i>. A la izquierda puede verse a Alfonso Shelly Correa.
Sala de máquinas posiblemente del Sánchez Bareastegui. A la izquierda puede verse a Alfonso Shelly Correa.
Sala de máquinas posiblemente del <i>Sánchez Bareastegui</i>.
Sala de máquinas posiblemente del Sánchez Bareastegui.


Fuente:   Álbum familiar de Carolina Correa Sotomayor.     

Víctor Morales, socio de Alfonso Shelly Correa, fotografiado por el propio Alfonso. Posiblemente en Cuba.
Víctor Morales, socio de Alfonso Shelly Correa, fotografiado por el propio Alfonso. Posiblemente en Cuba.
Alfonso Shelly Correa fotografiado por su socio Víctor Morales. Posiblemente en Cuba.
Alfonso Shelly Correa fotografiado por su socio Víctor Morales. Posiblemente en Cuba.


Fuente:   Álbum familiar de Carolina Correa Sotomayor.     

Alfonso Shelly Correa se casó con Luisa Urquiza Baquedano y dicho matrimonio no tuvo descendencia.

Luisa, según consta en el censo segoviano de FamilySearch, citado al inicio de este relato, había nacido en 1863 en Alcalá de Henares. Ciudad en la que vivía, también, la familia Shelly& Correa, desde el fallecimiento del padre de familia, en 1883, y en la que, posiblemente, conoció a Alfonso.

En el álbum familiar de Carolina Correa Sotomayor hay un recorte de periódico en el que se habla de la celebración del matrimonio entre su hijo Alfonso y Luisa Urquiza Baquedano. No consta ni el nombre ni la fecha de la publicación. Por el contenido de la noticia queda claro que las madres de Alfonso y Luisa ya eran viudas; ello supone que el matrimonio se celebró con posterioridad a 1883, fecha en la que murió Tomás Shelly Calpena, padre de Alfonso.

Noticia sobre la boda de Luisa Urquiza Baquedano con Alfonso Shelly Correa.
Ver la transcripción
Ver en formato PDF
Fuente:  Álbum familiar de Carolina Correa Sotomayor.     
Noticia sobre la boda de Luisa Urquiza Baquedano con Alfonso Shelly Correa.
Transcripción

Ayer ha contraído matrimonio nuestro querido amigo D. Alfonso Shelly Correa, hijo de la excelentísima Sra. Dª Carolina Correa, viuda del General Shelly, con la distinguida Srta. Dª Luisa Urquiza Baquedano, hija de la Sra. Cayetana Baquedano, viuda de Urquiza, Intendente que fue del Ejercito.
Fueron padrinos la madre del contrayente y el Sr. D. José Urquiza, Ingeniero de Caminos.
El acto tuvo lugar, con gran pompa y solemnidad, en la propia capilla de la Sra. De Armesto, viuda de Barco. Practicadas las ceremonias de rúbrica por el R. P. Rector de las Escuelas Pías de esta ciudad, y firmada el acta correspondiente, fueron obsequiados los invitados con esplendido buffet.
La novia, vestida con valioso traje blanco, prendido de azahar, parecía, con su figura noble y poética, más que humana criatura, ángel del cielo en que se reflejaban con viveza las excepcionales condiciones con que Dios favorece a esos seres sobrenaturales a quien se rinde veneración y culto, y sus amigas, llenas de encantos, parecían su digna cohorte en la celestial mansión.
A dar brillo y esplendor a la fiesta contribuyeron con su presencia la Excma. Sra. Dª Dolores Coll de Rodríguez Sierra, la Ilma. Sra. Dª Paulina Fox, viuda de Pérez de Castro; las Sras. Velasco, Letona, Armesto, Fajardo, Flórez y Gamboa; las señoritas de Rodríguez Sierra, Laredo, Santa María, Letona, Gambio, Latour; Champaner, Gasco, D. Martínez; el Excmo. Sr. D. Antonio Rodríguez Sierra que lucía el fajín de General; D. Dionisio Shelly, Teniente de navío, que ostentaba en su uniforme dos cruces rojas y una blanca del Mérito naval, y la del Rey Leopoldo de Bélgica; los señores R.P. Gallo, R.P. Lecanda, R. Párroco de Santiago, Velasco, Alonso, Sanza, Pastell, Gelabert, Chacón, Santa María, y otros.
Al enviar a los contrayentes nuestra felicitación más sincera, no encontramos palabras más adecuadas que las siguientes de S, Catalina: “Cuando un hombre y una mujer de talento se unen con el doble vinculo de la virtud y el amor, el amor y la virtud forman la barca en que apaciblemente bogan por el mar de la vida: un ángel les sirve de piloto: su rumbo es la inmortalidad: su puerto, el cielo”.

Ayer ha contraído matrimonio nuestro querido amigo D. Alfonso Shelly Correa, hijo de la excelentísima Sra. Dª Carolina Correa, viuda del General Shelly, con la distinguida Srta. Dª Luisa Urquiza Baquedano, hija de la Sra. Cayetana Baquedano, viuda de Urquiza, Intendente que fue del Ejercito.
Fueron padrinos la madre del contrayente y el Sr. D. José Urquiza, Ingeniero de Caminos.
El acto tuvo lugar, con gran pompa y solemnidad, en la propia capilla de la Sra. De Armesto, viuda de Barco. Practicadas las ceremonias de rúbrica por el R. P. Rector de las Escuelas Pías de esta ciudad, y firmada el acta correspondiente, fueron obsequiados los invitados con esplendido buffet.
La novia, vestida con valioso traje blanco, prendido de azahar, parecía, con su figura noble y poética, más que humana criatura, ángel del cielo en que se reflejaban con viveza las excepcionales condiciones con que Dios favorece a esos seres sobrenaturales a quien se rinde veneración y culto, y sus amigas, llenas de encantos, parecían su digna cohorte en la celestial mansión.
A dar brillo y esplendor a la fiesta contribuyeron con su presencia la Excma. Sra. Dª Dolores Coll de Rodríguez Sierra, la Ilma. Sra. Dª Paulina Fox, viuda de Pérez de Castro; las Sras. Velasco, Letona, Armesto, Fajardo, Flórez y Gamboa; las señoritas de Rodríguez Sierra, Laredo, Santa María, Letona, Gambio, Latour; Champaner, Gasco, D. Martínez; el Excmo. Sr. D. Antonio Rodríguez Sierra que lucía el fajín de General; D. Dionisio Shelly, Teniente de navío, que ostentaba en su uniforme dos cruces rojas y una blanca del Mérito naval, y la del Rey Leopoldo de Bélgica; los señores R.P. Gallo, R.P. Lecanda, R. Párroco de Santiago, Velasco, Alonso, Sanza, Pastell, Gelabert, Chacón, Santa María, y otros.
Al enviar a los contrayentes nuestra felicitación más sincera, no encontramos palabras más adecuadas que las siguientes de S, Catalina: “Cuando un hombre y una mujer de talento se unen con el doble vinculo de la virtud y el amor, el amor y la virtud forman la barca en que apaciblemente bogan por el mar de la vida: un ángel les sirve de piloto: su rumbo es la inmortalidad: su puerto, el cielo”.


Del padre de Luisa Urquizo tan solo conocemos su condición de militar. Por la publicación El Correo militar (04703/1889) se sabe que a su madre, Cayetana Baquedizo, se le concedió una permuta de pensión. Dicho dato nos indica, también, que, en 1889, el padre de Luisa ya había fallecido. Algo que explica que actuase de padrino de boda su tío José María Urquiza, ingeniero de caminos. La búsqueda de información sobre éste último nos conduce a José Maria Urquiza de la Garma, ingeniero de caminos de Segovia. Ello supone que Urquiza de la Garma eran, también, los apellidos del padre de Luisa.

Una jovencísima Luisa Urquiza Baquedano, mujer de Alfonso Shelly Correa, en 1892.
Una jovencísima Luisa Urquiza Baquedano, mujer de Alfonso Shelly Correa, en 1892.
Luisa Urquiza Baquedano, mujer de Alfonso Shelly Correa.
Luisa Urquiza Baquedano, mujer de Alfonso Shelly Correa.
Luisa Urquiza Baquedano, mujer de Alfonso Shelly Correa.
Luisa Urquiza Baquedano, mujer de Alfonso Shelly Correa.


Fuente:   Álbum familiar de Carolina Correa Sotomayor.     

De la madre de Luisa, Cayetana Baquedano, tampoco se han localizado muchos datos. Por el censo citado de FamilySearch, se sabe que se llamaba Mariño de segundo apellido, era oriunda de Badajoz y había nacido en 1831. Así mismo, en la hoja censal puede leerse que Cayetana siendo viuda, entre los años 1892 y 1895, vivía en Segovia en casa de Alfonso y Luisa.

La viudez de Carolina, madre de Alfonso, y de Cayetana, madre de Luisa, nos permite identificar y comprender algunas de las fotografías del álbum en las que aparecen Alfonso Shelly Correa y su mujer Luisa con dos mujeres mayores. Sabiendo que una de ellas, indiscutiblemente es Carolina, la otra es Cayetana, madre de Luisa y suegra de Alfonso Shelly Correa.

En segundo plano: Luisa Urquiza Baquedano y su esposo Alfonso Shelly Correa. En primer plano a la izquierda Cayetana Baquedano Mariña, madre de Luisa, y a la derecha, Carolina Correa Sotomayor, madre de Alfonso.
Fuente:  Álbum familiar de Carolina Correa Sotomayor.     

Segovia no fue la única ciudad española en la que vivió Alfonso Shelly Correa. Hay constancia de diversas bajas y altas de empadronamiento en distintas ciudades españolas. Un hecho, sin duda, asociado a su periplo profesional como miembro de la Administración de Hacienda. En 1891 hay una petición de empadronamiento en Segovia publicado en un semanario (El faro de Castilla. Núm.178, de 14/08/1891). Cuatro años más tarde, en 1895, salió publicada la baja en dicho padrón para obtener el alta en el de Guadalajara (B.O. de la Provincia de Segovia. Núm.46, 17/04/ 1895).

Notificación de la petición de baja de Alfonso Shelly Correa en el padrón de Segovia y de alta en el de Guadalajara.
Fuente:  Boletín Oficial de la Provincia de Segovia. Núm. 46, 17 de abril 1895.     
Baja en el padrón.- La solicita D. Alfonso Shelly Correa para él y su familia, y que se comunique al municipio de Guadalajara, luego que se asiente a aquella, y el Ayuntamiento acordó acceder a tales pretensiones
…………………………

Según los datos localizados, Segovia fue el primer destino de Alfonso Shelly Correa dentro de la Administración de Hacienda peninsular. Probablemente por ello, siguiendo la tradición familiar de los hermanos Shelly &Correa, envió a su madre diversas fotografías de dicha ciudad, que se han conservado en el álbum familiar.

Según Aku Estebaranz, el fotógrafo francés Lucien Levy es el autor de al menos siete de ellas y podrían datarse en torno al año 1885; en el archivo Roger Viollet las sitúan entre 1865 y 1870. Levy realizó un importante reportaje fotográfico por distintas ciudades españolas, incluida la de Segovia. Al parecer, las que hay en el álbum familiar, son copias, utilizando papel salino, realizadas mediante el procedimiento conocido como gelatino-bromuro.

Una de las fotografías muestra una vista panorámica de la ciudad de Segovia y, en primer plano, aparece un hombre sentado; el mismo que aparece en panorámicas de otras ciudades realizadas por también por Levy. En el álbum familiar también pueden verse las fotografías que hizo el autor francés del acueducto y del Alcázar. En esta última, tomada desde la explanada de San Marcos, el Alcázar muestra su aspecto antes de incendiarse en 1862; ello sitúa su toma tres años antes de las fechas en que se estima que las hizo Levy.

Otras dos de las fotografías corresponden al monasterio de Santa María del Parral; en una se aprecia el retablo mayor de su iglesia, realizado en madera policromada en el siglo XVI, y en la otra, muestra el sepulcro del marqués de Villena, situado a la izquierda de dicho altar. Hay también una fotografía de la iglesia de San Esteban, templo románico del siglo XII y con la torre de mayor altura de este estilo en España (56 metros). La portada renacentista del convento de Santa Cruz es otra de las fotografías que envió Alfonso Shelly Correa a su madre.

Fotografías de Segovia realizadas por L.Levy y enviadas por Alfonso Shelly Correa a su madre, Carolina Correa Sotomayor.
Fuente:  Álbum familiar de Carolina Correa Sotomayor.     
Acueducto de Segovia.
Acueducto de Segovia.
Alcázar de Segovia.
Alcázar de Segovia.
Portada del convento de Santa Cruz.
Portada del convento de Santa Cruz.
Sepulcro del marqués de Villena, monast. del Parral.
Sepulcro del marqués de Villena, monast. del Parral.
Retablo del altar mayor del monasterio del Parral.
Retablo del altar mayor del monasterio del Parral.
Iglesia de San Esteban.
Iglesia de San Esteban.

En el álbum familiar están recogidas otras fotografías de Segovia, que, según Aku Estebaranz, posiblemente, sean, también, de L. Levy. En dos de ellas puede verse el Palacio Real, situado en la localidad segoviana de la Granja de San Idelfonso. Las otras corresponden a distintos puntos de la ciudad de Segovia, el acueducto, la iglesia de la Santa Cruz y la Plaza de la Constitución. Una última fotografía es de una parte de la fachada de la casa de los condes de Alpuente, en la provincia de Segovia; cabe recordar que el II conde de Alpuente se casó con una hija de Mariana Shelly MacCarthy, hermana del abuelo de Alfonso Shelly Correa.

Fotografías de Segovia enviadas por Alfonso Shelly Correa a su madre, Carolina Correa.
Fuente:  Álbum familiar de Carolina Correa Sotomayor.     
Vista general Segovia
Vista general Segovia
Iglesia de la Vera-Cruz y el Alcázar después del incendio de 1862.
Iglesia de la Vera-Cruz y el Alcázar después del incendio de 1862.
Palacio Real de la Granja, Segovia.
Palacio Real de la Granja, Segovia.
Fachada principal del Palacio Real de la Granja de San Idelfonso.
Fachada principal del Palacio Real de la Granja de San Idelfonso.
Acueducto de Segovia
Acueducto de Segovia
Iglesia de Santa Cruz de Segovia.
Iglesia de Santa Cruz de Segovia.
Plaza de la Constitución de Segovia.
Plaza de la Constitución de Segovia.
Fachada de la casa de los condes de Alpuente en Segovia..
Fachada de la casa de los condes de Alpuente en Segovia..

Otra de las fotografías, según Aku Estebaranz, poco habitual y curiosa, corresponde a la Iglesia de la Vera-Cruz con el Alcázar después de su incendio, en un segundo plano. El Alcázar se incendió en 1820 y tuvo el mismo aspecto durante dos décadas, hasta su reconstrucción en 1862. Ello deja, también al aire, la autoría de dicha fotografía.

A mediados del siglo XIX, durante el reinado de Isabel II, el Ministerio de Hacienda desarrolló una importante reforma tributaria que zanjó la antigua concepción tributaria, realzando los impuestos directos y reduciendo los indirectos. Una reforma que se fue perfilando y afianzando bajo el impulso de sucesivos ministros. Territorialmente, se crearon las Administraciones provinciales de Hacienda, cuarenta y nueve, prácticamente, una por provincia.

Desde su primer destino en Segovia hasta su fallecimiento en el año 1915, Alfonso Shelly Correa ocupó diversas de plazas provinciales de la Administración de Hacienda. Lo hizo como interventor, tesorero, administrador y, finalmente, como delegado. El delegado provincial era la figura máxima del Ministerio de Hacienda en cada provincia y estaba auxiliado por dos administradores, un tesorero y un interventor.

El periplo profesional de Alfonso, como funcionario de Hacienda, le llevó a vivir en numerosas ciudades españolas. Entre otras, además de Segovia y Guadalajara, vivió en Málaga, Zaragoza, Jaén, Badajoz, Cuenca, Gerona, Pontevedra. En 1915, era Delegado de Hacienda de Palencia, cuando un fatídico accidente le condujo, unos días más tarde, a su fallecimiento.

Pese a vivir en distintas ciudades españolas, Alfonso Shelly Correa tenía casa en Madrid, situada en la calle Academia nº 10.

Son numerosísimas las noticias de prensa que hablan de los nombramientos y/o ceses por traslado o cambio de categoría de Alfonso Shelly Correa. También, son abundantes las que halagan sus actuaciones profesionales. Y, obviamente, son todavía más abundantes, las notificaciones en las que aparece como firmante de los Boletines Oficiales. En este relato se ejemplarizan, tan solo, algunas de ellas.

Una noticia de prensa, del año 1898, incluida, en el álbum familiar, informa de que Alfonso Shelly Correa viajó a París, desconociéndose si era por motivos laborales, de negocios o de ocio. Describe el choque de trenes que tuvo lugar en la estación de Arévalo, el 2 de octubre de 1889, cuando un tren expreso colisionó con un tren correo, por un error en las agujas.

Carolina Correa anotó en la noticia que su hijo Alfonso iba en el expreso y se dirigía a París. Por el año del accidente, por el trayecto del ferrocarril accidentado, por el destino final del viaje y por las plazas laborales de Alfonso, lo más probable es pensar que cogió el tren en Segovia. El lugar del accidente, Arévalo, indica que iba en el expreso Madrid - Gijón, pasando por Oviedo, León, Palencia Valladolid y Segovia, antes de llegar a Madrid. Otro tren unía la capital con Francia por Irún, desde 1866.

Noticia, de prensa no identificada, sobre el accidente, en Arévalo, del tren en el que viajaba Alfonso Shelly Correa, en 1898.
Fuente:  Album familiar de Carolina Correa de Sotomayor.     
En la línea del Norte hubo ayer un choque de trenes en la estación de Arévalo.
El origen del choque ha sido una equivocación del guarda-aguja.
A las tres y treinta y cinco de la madrugada se encontraron en el indicado punto un tren expreso de Irún y el correo, estando el primero parado tomando agua. En el choque resultaron algunos viajeros heridos. He aquí los nombres: D. Bilbaíno Iglesias, Daniel Dimas, Vicente Cuevas, Rafael Rey, y N. Villanueva. Estos heridos dormían al producirse el choque.
En uno de los trenes venían la señora viuda de Larios con su hermana la señorita doña Felisa de León, la familia del Sr. Suce y Saavedra, y otras personas distinguidas. A la circunstancia de hallarse parado uno de los trenes y de llevar el otro muy poca velocidad se debe que no ocurrieran muchas desgracias personales.
Los desperfectos en el material han sido considerables, las máquinas de ambos trenes quedaron destrozadas. El gobernador de Ávila ha telegrafiado diciendo que el accidente no ha tenido importancia.
El juzgado instruye en Arévalo el oportuno expediente. El guarda-aguja a quien se culpa de lo sucedido se ha fugado.
Sobre este asunto convendría que el ministerio de Fomento examinase el servicio que prestaba el guarda-aguja que ha dado ocasión al accidente porque muy bien pudiera ser que el empleado en cuestión no le dejara su cargo el tiempo necesario para descansar.
Y mientras no se obligue a las Compañías a tener el personal suficiente, según solicitamos al ocuparnos del choque de Chillón, ocurrirán siniestros análogos.

Tras Segovia, el nuevo destino de Alfonso Shelly Correa, en 1894, fue Guadalajara. Una ciudad a la que regresaría, años más tarde, en 1899, no como oficial, sino como administrador. De su primer destino a Guadalajara hay una fotografía, en el álbum familiar, recuerdo de la visita que dos de sus hermanos les hicieron a él y a su esposa a finales de noviembre del 84. Orgullosamente, su madre Carolina añadió, en el pie de la misma, que la casa en la que vivían merecía un diez de nota. El hermano que aparece en la fotografía es, sin duda, Carlos. La hermana, no puede afirmarse con certeza si es Consuelo, de la que no disponemos de ninguna imagen o su hermanastra Teresa, mucho más delgada que en otras fotografías.

Noticia sobre la toma de posesión de Alfonso Shelly Correa como Administrador de Hacienda en Guadalajara.
Fuente:  Flores y Abejas, Núm. 267. Guadalajara, 8 de octubre de 1899.     
El jueves anterior posesiónese en su destino el nuevo Administrador de Hacienda de esta provincia D. Alfonso Shelly, al que agradecemos de todo corazón el atento B.L.M. que nos ha remitido, y crea que con verdadero gusto le prestaremos nuestro modestísimo concurso en todo aquello que con el buen servicio se relacione.

Visita de Carlos Shelly Correa (izquierda) a su hermano Alfonso Shelly Correa (derecha), en su casa de Guadalajara, el 25 de noviembre de 1894. Sentada a la izquierda una de las hermanas Shelly y a la derecha Luisa Urquiza, mujer de Alfonso.
Fuente:  Álbum familiar de Carolina Correa Sotomayor.     

En el año 1897, Alfonso Shelly Correa ocupaba una plaza de oficial en la Administración de Hacienda de Málaga. Dos años más tarde, ascendería al cargo de administrador en la misma ciudad. Desde dicha ciudad, siguió con la costumbre familiar de mandar a su madre fotografías del lugar. En concreto, tres relativas a los jardines de El Retiro de Churriana y una de la calle Marqués de Larios.

El jardín de Churriana era y es un lugar paradisiaco integrado por diversas fuentes, diversas estatuas, abundante vegetación y gran valor ornitológico. El jardín y la finca pasaron de pertenecer a los marqueses de San Felices al duque de Aveiro y, actualmente, son de propiedad privada y, inexplicable y lamentablemente de acceso no permitido.

Noticia sobre el nombramiento de Alfonso Shelly Correa como Administrador de Hacienda en Málaga.
Fuente:  Flores y Abejas, Núm. 264 Guadalajara, 17de setiembre de 1899.     
Ha sido nombrado Administrador de Hacienda de esta provincia, el oficial 1º de la Intervención de Málaga, D. Alfonso Shelly Correa, ilustrado funcionario muy conocido en esta población, donde hace algún tiempo prestó sus servicios como oficial de la Administración.

En dos de las fotografías de Alfonso puede verse la fuente de la Cascada con sus tres estatuas de terracota, obra del escultor malagueño Juan Cháez. De gran tamaño, dos de las efigies son alegorías fluviales, siendo la tercera un pastor tocando la flauta junto a su perro. El valor de ambas fotografías es que muestran el perfecto funcionamiento de los juegos de agua de la fuente. Algo que, según el Dr. Pedro Rodríguez Oliva de la UMA, las hace únicas de una época de la que tan solo existen grabados y litografías que la representen.

Fuente de la Sirena en los jardines malagueños El Retiro. Detrás de derecha a izquierda: Alfonso Shelly Correa y su mujer Luisa Urquiza Baquedano. Delante de derecha a izquierda: la marquesa viuda de San Felices y su hija. Fotografía enviada por Alfonso Shelly Correa a su madre en 1897.
Fuente:  Álbum familiar de Carolina Correa Sotomayor.     

En la tercera fotografía del jardín del Retiro puede verse la fuente de la Sirena. Está situada junto al edificio principal de la finca y configurada con esculturas de mármol blanco de Carrara, de taller genovés del siglo XVIII. En esta misma fotografía puede verse a Alfonso Shelly Correa y su mujer Luisa en un segundo plano, mientras que en el primero hay dos mujeres sentadas. Considerando el escrito del pie de la fotografía, atendiendo al año en que se hizo, viendo que las mujeres del primer plano están sentadas y, por consiguiente, tenían fácil acceso a sillas, en base a una fotografía de la hija de la marquesa de San Felices y considerando quienes eran, en aquellos años, los propietarios del lugar, podemos aventurarnos a afirmar que la mujer mayor es María del Pilar de Caro Szechenyi, marquesa consorte de San Felices y la joven su única hija, Isabel Guillamas Caro, marquesa de Villamayor.

En el jardín de Churriana hay, también, una parte más antigua, en forma de cruz y con una fuente central, la fuente de la Batalla, que no sale fotografiada en el álbum familiar.

La cuarta foto de Málaga mandada por Alfonso Shelly a su madre, Carolina Correa Sotomayor, corresponde a una perspectiva de la calle Marqués de Larios. No es casualidad que se la mandase. Dicha calle había sido inaugurada unos años antes, en 1891, y era considerada una de las calles españolas más elegantes del siglo XIX.

Fotografías de Málaga enviadas por Alfonso Shelly Correa a su madre, Carolina Correa.
Fuente:  Álbum familiar de Carolina Correa Sotomayor.     
Fuente de la Cascada en los jardines malagueños del Retiro. Fotografía enviada por Alfonso Shelly Correa a su madre en 1897.
Fuente de la Cascada en los jardines malagueños del Retiro. Fotografía enviada por Alfonso Shelly Correa a su madre en 1897.
Juegos de agua en la fuente de la Cascada de los jardines malagueños El Retiro. Fotografía enviada por Alfonso Shelly Correa a su madre, en 1897.
Juegos de agua en la fuente de la Cascada de los jardines malagueños El Retiro. Fotografía enviada por Alfonso Shelly Correa a su madre, en 1897.
Fotografía de la calle del marqués de Larios, en Málaga, enviada por Alfonso Shelly Correa a su madre.
Fotografía de la calle del marqués de Larios, en Málaga, enviada por Alfonso Shelly Correa a su madre.

Durante los años en que Alfonso Shelly Correa vivió en Málaga, viajó por diversas localidades andaluzas. Uno de los viajes fue a Granada, en 1896. Ello ha quedado reflejado en el álbum familiar. Cabe recordar que una de las fuentes consultadas señala dicha ciudad como su lugar de nacimiento.
En Granada Alfonso visitó el Real Monasterio de la Cartuja. Una obra cumbre del barroco español, iniciada en el siglo XVI, con una sacristía de gran riqueza ornamental y cuya fotografía mandó a su madre, Carolina Correa Sotomayor.
Paseó, también, por el conjunto de palacios, jardines y fortaleza que configuran la Alhambra. Un maravilloso exponente del arte andalusí, integrada excelentemente al paisaje de la zona.

Fotos enviadas por Alfonso Shelly Correa, a su madre, desde Granada, en 1896.
Fuente:  Álbum familiar de Carolina Correa Sotomayor.     
Sacristía de la Cartuja de Granada. Fotografía enviada por Alfonso Shelly Correa a su madre, en 1896.
Sacristía de la Cartuja de Granada. Fotografía enviada por Alfonso Shelly Correa a su madre, en 1896.
Vista de la Alhambra. Fotografía enviada por Alfonso Shelly Correa a su madre, en 1896.
Vista de la Alhambra. Fotografía enviada por Alfonso Shelly Correa a su madre, en 1896.


Otra de las fotografías, fechada en 1897, da fe de que Alfonso y su mujer Luisa estuvieron en Torremolinos. En ella puede verse un grupo, en el que, además de ambos, pueden verse otros 4 adultos más y un niño. No ha sido posible averiguar nada sobre su identidad. Tan sólo afirmar que, la mujer más mayor y el niño salen en otras fotografías del álbum.

Fotografía enviada por Alfonso Shelly Correa a su madre desde Torremolinos, en 1897. Excluida su mujer, segundo plano a la izquierda, se desconoce quiénes son los otros personajes.
Fuente:  Álbum familiar de Carolina Correa Sotomayor.     

Durante su estancia en Málaga, en 1896, Alfonso Shelly Correa fue objeto de un robo. En concreto de un Título de Deuda Pública. Cabe recordar el enorme endeudamiento público de aquellos años ya muy cercanos al final de la posesión colonial española. Las arcas del Estado estaban vacías y era apremiante la necesidad de llenarlas. Para ello se emitió Deuda Publica a un interés elevado, con intención de hacerla atractiva. A tenor de la noticia, Alfonso la compro a un interés del 4%, sin que se haya podido determinar la cantidad invertida. Tras serle robado el título, al parecer pudo cobrarla al año siguiente.

Título de Deuda Pública de Alfonso Shelly Correa, 1896
Fuente:  Álbum familiar de Carolina Correa Sotomayor.     

Tras dejar Málaga, Alfonso Shelly Correa siguió su periplo, como miembro de la Administración provincial de Hacienda, por distintas ciudades españolas. Otro de sus destinos, que quedaron plasmado en el álbum familiar, es el de Zaragoza. En 1902, Alfonso Shelly Correa ocupó una plaza en la Secretaria del Tribunal gubernativo en dicha ciudad, tras ser ascendido a delegado.


Noticia sobre el ascenso y traslado de Alfonso Shelly Correa como Administrador de Hacienda en Zaragoza.
Fuente:  La Región, Núm. 131. Guadalajara, 5 de agosto de 1902.     
Nuestro muy querido amigo D. Alfonso Shelly, Administrador de Hacienda en esta provincia, ha encontrado en el ascenso a la categoría inmediata el justo premio a sus desvelos.
La primera felicitación nuestra debe ser para la Delegación de Hacienda de Zaragoza, donde va a ocupar el importante cargo de Secretario del Tribunal gubernativo, pues todos reconocen en el Sr. Shelly una competencia y una laboriosidad nada comunes.
Con empleados de su temple, la reorganización de los servicios y la explicación de las más intrincadas leyes fiscales no ofrecen dificultad alguna.
Al felicitarle a él por su merecido ascenso, bien podemos decir que la provincia está de pésame.
Para cubrir esta vacante, ha sido nombrado D. Antonio Campo Torreblanca, Secretario del Tribunal gubernativo de Hacienda en Ciudad Real.

Noticia sobre el ascenso y traslado de Alfonso Shelly Correa como Administrador de Hacienda en Zaragoza.
Fuente:  Flores y Abejas, Núm. 413. Guadalajara, 3 de agosto de 1902.     
Ascenso merecido
Con verdadera satisfacción hemos sabido que nuestro estimable amigo D. Alfonso Shelly, Administrador de Contribuciones de esta provincia, ha sido trasladado con acenso a la Secretaria del Tribunal gubernativo de Zaragoza.
La marcha de tan ilustrado como laborioso funcionario, ha de ser sentidísima en esta provincia, donde por sus excepcionales condiciones de honradez y caballerosidad, habíase conquistado grandes simpatías.
Enviémosle nuestro más entusiasta parabién, y sabe el Sr. Shelly puede contar siempre con nuestra firmísima amistad.

Su paso por la capital aragonesa quedó reflejado en unos recuerdos relativos a una fiesta de funcionarios de Hacienda. Tuvo lugar en 1904, en los recintos de la Quinta Julieta Sagols. Dicho espacio, situado en la periferia de la ciudad de Zaragoza, junto al Canal Imperial, fue diseñado por el ingeniero catalán Enrique Sagols. En su interior se construyeron varios lagos artificiales, pequeñas edificaciones, elementos ornamentales diversos, etc. El lugar era utilizado para eventos como el banquete al que asistió Alfonso, en 1904 o para celebraciones de mayor envergadura como el homenaje a Benito Pérez Galdós, en 1908, a raíz de la Exposición Hispano-Francesa.

El álbum realizado por la madre de Alfonso contiene la carta menú del banquete de dicha fiesta de funcionarios. En el mismo resulta curioso el uso de lenguaje, propio de Hacienda, para presentar los distintos platos. Así los entrantes son nombrados “derechos menores”; las “partidas de cargo” corresponden a la oferta del plato principal, pudiendo optarse por “recursos del tesoro” o paella, “fondos distraídos de su legítima inversión” o ternera con guisantes, “obligaciones presupuestarias” o anguila con tomate, o bien “ejercicios cerrados” o cordero asado. Los postres se presentan como “residuos del empréstito” y al precio del menú se le dice “partidas de alcance”.

Otra de las fotografías, que relacionan a Alfonso Shelly Correa con Zaragoza y la fiesta de funcionarios, visualiza uno de los lagos de la Quinta Julieta. En ella es visible una de las barcas con las que se podía pasear por sus aguas.

De una tercera fotografía, posiblemente relacionada con el evento citado, tenemos algunas dudas. Carolina la pegó junto a las señaladas anteriormente, sin embargo, no se ha podido identificar la puerta que hay detrás del carruaje y, por consiguiente, afirmar de dónde es. En la imagen se ven tres mujeres. La del centro indiscutiblemente es Luisa Urquizo Baquedano, mujer de Alfonso Shelly. Las otras dos parece que sean Teresa y Manuela Shelly Fernández de Córdoba, hermanastras de Alfonso por parte de padre, sin tampoco poder afirmarlo.

Lago de la Quinta Julieta, en Zaragoza. Fotografía mandada por Alfonso Shelly Correa en 1904.
Lago de la Quinta Julieta, en Zaragoza. Fotografía mandada por Alfonso Shelly Correa en 1904.
Luisa Urquizo, mujer de Alfonso Shelly Correa, entremedio de dos mujeres, posiblemente, las hermanastras de su marido, y, quizás, el día de la fiesta de funcionarios en la Quinta Julieta de Zaragoza, en 1904
Luisa Urquizo, mujer de Alfonso Shelly Correa, entremedio de dos mujeres, posiblemente, las hermanastras de su marido, y, quizás, el día de la fiesta de funcionarios en la Quinta Julieta de Zaragoza, en 1904
Carta menú del restaurante Quinta Julieta, en Zaragoza, en la fiesta de funcionarios de Hacienda, a la que asistió Alfonso Shelly Correa, en 1904.
Carta menú del restaurante Quinta Julieta, en Zaragoza, en la fiesta de funcionarios de Hacienda, a la que asistió Alfonso Shelly Correa, en 1904.


Fuente:   Álbum familiar de Carolina Correa Sotomayor.     

En base a las notas publicadas en la prensa de distintas localidades, Alfonso debió ser una persona que conquistó el respeto de quienes lo conocieron y acumuló grandes éxitos profesionales. Sin ánimo de ser exhaustivos, se presentan algunos ejemplos. También se muestra la recogida por su madre, Carolina Correa Sotomayor, en su álbum de recuerdos y de la que no ha sido posible encontrar la fuente.

Nota de prensa sobre la despedida dada Alfonso Shelly en Guadalajara al obtener una nueva plaza y destino.
Fuente:  Flores y Abejas, Núm. 420. Guadalajara, 31 de septiembre de 1902.     
Una de las notas más interesantes de la anterior semana, fue la despedida tributada el martes último al que por espacio de dos años ha sido Administrador de Hacienda en esta provincia, nuestro cariñoso amigo don Alfonso Shelly.
Vimos en la estación del ferrocarril aquella noche al Delegado y demás Jefes de Hacienda, así como al personal de las diferentes dependencias y no pocos de los buenos amigos que aquí deja persona tan digna y caballerosa como el Sr. Shelly.
Trabajador incansable, funcionario celoso y de una honradez sin límites, ha velado constantemente por los intereses del Tesoro, y ha sabido conquistarse la estimación de los contribuyentes, que en él depositaban su confianza.
Para los funcionarios a sus órdenes, más que Jefe, ha sido compañero cariñosísimo, y así nada tiene de particular que al partir para su nuevo destino se le tributase una despedida afectuosísima, cuyo recuerdo jamás se olvidará de la memoria del Sr. Shelly.
De enhorabuena están los funcionarios de la Intervención de Hacienda de Zaragoza, donde dicho señor prestará sus servicios como segundo Jefe.
Al enviarle nuestra despedida, hacemos votos porque a la vuelta de unos cuantos años regrese a Guadalajara con la credencial de Delegado en el bolsillo.
De ese modo él habrá conseguido lo que se merece y nosotros habremos logrado mucho más de lo que nos merecemos.
Luis Cordavias.

Noticia, en fuente no identificada, agradeciendo el trabajo re los delegados de Hacienda, uno de ellos Alfonso Shelly Correa, por el incremento de la recaudación.
Fuente:  Álbum familiar de Carolina Correa Sotomayor.     
RECAUDACIÓN DE IMPUESTOS

Durante el mes de febrero último, han ingresado en la delegación de Hacienda de esta capital 1.457.869 pesetas.
Comparada esta recaudación con la del mismo mes del año anterior, se ha observado una alza de 143.385 pesetas de las cuales 37.760 corresponden al impuesto de derechos reales.
Por virtud de la última disposición de Guerra ampliando el plazo para la redención a metálico del servicio militar, se han recaudado en el mes de pasado 60.000 pesetas.
El estado satisfactorio de la recaudación habida por diferentes conceptos en la Hacienda, es un triunfo para los dignos jefes de esta delegación señores Torrijos, Retes, Shelly y Castellanos a quienes desde luego felicitamos por su laudable gestión al frente de la administración pública del Estado en esta provincia.

Nota de prensa loando la profesionalidad de Alfonso Shelly al dejar su plaza en Jaén para ocupar una en Badajoz.
Fuente:  La Crónica, Núm. 1593. Guadalajara, 16 de abril de 1908.     
Jaén

General sentimiento ha producido aquí y muy especialmente entre la sociedad distinguida y entre las autoridades y jefes de oficinas del Estado, el traslado a Badajoz del Delegado de Hacienda que ha sido de esta provincia D. Alfonso Shelly Correa, tan conocido en Guadalajara.
Funcionario dignísimo, caballeroso e inteligente, su nombre perdurará en la memoria de los jiennenses.
El despacho del Sr. Shelly fue templo abierto a todas las justicias y su gestión administrativa modelo de gestiones honradas y garantía segura de los intereses del Estado y de los contribuyentes.
En Jaén se conquistó la estimación y las simpatías de todo el mundo, sin distinción de clases pues todo el mundo lo recuerda con veneración y cariño, y al cesar en el mando de la Delegación de Hacienda de esta provincia ha sido obsequiado, demostración de estimación y de esas simpatías, con un espléndido banqueta, al que han asistido más de 80 comensales.
Pocas, poquísimas veces un funcionario público es tan unánimemente celebrado como el señor Shelly Correa, de quien en Guadalajara se tiene gratísimos recuerdos, siendo yo de ello testigo, pues al propio tiempo que el prestaba sus servicios en esa, hacía yo ahí lo propio, aunque en oficina distinta.
Sr. Ruiz.

Noticia sobre el traslado de Alfonso Shelly Correa a Gerona.
Fuente:  La región Extremeña. Núm. 10369. Badajoz, 15 de mayo de 1909.     
El delegado de Hacienda de esta provincia D. Alfonso Shelly ha sido trasladado a Gerona.
Le reemplaza el delegado de Huelva.
Sentimos la marcha del Sr. Shelly que es un funcionario entendido y celoso del cumplimiento de sus deberes.

Noticia de prensa sobre el nombramiento de Alfonso Shelly Correa como Delegado de Hacienda de Palencia.
Fuente:  La Correspondencia de España. Núm. 19033, 23 de marzo de 1910 y Núm. 19034, 24 de marzo de 1910; El Imparcial, 24 de marzo de 1910; La Época, 23 de marzo de 1910.     
HACIENDA

Nombrado interventor de ordenación de Pagos por obligaciones de los ministerios de Gracia y Justicia y Gobernación a D. Juan de Dios de Retes, actual delegado de Hacienda de Palencia.
Nombrado para este cargo a D. Alfonso Shelly Correa, Delegado de Hacienda en Cuenca.

Noticia de prensa sobre la toma de posesión de Alfonso Shelly Correa como Delegado de Hacienda de Palencia.
Fuente:  El diario Palentino, Núm. 8143. Palencia, 30 de abril de 1910.     
En el día de hoy se ha posesionado de su destino el nuevo Delegado de Hacienda de esta provincia Don Alfonso Shelly Correa, quien recibió a todo el personal a sus inmediatas órdenes.
Al enviarle nuestro saludo nos alegramos que le sea grata nuestra provincia y no encuentre dificultades en su gestión al frente de la misma.

En el álbum familiar hay una fotografía, en la que Alfonso aparenta ser de mediana edad y en la que está escrito “Ibarra mi delegado y…”. No ha sido posible localizar de qué provincia era Delegado de Hacienda, el Sr. Ibarra, por consiguiente no es posible determinar en qué año y lugar, aproximadamente, se hizo.

Fotografía de Alfonso Shelly Correa con su delegado Ibarra y un desconocido.
Fuente:  Álbum familiar de Carolina Correa Sotomayor.     

Alfonso Shelly Correa, a tenor de sus escritos y de los comentarios habidos en la prensa sobre su persona, además de ser altamente religioso, debió ser un hombre de una amplia cultura y alta curiosidad intelectual. Sus artículos de prensa denotan, también, una figura comprometida con la protección del patrimonio artístico-religioso y cultural, es especial el palentino.

Palencia fue la ciudad en la que se afincó cuando obtuvo la plaza de delegado provincial de Hacienda, convirtiéndose en un enamorado del patrimonio arquitectónico religioso de la provincia. Lo estudió y describió, denunciando, en algunos casos, el lastimoso estado de los edificios históricos tras su expolio y su abandono por causas políticas y/o económicas indeseables.

En la actualidad, una de sus publicaciones se sigue citando como referente. Es un libro de 66 páginas, impreso en Palencia, en 1912, por Abundio Z. Menéndez, titulado “Visita rápida a la catedral de Palencia”. Alfonso Shelly Correa, partiendo de un plano del interior de la catedral, elaborado por él mismo, trocea y numera 34 espacios, posibilitando al lector descubrir las maravillas que esconde dicho edificio. El libro se publicitó en la prensa, vendiéndose a cincuenta céntimos y obteniendo gran popularidad.

Alfonso investigaba en la arquitectura palentina, especialmente en la religiosa. Uno de sus escritos “Las Agustinas Canónigas de Palencia”, (Archivo Histórico Hispano-Agustiniano, XII (1919), pp. 80-92), sigue, también, citándose por los estudiosos del tema. En algunos casos, se nombra para discrepar de su tesis. Lo hace, por ejemplo, Esteban Ortega Gato en el libro “Blasones y mayorazgos de Palencia” (Institución Tello Téllez de Meneses, 1950); el autor diverge sobre quienes fueron los patronos de la iglesia del convento de las Agustinas y los escudos gravados en su pared. También, en 1987, en el las comunicaciones presentadas en el “I Congreso de Historia de Palencia”, Guadalupe Ramos de Castro habla de la iglesia del convento de las Agustinas Canónigas de Palencia, afirmando, textualmente: “El conocimiento histórico sobre esta iglesia se amplía notablemente con la presente comunicación, puesto que desde las aportaciones de Alfonso Shelly en l9l9, poco más se había incorporado”.

También, en el libro “Arquitectura del siglo XVI en la provincia de Palencia” de Miguel Ángel Zalama (Diputación de Palencia, 1990), puede leerse: Alfonso Shelly alcanzó a leer una inscripción que en buena parte ya se había perdido: "Esta iglesia, coro, sacristía y capilla hizo, dotó, fundó, y edificó con su propia hacienda Antonia de Salcedo su mujer y sucesora………

El mismo M.A. Zalama, en la bibliografía del anterior libro, cita otra publicación de Alfonso Shelly Correa, de 1911, que no se ha podido localizar: El convento de San Francisco de Palencia.

Fotografía Catedral de Palencia de principios del siglo XX en la que se ve la Torre y la Puerta de los Novios.
Fotografía Catedral de Palencia de principios del siglo XX en la que se ve la Torre y la Puerta de los Novios.
Visita rápida a la Catedral de Palencia, publicación escrita por Alfonso Shelly en 1912.
Visita rápida a la Catedral de Palencia, publicación escrita por Alfonso Shelly en 1912.
Publicidad en la prensa del libro de Alfonso Shelly sobre la Catedral de Palencia.
Publicidad en la prensa del libro de Alfonso Shelly sobre la Catedral de Palencia.


Fuentes:   Todocoleccion.net   Biblioteca Digital   El Día de Palencia. Núm. 7035. 6 de mayo de 1912.      

Alfonso Shelly Correa también escribió obras directamente relacionadas con su profesión. En ellas intentaba explicar, de forma sencilla, el contenido de las leyes y reglamentos que se promulgaban, especialmente las relacionadas con los impuestos. A principios del siglo XX, las administraciones locales y provinciales sufrían una importante crisis económica y sus ingresos estaban por debajo de sus gastos. Desde el gobierno central se decretaron diversas leyes orientadas al incremento recaudatorio. Así, por ejemplo, un Real Decreto, de 31 de Marzo de 1903, dio paso al Reglamento sobre el impuesto del alcohol. Alfonso Shelly Correa escribió una breve publicación en la que intentó explicar el contenido de dicho reglamento. Una publicación de la que se ha tenido constancia al localizar numerosos anuncios publicitarios, que hablan de ella, así como diversos artículos en la prensa de la época.

Alfonso Shelly Correa fue autor de diversas obras relacionadas con su profesión.
Fuente:  Flores y Abejas. Núm. 569. Guadalajara, 29 de julio de 1905.     
Guía utilísima
Nuestro distinguido amigo D. Alfonso Shelly, Administrador de Hacienda que fue de esta provincia, cargo que actualmente desempeña en Zaragoza, ha tenido la atención de remitirnos un ejemplar de su “Guía para el manejo del Reglamento de la Renta del alcohol” notabilísimo trabajo de suma utilidad para los contribuyentes y que pone de relieve una vez más los grandes méritos de tan laborioso como ilustrado funcionario.
Véndese cada ejemplar al precio de 2 pesetas.
Agradecemos al Sr. Shelly tan valioso regalo.

Más allá de las obras citadas, Alfonso Shelly Correa, escribió, con asiduidad, en la prensa local. Lo hizo sobre todo en El Día de Palencia, entre los años 1911 y 1915. Dicho periódico, de ámbito territorial, sacó su primer número en 1890. Inicialmente, era una publicación de carácter católico, centrada en la vida cotidiana palentina. Años más tarde, ya fallecido Alfonso, pasó a manos de los Sindicatos Católicos Agrarios de Palencia, acercándose a las ideas falangistas.

La tipología de una gran parte de los artículos periodísticos de Alfonso Shelly gira entorno a elementos relacionados con la arquitectura religiosa de la zona. Entre otros, cabe citar los que abordan el deterioro del Monasterio de Aguilar del Campo o, por ejemplo, las arcas de la Iglesia de San Francisco.

El deterioro de los monasterios palentinos de San Pablo y de Aguilar del Campo fue objeto de diversos artículos de Alfonso Shelly Correa. En ellos manifestó su preocupación por su deterioro, denunciando su abandono por parte de las autoridades competentes.

El monasterio de Aguilar del Campo, construido entre los siglos XII y XIII, de estilo de transición entre el románico y el gótico, en 1866, pese a haber sido declarado Monumento Nacional, presentaba un estado ruinoso. Los argumentos de Alfonso fueron utilizados por otros autores que se unieron a su reivindicación, en el mismo periódico o en otros de línea muy distinta.

Algo parecido había ocurrido, a lo largo de los años, con el monasterio de San Pablo. Fundado por Santo Domingo de Guzmán en el siglo XIII, fue ocupado por las tropas napoleónicas que lo utilizaron como hospital y cárcel, acogiendo, posteriormente, los juzgados y la Audiencia Provincial de Palencia hasta el año 1920.

El interés por el significado y contenido de las arcas situadas en las hornacinas de la iglesia de San Francisco de Palencia, muestra el espíritu observador y curioso de Alfonso Shelly Correa. El mismo explica que dichas arcas se construyeron, siguiendo una ley dictada por los reyes Católicos, con el fin de preservar los documentos del concejo de la ciudad. Ubicadas en una iglesia, construida en el siglo XIII, por los Franciscanos, ocupada por las tropas de Napoleón (1808), y, posteriormente, desamortizada, se había deteriorado notablemente, arruinándose tres de las arcas, dañándose la cuarta y perdiéndose el contenido de todas ellas. Alfonso, tras investigar sobre ello, puso de relieve su importancia e instó al Ayuntamiento a actuar para salvaguardar lo que de ellas quedaba.

Artículo de Alfonso Shelly Correa sobre el Monasterio de San Pablo de Palencia.
Fuente:  El Día de Palencia. Núm. 7198. 20 de noviembre de 1912.     
ALGO SOBRE SAN PABLO
Al reverendo padre José G. Gutiérrez, prior de dicho convento. (Conclusión)


He seguido ligeramente el historial de las principales capillas de este monasterio porque ello constituye notas muy salientes en la vida de este antiguo edificio palentino. Ojalá pudiera condensar algo que hiciese relación con otras dependencias importantes, por ejemplo su claustro. De él no nos quedan más que los arranques de sus airosos arcos adosados al muro de la iglesia, que con ser poco, nos dan idea de su hermosa construcción que la constituían veinte bóvedas de estilo ojival, asentadas en un friso o cornisa alta en el que los ángeles alados sosteniendo escudos representaban airosos capiteles, restos de los cuales quedan todavía, bajo el pasadizo. El siguiente fragmento de un escrito del año 1606, dará a mis lectores una idea de la última restauración que sufrió el desaparecido claustro cuya construcción atribuye Quadrado a Fray Pasqual de Ampudia, obispo que fue de Burgos, en el año 1512. Dice así:
Se contactó con juan de Melgar pintor, hacer y pintar en el claustro del convento el friso de la cornisa todo del dicho claustro de los colores que mejor pareciere,…. La cornisa llana de color morado y encima una labor de todos colores y en medio de cada cornisa , de ángel a ángel, un escudo de las armas de Santo Domingo, y los ángeles que están de bulto de piedra los vestirá de colores diferentes y las alas de los ángeles han de ser doradas las delanteras y las traseras de colores diferentes y dorados y fileteados o plateados como requiera casa insignia y las cabezas manos alas u otras cualquiera que le faltare a los ángeles lo ha de hacer de yeso de suerte que vayan bien con lo demás de piedra y los escudos que estén en los ángulos así mismo los ha de hacer de madrea y pintarlos como los demás y los cuatro escudos grandes de las armas reales que estén a las cuatro esquinas del claustro los ha de pintar y dorar todas las delanteras, así como del escudo, como de las águilas dorado y las vueltas de las alas de las águilas de color de águila al vivo y todo ello ha de ir al olio fuera de la cornisa y las ropas de los ángeles que han de ser al temple. Etc.“
Resulta pues, que en el claustro existían en lugares preferentes cuatro escudos reales sostenidos por águilas explayadas., circunstancia que nos dice claramente que aquellos pertenecían a la época de los Reyes Católicos, y que allí fueron colgados seguramente, como prueba de que tan colosales soberanos contribuyeron o llevaron a cabo la erección de dicho claustro, dato ciertamente de importancia para la historia del monasterio de San Pablo y que contradice algo la afirmación del historiador Quadrado, cuando asegura que esta obra fue debida a Fray Pascual de Ampudia, tal vez por no haber tenido en cuenta esta circunstancia.
¿Fue este el primitivo claustro? Des-razón de ello la hallará el lector en el lapso de tiempo que trascurrió desde el año 1219, fundación del Oratorio, al 1512 en que se terminó la construcción que nos ocupa, no siendo admisible que pasaran cerca de trescientos años , sin que el monasterio contase con una parte tan esencial, como era su claustro procesional. En él estuvo enclavada una espaciosa capilla que se llamó de San Vicente, en la que celebraban sus capítulos y juntas la Comunidad, restos de la cual puede que sea el gran arco empotrado hoy en el muro que divide el convento del patio de la cárcel vieja, que fue el antiguo noviciado del monasterio, levantado a expensas del obispo don Andrés de Bustamante.
Mucho me he detenido al hablar del claustro, pero aún, considero que no he rendido a aquellas ruinas todo el homenaje que se merecen, pues cualquiera que se tome la molesta de examinar los restos a los que me he referido, sacará igual conclusión, esto es, que se perdió para siempre una joya más que en su recinto atesoraba Palencia. ¡Triste herencia que entre otras nos dejó, la nunca bastante censurada desamortización!.
Viniendo ya el término de este escrito, esto es, a la época moderna, consignaré que la fachada del convento con su espadaña se hizo a mediados del siglo XVIII siendo obispo el señor Mollinedo. Llegado a este punto, no quisiera poner término a esta tan ligera crónica con la reseña de lo que fue para San Pablo el primer tercio del siglo XIX, pero forzoso me es hacerlo, aunque la relación sea tan deplorable.
Estuvo el convento en poder de los franceses algunos años. En 1809 tan solo ocuparon las tropas el claustro y salas del Capítulo, pero más tarde y sin duda pensándolo mejor Napoleón, dispersó a la Comunidad y fue ocupado totalmente hasta el año 1814, en que volvieron a él los religiosos.
Estos fueron ya los primeros chispazos de la tormenta que amenazaba dar al traste con los Dominicos de Palencia primero, y por último con su convento, pues los destrozos que éste experimentó con tales inquilinos, fueron inmensos.
Llegó para la comunidad de este convento el malhadado año 1835, y el día 17 de noviembre salían los religiosos de él, marchando cada cual a los puntos que el Gobierno les señalara. Tan solo quedaron en Palencia el Prior Fr, Roque Aloso, tres legos y un corista, a los cuales, para mayor desdicha, no se les abonaron sus mezquinas pensiones de exclaustrados, según se les había prometido. El Prior quedó como Teniente-cura de Santa Marina.
A estos religiosos les cupo la triste suerte además, de ver como su querido monasterio venía a la más completa ruina. En efecto, hecho cargo el Estado de él, se dejaron pasar trece años en un completo abandono, excepto la iglesia que continuó abierta al culto, según acuerdo de la junta Diocesana, de 2 de diciembre de 1837. Allí tuvieron su hospedaje las cuadrillas de presidiarios que trabajaban en el Canal de Castilla, allí se cometieron toda clase de despojos, y así sucedió que llegado el año 1848, vinieron a tierra todas sus dependencias, incluso el famoso claustro.
La Intendencia de rentas dio cuenta del hundimiento acaecido, y el Centro superior dispuso que sin causarse gastos, se subastasen los materiales aprovechables, con la cláusula de que el comprador ejecutase el desmonte y entresaca de ellos, por el tipo de 6.466 reales. ¡Y pensar que se llevó a cabo la desamortización para esto! En aquel informe montón quedaron envueltas las maravillas y grandezas de un monumento de tanta y tan preclara historia!
Se me había olvidado consignar que en el año 1841 estuvo el convento en poder del Ayuntamiento que lo pidió para establecer en él escuela de primeras letras, pero llegado el año 1845 sin darle tal destino, el estado volvió a encargarse de su “custodia” la cual dio el resultado que ya hemos visto.
Convertido todo él en ruinas, se cedió al Ayuntamiento en el año 1848 lo que fue noviciado para que en su solar y con los materiales allí amontonados se hiciera cárcel, como así se verificó habiendo tenido tal destino hasta el año 1909 en que fueron trasladados los presos a la que actualmente existe.
Con lo dicho pongo punto y final. De todos es conocido que en el año 1884 volvieron a esta ciudad los beneméritos PP. Dominicos y sobre las ruinas de su antiguo convento han levantado su modesta casa desde la que juntamente con su iglesia continúan la labor y celo que supo infundirles en bien del pueblo cristiano, el fundador del mismo Santo Domingo Guzmán. Recia desde esta columna el tributo de admiración y respeto que todos me merecen y en especial su muy reverendo padre Prior que con tanto acierto dirige hoy los destinos de aquella casa.
Alfonso Shelly.

Convento San Pablo en Palencia.
Convento San Pablo en Palencia.
Estado ruinoso del Monasterio de Aguilar del Campo denunciado por Alfonso Shelly Correa en 1913.
Estado ruinoso del Monasterio de Aguilar del Campo denunciado por Alfonso Shelly Correa en 1913.


Fuentes:   Dominicos Hispania.   El Aguila Digital     

Artículo de Alfonso Shelly Correa sobre el Monasterio de Aguilar del Campo, Palencia.
Fuente:  El Día de Palencia. Nº 7488 del 5 de noviembre de 1913     
El monasterio de Aguilar del Campo

Con un móvil patriótico bien plausible, el señor don Alfonso Shelly ha dado repetidamente la voz de alerta, en “El Día de Palencia”, acerca del vergonzoso despojo que de sus piedras venerables está siendo objeto un monumento insigne, el Monasterio de Aguilar del campo, que data del siglo XIII.
Como por desgracia sucede con otros bienes histórico artísticos, la incuria y el abandono favorecieron la obra destructora del tiempo en aquella vieja y notable fabrica, pero en ella, como en algunas otras, más destructora y fatal que la acción del tiempo ha sido la mano del hombre, y no en tiempos pasados que suelen calificarse de bárbaros, sino en esta nuestra época tan ufana de la moderada civilización, para mayor vergüenza en días recientes.
El señor Shelly lo ha referido. Dice que hace poco la dirección general de Propiedades envió un arquitecto del ministerio de Hacienda para que practicase una visita ocular al Monasterio e informase seguidamente lo que convenía hacer, puesto que contra lo que se creía, el edificio en cuestión “no estaba declarado nacional”; lo que añado yo “no es exacto” (1).
Desde entonces – añade el Sr. Shelly-arreciaron contra el Monasterio toda clase de vendavales destructores. Véanse allí retratados actos de verdadero salvajismo, principalmente en el claustro.
No sé si pensaré cuerdamente – prosigue el señor Shelly; - pero entiendo que la mano oculta y criminal que por su destino fatal guía esta labor, ve en su travesura, que aquél que fue precioso claustro por sí solo, determinaría la conservación dl edificio y como sus fines son contrarios, cual energúmeno grita: ¡Abajo el claustro. Esta es la malhadada voz que resuena en aquel recinto, que tantas y tantas delicadezas encerraba.
A partir de un año que hace visité aquel Monasterio, han venido a tierra costados enteros del famoso claustro, viéndose hoy un informe montón preciosos capiteles, fustes de columnas tronchados y hecho polvo lo que de más preciado contenía en su conjunto.
Por esta triste descripción y por esas amargas cuanto justificadas censuras, comprenderá el lector que nos hallamos ante un caso tan vergonzoso y un hecho tan punible como el de la destrucción del Arco de Santa Margarita, monumento nacional de Palma de Mallorca y del acueducto romano. Los caños de Carmona en Sevilla, que empeñada pero estérilmente, defendieron las Reales Academias.
En el caso presente del monasterio de Aguilar del Campo, lo primero que hay que hacer constar es que por real orden de 12 de junio de 1866 está declarado Monumento Nacional, y como tal se halla registrado en la lista de los mismos, publicada en los anuarios de la Academia de Bellas Artes de San Fernando.
De aquí se sigue que las autoridades de la provincia de Palencia y de la villa de Aguilar del campo han incurrido en gravísima responsabilidad al tolerar ese despojo, que castiga el código.
Aunque dicho Monasterio no fuese monumento nacional, su destrucción o deterioro es punible. Veas lo que sobre el particular dice el reglamento para la aplicación de la ley de excavaciones y antigüedades:
Art. 3º Se prohíbe en absoluto, aún a los propietarios, el deterioro intencionado de las ruinas y antigüedades, a tenor de lo dispuesto en la ley, por las sanciones que en ella y en este reglamento establecen, en relación con el Código penal.
Lo expuesto bastará para hacer comprender el deber ineludible en que están la Comisión provincial de Monumentos, las autoridades locales y el Gobierno de remediar en lo posible el daño sufrido y poner coto al vandalismo que amenaza destruir ese notable ejemplar de la transición del estilo románico al ojival.
Aun en ruinas son interesantes para el estudio histórico de nuestra arquitectura la iglesia de tres naves, con ábside principal de siete lados que recuerda en planta el arco de herradura; el claustro con columnas dobles y bellos capiteles decorados con imaginerías y hojarascas de fina labor, de los cuales posee algunos ejemplares nuestro museo Arqueológico Nacional; y la sala Capitular, construida al par que el claustro en 1209, según se lee en cierta inscripción gravada en una columna de aquella.
Se trata pues de un monumento importante, y por ello declarado nacional, cuyas ruinas deben ser conservadas.
Tanto y tanto abandono, tales y tales actos de destrucción de los monumentos de nuestra historia y nuestro Arte glorioso, no debe continuar e importa para ello que se cumplan las leyes dictadas para la conservación de nuestro tesoro artístico.
José Ramón Mélida
(de El Correo de Madrid)
Alfonso Shelly.

Artículo de Alfonso Shelly Correa sobre el estado de las arcas del concejo en la iglesia de San Francisco de Palencia.
Fuente:  El Día de Palencia. Nº 6912 del 4 de diciembre de 1911.     
Un arca del concejo

En la sacristía de la iglesia de San Francisco, todos hemos podido observar que esparcidos por sus paredes, existen una porción de nichos u hornacinas.
De todas ellas, tres llamaron muy especialmente mi atención al pisar por primera vez aquel lugar. Me refiero a las que se encuentran labradas en el macizo muro de la entrada, que cierran fortísimas rejas de hierro y están coronadas por caprichosos adornos, en los que campea el escudo de Palencia.
Las rejas conservan señales que indican que estuvieron aseguradas con sendos candados para garantía de lo que en el interior se depositó.
Pregunté qué significado tenía aquello y para que sirvió, pero la contestación que me dieron no me satisfizo; en cambio, la curiosidad que me asaltó de examinar su interior, esa sí, en el acto el bondadoso y amable hermano Elorza, que cuida de tanto celo de aquel lugar, me la colmó cumplidamente.
Las hornacinas de la izquierda y derecha, encerraban algo que hace relación al culto, puesto allí por accidente. En la del centro se halla depositada un arca de madera, vacía, forrada y barreada de hierro, causa y motivo de estas líneas. Su estado es deplorable al exterior; no así en su interior, cuya madera está admirablemente conservada.
Semejantes detalles, hicieron reconcentrarme en este mueble toda mi atención investigadora.
Pude cerciorarme de que en sus primeros tiempos, había tenido cuatro cerrajas, garantía de lo que a su interior se confió, las cuales estaban actualmente saltadas y deshechas.
Vuelta la pícara curiosidad a preguntar por lo que pudo encerrarse en tal arca, pero nada, las mismas vaguedades, si bien se apuntó algo que hacía referencia al Ayuntamiento. En ella guardó la corporación….! Quien sabe ya lo que guardó! Recorrí con prolija atención los cercos de las tres hornacinas y pude convencerme de que en su parte superior tuvieron todas una cartela o inscripción, borrada ya por los varios blanqueos de que han sido objeto aquellas paredes, quedando tan solo en la de la izquierda algo que dice: “Este archivo de los papeles…”
En resumen, que salí de la sacristía sin haber podido dar pasto a mi curiosidad que me consumía, innata en los investigadores grandes y aún en los pequeños, en cuyo número quiero contarme; pero como a veces la suerte es caprichosa con este género de curiosos, al fin hizo que descifrase lo que parecía ante mis ojos como enigmático, y en su consecuencia, que pueda contar lo que fueron y para que sirvieron aquellas hornacinas y arca, bien entendido que este relato lo hago para aquellos lectores amables que lo ignoren, pues el asunto es vulgar para muchos.
La desvencijada arca, a la que desde ahora tributo todo tipo de respetos, no es ni más ni menos, que el cumplimiento de una de las muchas sabias disposiciones que dieron a la nación, aquellos colosales reyes que conocemos en la historia con el merecido título de Católicos, Fernando e Isabel, cuyas figuras se hacen tanto más grande, cuanto mayor es la lejanía de su existencia.
Primeramente ordenaron, que los pueblos en que no existiese casa para el Ayuntamiento, la edificasen, pero llevando más alta su previsión, y calculando que lo anterior quedaría en gran parte incumplido, como así sucedió, dictaron nueva ley en la que se consignó un “otro sí”, como quien recoge algo importante que olvidó; en el que se mandaba que en los pueblos en que no hubiese casa de Ayuntamiento se hiciesen arcas donde poner a buen recaudo los privilegios y escrituras del concejo; que había de tener tres llaves, la de la justicia o alcalde, la de los regidores y la del escribano, estando éste último obligado a hacer tornar al arca todo documento sacado de ella.
El concejo de Palencia, está comprobado que cumplió la segunda de dichas leyes, es más, puso cuarta llave a las arcas, lo que no he averiguado es, quien fuese el custodio de ella, y no teniendo casa propia, llevó su archivo a la sacristía de San francisco, como edificio que en aquel tiempo ofrecía todo género de seguridades y garantías.
Curioso en extremo sería, poder reconstituir una d las escenas de aquella época, cuando personándose los claveros ante las famosas arcas, dieran salida o entrada en ellas a algún documento.
Ahora viene a mi memoria, que en la provincia existen algunas de estas hornacinas, recordando entre ellas, la que se conserva en la Iglesia de Danta Eulalia de Paredes de Nava.
Creo que después de descubierta la prosapia de la famosa arca, no podrá tacharme de exagerado al repetir aquí, cuanta consideración y respeto me merece tal mueble, y lo lamentable que es, el que s ele tenga tan punible olvido y abandono, siendo como es, un objeto que reviste verdadero carácter y mérito histórico para Palencia, y en particular para su ilustre Ayuntamiento a quien me atrevo a recomendárselo, para que evite su pérdida, que siempre sería de lamentar, como es indudable ha sucedido con las otras dos arcas que encerraban las hornacinas hoy vacías, pues no es de suponer guardasen en ellas valores y documentos, que de no estar custodiados en tales arcas, podían haber sido sustraídos por entre los barrotes de las rejas.
Tengo la completa seguridad, de que lo que llevo dicho, no caerá como en saco roto en la casa de la ciudad, donde afortunadamente existen iniciativas inteligentes y muy amantes de Palencia y que por demás saben que nada es pequeño, cuando nos recuerda cosas grandes.
Alfonso Shelly.

Atrio de la iglesia de San Francisco de Palencia en el año 1895.
Fuente:  Wikipedia     

En bastantes de sus otros artículos, Alfonso Shelly Correa puso de relieve personajes y costumbres relacionados con la vida de la ciudad y los pueblos palentinos. Así, por ejemplo, entre otras, reivindicó la figura del Arcediano de Alcor, la de los veedores de la lana y la de los maestros de los escribanos.

La ciudad de Palencia quiso homenajear a Alonso González Berruguete (1490 -1561), natural de la localidad palentina de Paredes de Nava, escultor, hijo del pintor Pedro Berruguete, y uno de los mejores referentes de la imaginería española del Renacimiento. Alfonso Shelly Correa, en uno de sus artículos se unió al acontecimiento, añadiendo la necesidad de hacerlo, en paralelo, a otro personaje más desconocido de la ciudad, el Arcediano de Alcor. Pidió erigir una calle en nombre de dicha figura, sacerdote y autor de la más importante obra histórica de la provincia de Palencia. Es un artículo que puede leerse en este relato.

El tema de la lana palentina es un tema que preocupaba a Alfonso Shelly Correa. Tiene diversos artículos de prensa en los que pone de manifiesto y describe minuciosamente todos los oficios que le acompañan. Habla, también, de la ocupación y riqueza asociadas a dicha actividad. Plantea, así mismo, su declive a causa de los impuestos y como consecuencia de las ventajas impositivas que la Corona española ofrece a otras zonas de la península. En la ciudad de Palencia, el barrio de la Puebla era el lugar donde se celebraba semanalmente el Mercado de la Lana. No todas las lanas eran iguales y su calidad determinaba su valor. El control durante su proceso de producción y comercialización era muy estricto y lo realizaban los veedores, figura a la que Alfonso dedica un interesante artículo que se reproduce en este relato.

Entre los años 1497 y 1895, Palencia fue un distrito notarial que precisaba de la figura de los escribanos, cuya función era la de autentificar y validar los contratos y transacciones entre particulares y las diligencias judiciales: documentos públicos, negocios jurídicos registrados, testamentos, últimas voluntades,… Se reproduce también un artículo en el que Alfonso Shelly Correa realza la labor e importancia de los maestros que los formaban y evidencia lo mal pagados que estaban.

Entre el abanico de temas palentinos, abordados por Alfonso Shelly, destaca, también, el tema de los mayorazgos al que dedicó varios artículos. El mayorazgo era una institución jurídica, creada en 1505 por las Leyes de Toro, y cuya finalidad era impedir el fraccionamiento de los grandes patrimonios aristocráticos y la disolución social de las grandes familias españolas, determinando que solo heredase el hijo mayor.

Artículo de Alfonso Shelly Correa reivindicando la figura de Alonso Fernández de Madrid más conocido como el Arcediano del Alcor.
Fuente:  El Día de Palencia. Núm. 7508. 28 de noviembre de 1913.     
Alfonso Berruguete y el arcediano del Alcor.

Al leer en “El Día de Palencia” que se trata de rendir un justo y merecido homenaje de cariñoso recuero a palentino tan ilustre como Alonso Berruguete, erigiendo en su honor y memoria un monumento, no puedo por menos de felicitar como se merece a los iniciadores de tal proyecto, que por lo noble, acertado y oportuno ha de verse coronado por el éxito más completo.
Los pueblos que de tal modo honran la memoria de sus preclaros hijos se honran a sí mismos, y por lo tanto, justificado está, que la idea apenas iniciada haya tomado tanto vuelo, que al presente todos los palentinos la hayan aceptado como suya, y a su realización cooperen con el mayor entusiasmo.
Como palentino no puedo elevar mi voz para expresar toda la simpatía que siento al contemplar este movimiento de opinión favorable al resurgimiento de timbres gloriosos, en el que late el amor grande por la patria chica, encarnada en palentino cien veces ilustre, como lo fue Berruguete. No puedo elevar mi voz, digo, porque no soy hijo de esta noble tierra, si lo fuese, honraríame mucho con ello; pero tal circunstancia no ha de privarme del placer inmenso de unirme a los que llevados por impulsos cien veces noble, quieren hacer patente ante las generaciones venideras, que Palencia no olvida a los que con sus talentos supieron ennoblecerla. Por otra parte entiendo que en este concierto tan hermoso de voluntades, no se precisa una ejecutoria de nacimiento en ésta o en la otra provincia, basta sentir cariño por la idea que se exterioriza, y si ésta es de puro y neto españolismo, como acontece en este caso, todo bien nacido que de patriota se precie, debe acogerla con igual entusiasmo.
Yo que a las coses de Palencia he dedicado muchas horas, escogiendo con cuidado todo aquello que pueda galardonarla, he de ser necesariamente uno de los que mayores entusiasmos sienta al contacto de explosiones, que como la que queda apuntada, conmueve a los palentinos. Pero en tal excepcional y simpático pugilato he de permitirme hacer una indicación al digno presidente de la Sociedad Económica de Amigos del País y a todas aquellas personas que presiden este movimiento.
Puesto que de honrar la memoria de un palentino ilustre se trata, yo les rogaria, y por ello aprovecho una coyuntura, que por largo tiempo esperada, que uniesen al nombre de Berruguete, otro nombre ilustre, el de Alonso Fernández de Madrid, Arcediano del Alcor, no para enlazarlo al monumento que se proyecta, no mi indicación es más modesta y hacedora y es la que coincidiendo con la inauguración del monumento en proyecto del primero, se diera a alguna de nuestras calles o plazas el nombre de Arcediano del Alcor.
Todos los que hayan visitado con algún detenimiento muestra Catedral, habrán leído en uno de los muros de la Capilla de San Idelfonso, el siguiente epitafio: “Don Alonso Fernández de Madrid, Arcediano del Alcor, canónigo en esta santa Iglesia en la cual residió setenta años, fue hijo de Pedro González de Madrid. Adornó esta capilla para gloria de Dios y honra de sus pasados que en ella estaban. Finó a 18 de Agosto de 1559”.
Para el visitante extraño, para aquel que no tiene motivos que le hablen de otra cosa más de lo que consigna este epitafio que copiado queda, justificado está que todo el juicio que merezca una lectura, se reduzca a admirar la longevidad de aquel prebendado, y si acaso yendo algo más allá, le tribute una alabanza por el exquisito gusto artístico que demostró, al dotar como patrono a su capilla, de tan Lindo retablo como es el que en ella se admira. Todo esto está muy justificado, para los palentinos amantes de las glorias de sus hijos, pues como a tal pueden considerar al que por espacio de setenta años convivió con ellos, tienen que ver algo más que un turista indiferente, deben considerar que guardadas tras aquella losa y epitafio, se hallan las cenizas de una personalidad altamente meritísima con la que Palencia tiene contraída deuda de gratitud imborrable y no pagada hasta ahora.
Forzoso es reconocerlo así, aunque sea triste confesarlo. ! También ciertas confesiones encierran mucha nobleza! El arcediano del Alcor seguramente dedico gran parte de los años que señala aquel epitafio, a estudios relacionados con la historia de Palencia de la que nadie se había ocupado, formando ese tan preciado volumen manuscrito al que, por dársele algún nombre se le llama “Silva de coses memorables de Palencia”.
Labor intensa fue la realizada por aquel ilustre canónigo, esfuerzos y trabajos sin cuanto representa su obra, en la que no tan solo historió lo que a Palencia se refiere, sí que tocó puntos muy interesantes de la historia general de España. De este arsenal de datos y “cosas de Palencia” han tomado sus materiales muchos que después del arcediano han sabido de nuestra Ciudad, rindiéndole así un tributo merecido, pero ni los Cabildos que se han sucedido o desde el año 1559 dieron a la imprenta el manuscrito, ni los Ayuntamientos, representantes genuinos de la Ciudad y sus hijos, han procurado perpetuar su memoria.
Entiendo pues ser de justicia hacerlo ahora aprovechando tan favorable circunstancia, como es la de enaltecer la memoria de Alonso Berruguete. Es más yo dirigiría mi modesto ruego al respetable Cabildo de nuestra Catedral, para que cooperase a las fiestas conmemorativas que seguramente han de celebrarse con motivo de la inauguración del monumento a Berruguete, dando a la imprenta una edición de la obra del arcediano del Alcor. Será mucho pedir?
Alfonso Shelly.

<b>1)</b> Adoración de los Reyes Magos, escultura en madera policromada de Alfonso González Berruguete. Museo Nacional de Escultura de Valladolid.
1) Adoración de los Reyes Magos, escultura en madera policromada de Alfonso González Berruguete. Museo Nacional de Escultura de Valladolid.
<b>2)</b> Cardado de la lana de  oveja.
2) Cardado de la lana de oveja.


Fuentes:   1) Arte Valladolid   2) Quesodeoveja.org     

Alfonso Shelly Correa abordó en sus escritos periodísticos la temática de la producción de la lana palentina y su declive.
Fuente:  El Día de Palencia. Núm. 7502. 21 de noviembre de 1913.     
LA PUEBLA.

Todos los jueves del año se celebra el mercado de lanas. Desde el 1ºde abril al 1º de octubre tenía efecto a las siete de la mañana y a los ocho en los meses restantes. Se prohibía a los fabricantes comprar lana en los mesones la noche antes al dio del mercado, para evitar engaños y la alteración de precios. Dos horas antes de que comenzaran las operaciones de compra y venta, los Veedores tenían la obligación de pasar visita nombrando todas las lanas que se presentasen en el mercado sin condiciones para ello, prohibiendo desde luego la venta de las que se ofreciesen en jugo, como el vendedor no acreditase que eran provenientes de ganado de su propiedad. En una palabra que los Veedores debían evitar por todos los medios que estuvieses a su alcance, los fraudes que se intentasen por vendedores, compradores y revendedores. En esto, como en otros particulares, las ordenanzas lo tenían todo previsto, garantizando así a los fabricantes.
Adquirida la lana, las apartadoras formaban de ella tres suertes o clases, que se empleaban más tarde según la utilidad que debía tener el género fabricado. Esta operación era así mismo muy vigilada por los Veedores, por la importancia que revestía, castigando severamente cualquier infracción para evitar los perjuicios que pudieran seguirse en las sucesivas.
El peinado también requería la inspección de los Veedores.
Cumplida su función fiscalizadora en lo relativo a la primera materia, los Veedores, visitaban por lo menos una vez por semana los obradores de los fabricantes, mesones, pisones y batanes y muy especialmente los telares, para saber si la ropas se fabricaban contra las reglas del arte y si las herramientas estaban en regla.
En las calles y tiendas de los mercaderes, procuraban también castigar las irregularidades que pudieran cometerse por las razones antes indicadas o por la falta en dichas ropas de los sellos y arcas correspondientes.
Terminadas las bayetas y antes de ser abatanadas, los Veedores de los tejedores, si los encontraban sin defectos, tenían que marcarlos con los sellos que usaban, consistentes en un plomo en que se veían las armas de la ciudad por un lado y por el otro una lanzadera. Igual operación realizaban los Veedores de los pelaires, con un sello, en el que así mismo aparecían las armas de Palencia por el otro lado un palmar.
Los bataneros y pelaires eran muy vigilados por los Veedores, para que cumpliesen bien sus oficios, y si por impericia en el uso de la greda los primeros o por mala labor en los traites y escurado de los segundos, se causaba algún daño a los dueños de las bayetas, estaba los culpables obligados a resarcirlo. Objeto de su inspección era también el lavado de la lana, que se realizaba en su presencia en el lavadero que para este efecto tenía el gremio, al que era anejo el secadero, que a nuestros días ha llegado con el nombre de “Prado de la Lana”, lugar que custodiaba un guarda prohibiendo, una vez puesto el sol, que persona alguna penetrara en él bajo ningún pretexto, deteniendo a los contraventores y entregándolos a la Justicia para su castigo.
Todas estas visitas y diligencias, más otras que omito, devengaban sus derechos, y las infracciones de todo tipo se penaban con fuertes multas, llegando en ocasiones hasta el embargo de las piezas de género fabricado, cuando este era defectuoso o se había cometido algún fraude, tal como el de estirar las bayetas, no tener el peso debido o haberse empleado en las lanas de una calidad que no les correspondía según su clase. De igual rigor se usaba con los fabricantes de mantas, frazadas y cobertores, de los que ya hablaremos, así como de las bayetas.
El importe de las multas se dividía en tres partes, una para el Veedor, otra para la Real cámara y otra para el denunciador, y no habiéndolo se acumulaba dicha parte a la Real Cámara. Hasta mil maravedíes de multa, los Veedores podían ejecutar a los culpables, y si aquella excedía, precisaba la intervención de la Justicia o sea el Corregidor para su exacción, en caso de negarse el multado a pagarla. De la tercera parte que correspondía a los Veedores, la mitad era para los fondos del gremio para sus gastos.
A las viudas de los maestros se les permitía tener cas ay tienda durante el año de viudez, pasado éste, tenían que poner al frente un maestro o cesar en el negocio sin ventaja ya alguna en el gremio.
Como se ve por lo anteriormente expuesto, la misión de aquellos famosos Veedores era importantísima, revelando en el gremio que los nombraba, una buena fe y deseos grandes de evitar toda clase de fraude en bien del crédito de la fabricación, para que la fama de ella no decayese, y llevando aún más allá toda previsión en este punto, los actos de los Veedores, eran fiscalizados por los Diputados del gremio, como ya quedó dicho.
Por último estaba dispuesto que se respetase a los Veedores en el ejercicio de sus funciones, castigándose con multa de mil maravedíes al que ejecutase actos d hostilidad o resistencia contra ellos, denunciando además el hecho ante el corregidor.
Alfonso Shelly.

Alfonso Shelly Correa en sus artículos habló de la enseñanza en Palencia.
Fuente:  El Día de Palencia. Núm. 6895. 14 de noviembre de 1911.     
Enseñanza a plazo fijo.

Existía en Palencia allá en la época a que voy a referirme, - era el año 1838, un maestro de niños, que se llamaba Rodrigo Aguado, hombre que debía poseer, además de venas cualidades, una muy estimable, que era la de calar tan perfectamente a sus discípulos, que calculaba casi matemáticamente, el tiempo que había de ser necesario a los niños que se le entregaban, para devolverlos a sus familias con el caudal de conocimientos e instrucción, que previamente se había comprometido a inculcarles.
Eran tempos aquellos, en que casi todos los actos de voluntad se sometían a un contrato previo, existiendo el del aprendizaje en las artes y oficios, el de seguro de cosas bajo múltiples aspectos, y, en fin, otros que sería prolijo enumerar.
Así se ve, que por aquel entonces existían funcionando en Palencia dieciséis escribanos, a quienes puede atribuírseles, por término medio, unos trescientos instrumentos al año, sin que por ello los derechos , por los módicos, proporcionasen a los escribanos holgada posición, como hubieron de consignarlo así ante el rey, por conducto de don García de Avellaneda, conde de Castrillo y de sus Justicias, aprovechando su estancia en esta capital, pero que hacían se llenasen sus protocolos de un sin número de instrumentos, que carecían realmente de verdadero interés y necesidad.
No podía por lo tanto escapar a este empacho de formalidad y limitación de fechas, el acto de enseñar a escribir y contar al que ignoraba, pareciendo que la escritura que se otorgaba entre maestros y padres a aquel efecto, aseguraba por arte mágica, la capacidad y facultades del niño, que para nada se tenía en cuenta, siendo como debería haber sido, la base del compromiso.
Esto me hace recordar ahora, cierta clase de anuncios en que se lee, que tal o cual materia se enseñan en un determinado número de lecciones.
Pues bien, volviendo a mi bueno de Don Rodrigo, referiré el modo y forma que tuvo de comprometerse para enseñar a uno de sus discípulos.
“Está convenido y concertado, decía la escritura, en que desde aquí,4 de setiembre, a postrero de mayo del año que viene, dará enseñado, el discípulo a su padre, a leer y escribir de grueso y de delgado y las cinco reglas, de forma que pasado dicho tiempo pueda escribir poderes de buena letra y que se puedan signar; por lo visto el propósito del discípulo era bien modesto, entrar en una escribanía, y no haciéndolo así, pasado el dicho tiempo, le ha de acabar de enseñar sin que se le dé cosa alguna” Esto ofrecía una de las partes.
Veamos ahora los honorarios que se estipulaban por estos nueve meses de labor, aparte de la impertinencias que pudiera proporcionarle el discípulo, que había de vivir en compañía del maestro.
“Y por el trabajo que ha de tener en la dicha enseñanza y tenerle en su casa, se le ha de dar ochenta y ocho reales en esta manera, treinta reales de contado y otros treinta para el día de Navidad, fin de este año, y los veintiocho reales restantes, para fin de dicho mes de mayo y el dicho Rodrigo Aguado, le dará enseñado en la forma que va declarada, y el dicho Alonso Herrero, el padre de la criatura, le ha de dar los alimentos de comida, camisa lavada, cama en que dormir y recado para escribir”
Como ven mis lectores, no puede presentarse actualmente un caso semejante en que de modo tan extraordinario brille la generosidad entre dos partes contratantes.
Apenas nueve céntimos por cada uno de los doscientos sesenta y nueve días que aquel buen maestro tuvo sobre sí la educación y compañía del aspirante a escribiente de escribano.
Alfonso Shelly.

En la Palencia en la que vivía Alfonso Shelly Correa, un amplio mundo de pobreza convivía con uno mucho más reducido y acomodado. Eran tiempos en los que la caridad privada y la religiosidad constituían elementos claves para mantener el orden social. Los escritos, de aquella época, en El Día de Palencia, se ensayaban en líricas y apasionadas glosas en las que la cuestión religiosa y el tema de la beneficencia eran recurrentes. José Vidal Pelaz López, en su tesis doctoral (Prensa, poder y sociedad en Palencia 1808-1841), caracterizó los inicios de dicho periódico catalogándolo “no como un periódico católico” sino como un periódico “hecho por católicos para católicos”, que, a principios del siglo XX, ya nadie dudaba de su catolicidad.

Alfonso Shelly Correa era un hombre de gran religiosidad y, en el marco descrito, no resulta extraño que, entremezclando caridad cristiana y paternalismo, escribiera, también, artículos de esta índole en dicho periódico. A título de ejemplo, se comentan algunos de ellos.

Artículo de Alfonso Shelly Correa hablando de la Casa de Beneficencia.
Fuente:  El día de Palencia. Núm. 6930. 27de diciembre de 1911.     
EN LA BENEFICIENCIA.

Para el que esta líneas escribe, tuvo la noche del último domingo algo que merece la pena de ser relatado, dándome ocasión para ello, la amable invitación que me hizo mi cariñoso amigo Muños Jalón, director de los establecimientos provinciales de Beneficencia, para asistir como testigo, a la comida que con motivo de la Noche-Buena, se servía a los asilados.
No era posible sustraerse a tal deferencia, que por otra parte satisfacía en mí un deseo grato, pues durante mi estancia en Palencia, he tenido la satisfacción de tomar parte en las fiestas de aquella casa, asegurando que ninguna me ha impresionado tanto como la de Noche-Buena, que deja en el que la presencia, profundo e imperecedero recuerdo, siendo extraño e incomprensible el desvió que muchas personas sienten por aquellos asilos, cuando debiera suceder lo contrario, máxime tratándose de unos organismos que son modelo y honra de la ciudad, dignos de ser conocidos y mostrados como tales, a los que nos visiten.
Como otras tantas veces, llegamos a aquel establecimiento pensando que la multitud de seres allí recogidos, son dignos de toda nuestra consideración y cariño, y de orgulloso y vano puede calificarse el que así no piense, dado que la suerte de ellos, ha podido ser la nuestra y solo por la misericordia de Dios, gozamos del privilegio. El obrero a quien los años y el trabajo rindieron sin piedad, la débil mujer a quien todo bienestar faltó y el niño abandonado y desconocido, todos, todos ellos son nuestros hermanos, y solo su triste sino, les redujo a la situación que vemos.
Estas reflexiones no hay duda de que predisponen al ánimo y lo deprimen, pero en cuanto se traspasan los umbrales de la santa casa, todo esto se disipa y el alma disfruta gozando lo indecible.
Qué motiva tal cambio? Lo diré tal cual lo siento, es que al penetrar en aquellos vastos asilos, se percibe lo que ni la palabra ni la escritura pueden expresar, es en sum, que la virtud de la caridad cristiana siempre joven y hermosa, ejercita su ministerio benéfico sobre todos aquellos seres a quienes la fortuna de la tierra los desheredó.
Allí encuentran el lenitivo a las miserias sociales que sufrieron, allí se restañan sus heridas, en forma tal, que se les abre una nueva vida, se sienten hasta dichosos, porque ven que no les falta Dios, y que éste, valiéndose de estos ángeles a quienes dan el nombre de “madres” y “hermanas” los atienden, cuidan y acarician.
Bajo este último aspecto se presentaba a nuestra vista la casa de beneficencia la noche del domingo último.
La incomparable superiora sor Hilaria y sus hermanas, se multiplicaban para servir la suculenta comida a los asilados ancianos y jóvenes. Mi amble amigo y director con todo el personal de la casa, no se daban punto de reposo atendiendo a todo, para que nada turbase la alegre fiesta, y en las caras de los asilados veíamos retratada la más franca satisfacción, traduciéndola en vítores y aclamaciones para sus bienhechores. Era un cuadro verdaderamente hermoso y lleno de vivos colores.
Terminada la comida a la que puso término el clásico turrón, coronó el acto una nota muy consoladora, fue la que dieron algunas personas de corazón caritativo que se acordaron de aquellos pobres, llevándoles un pequeño recuerdo en tabaco, galletas y otras golosinas que recogían con lágrimas en los ojos bendiciendo a los que más dichosos que ellos, se acordaban de modo tan tierno de los asilados.
De los comedores pasó la alegría a otros locales, y frente a un famoso “belén”, vimos a las niñas bailar, cantando coplas y villancicos, todos ellos alusivos a sus buenas “madres” y personal de la casa.
No quisimos abandonar los locales sin visitar la sección de cuna y parvulitos: allí el cambio de decoración era radical; bajo los pabellones de aquellos monísimas y limpias camitas, dormían tranquilamente un buen número de pequeñuelos velando su sueño la hermosa matrona de la caridad; tan solo las amas prestaban su nota bulliciosa celebrando la fiesta de la noche.
El tiempo transcurría, y sin embargo, no sentíamos impaciencia por salir de aquellos locales; respirábamos un ambiente grato, que insensiblemente nos retenía, pero dimos per terminada la visita, con promesa de repetirla, formulando una entusiasta felicitación para la Diputación provincial, que con tanto celo e interés atiende sus establecimientos benéficos, para su celosísimo director, para su administrador y personal todo y muchos y muy cumplidos plácemes para aquellas beneméritas Hermanas de San Vicente de Paul, que solo con nombrarlas está hecho su elogio.
Alfonso Shelly.

Artículo de Alfonso Shelly Correa sobre la consagración sacerdotal de un joven criado en la Casa de Beneficencia.
Fuente:  El día de Palencia. Núm. 6989. 8 de marzo de 1912.     
EN LA BENEFICIENCIA.

Nuevamente una cariñosa invitación de mis buenos amigos los señores de Muñoz Jalón, hace que con verdadera complacencia aproveche la oportunidad que aquella me brindó, para ocuparme de este establecimiento de nuestra ciudad, que ayer vistiese de gala para celebrar una fiesta como todas las suyas, por demás hermosa e interesante.
Es el ir a la Beneficencia algo así, como penetrar en el interior de una familia muy bien avenida y no menos organizada, por lo tanto no puede haber violencia en ello, antes por el contrario, siempre se encuentra uno allí con aire puro que respirar, y además unas hermanas que con la práctica de su humilde y callada caridad, así como con su ejemplar virtud, enseñan mucho, que en nosotros quisiéramos ver fuera del recinto, y perdóneseme esta digestión.
Volviendo pues al objeto principal de estas líneas, intentaré hacer un bosquejo de lo que presenciamos, que escapa a mi torpe pluma, y es por otra parte empresa difícil, pues las sensaciones que el alma experimenta, no pueden precisarse en la fría superficie de un papel; sería tanto como pretender que de las notas de un pentagrama en el trazado, saliese el dulce sonido y matizado que el hábil músico nos transmite con su genio, que es un don de Dios.
Pero en fin, no obstante tamañas dificultades, lo que vieron mis ojos, forzoso es que relate aunque sea de manera desaliñada, creyendo que así correspondo en parte a la amable invitación que se me hizo.
Se presentó ante nosotros un cuadro que integraban factores de gran relieve que trataré de describir. Su fondo lo formaba la caridad cristiana, que es el ambiente que envuelve a aquella casa, siendo dos figuras las que con marcadísimos rasgos se destacaban en él. Era la primera la de una cariñosa madre siempre propicia al sacrificio, y siempre pronta también a recoger para sí, con orgullo, los triunfos y laureles de sus hijos, gozándose con ello, puesto que es la compensación desinteresada y única que cabe en un corazón maternal, todo abnegación. Era la otra figura, la del hijo que rebosando gratitud y cariño, viene a aquella madre para expresarle hasta qué grado llena su alma el amor que le ha prodigado, y cobijándose bajo su siempre bienhechora protección ofrécele el fruto de sus trabajos en un momento muy solemne para él. Lo hace en el acto de consagrase como sacerdote al servicio del Señor de los cielos y tierra.
Dudamos que pueda pintarse tan bello cuadro!
Y sacando ahora aquellas interesantes figuras que sobre fondo tan ideal formaban admirable conjunto, se las presentaré a mis lectores, aunque estimo que ello no sería preciso, pues bien claramente ellas mismas se delatan. La cariñosa madre, es la Diputación palentina, que velando los pasos de uno de sus hijos, a quien amorosamente adoptó apenas contaba pocos años, lo crio al calor y bajo la dirección de las incomparables Hijas de San Vicente, que supieron formarle un corazón tierno, que supo ser agradecido, correspondiendo a aquellos desvelos y sacrificios, enalteciendo con su carrera sacerdotal la labor de sus maestros.
El hijo amado lo es, el hoy presbítero don pedro Álvarez González, que cantó ayer su primera Misa en la capilla del establecimiento benéfico. Estaban pues muy justificadas las galas que vestía la casa; fuimos testigos de la correspondencia mutua entre hijo y madre, el primero abrillantando aquélla con el término de tan honra carrera y la segunda mostrando su fundado orgullo viendo llegado el límite de una visión social y sublime.
La capilla estaba adornada con el mayor gusto e iluminada por verdadero derroche de luz, y hasta el día, con su diáfano cielo y esplendida claridad, parecía sonreír regocijado.
¿Qué decir de la función religiosa? Que resultó brillantísima, viéndose al misacantano, a quien apadrinaban como seglares los señores de Muños Jalón, que ocupaban el puesto preferente en el presbiterio, y como eclesiástico, don Jaime Jubete, sumamente conmovido.
En el centro de la capilla, ocuparon la presidencia el señor gobernador civil dela provincia, y en sitios preferentes también, don Guillermo Jubete, vicepresidente de la Comisión provincial; el diputado señor Diezquijada; exgobernador señor Polanco, y el que estas líneas traza, siendo la concurrencia en el templo muy numerosa y escogida.
La oración sagrada estuvo a cargo de don Domingo Martín, afligido por reciente desgracia de familia. No obstante la casi improvisación de su discurso, estuvo elocuentísimo, conmoviendo honradamente al auditorio. Versó aquel sobre lo que es el sacerdote y la misión que debe desempeñar, excitando al nuevo presbítero, con frases en extremo tiernas, a seguir con valor el camino que hoy comenzaba para él, erizado de espinas, pero fácil, llevando por guía la luz del Espíritu Santo y la fe en cristo. El orador fue felicitadísimo. Por nuestra parte lo hacemos también muy sinceramente a la capilla musical, hábilmente dirigida por don Máximo Penche, profesor de la casa.
Terminado el besamanos, los invitados fuimos obsequiados con exquisita comida servida por el Gran Hotel, ocupando las presidencias de la mesa el señor gobernador que tenía a su derecha la distinguida señora doña Concepción Junco de Polanco y a su izquierda , a la señora de este mal cronista. La otra presidencia la tenía el nuevo presbítero a cuyos lados se sentaron los señores de Muños Jalón y a derecha e izquierda de ambas presidencias los demás invitados, incluso la hermana y demás individuos de la familia del festejado.
La comida puso fin a una fiesta que dejará recuerdo gratísimo en todos los que tuvimos la fortuna de ser partícipes de ella. Mil enhorabuenas a la Diputación de Palencia, que así sabe cumplir su alta misión, gracias sin cuento a las beneméritas hermanas de San Vicente, y mil felicitaciones, con un rendido testimonio de gratitud también a los padrinos del nuevo sacerdote, los señores de Muños Jalón, que tan admirablemente hicieron los honores de la casa.
Alfonso Shelly.

A tenor de lo que cuentan los periódicos, Alfonso Shelly Correa estaba plenamente integrado en la vida social de las ciudades en las que vivió. Son numerosas las noticias de prensa informando de su participación y la de su mujer en acciones culturales, sociales y, especialmente, de solidaridad. Las hay múltiples y de tipología diversa. Unas hablan de su participación en subscripciones mensuales para atender al sostenimiento de actividades de beneficencia; otras explicitan donativos puntuales o continuados para una determinada obra religiosa; en otros casos se trata de colaboraciones económicas ante desgracias de gran repercusión social.

De entre todas, en este relato se comenta su participación, en 1905, cuando vivía en Zaragoza, en una subscripción promovida por el Instituto de Reformas Sociales. Con ella se perseguía ayudar a las víctimas de los fallecidos en el hundimiento de la cubierta del depósito de agua del Canal Isabel II de Madrid, durante su construcción. Un importante desastre que tuvo grandes consecuencias. Socialmente, convulsionó a la sociedad española por el gran número de fallecidos Técnicamente, cuestionó, incluso fuera de España, la validez del hormigón como material de construcción, dado que era la primera vez que se usaba en una gran obra.

Depósito de aguas del Canal Isabel II antes y después de su hundimiento durante su construcción en 1905.
Fuente:  Revista de Obras Públicas, 1907.     

No menor es el número de notas de prensa en las que se habla de la participación de Alfonso Shelly Correa o del matrimonio Shelly & Urquiza en eventos sociales locales; aparecen, entre otras, participando en bodas, en la llegada de personajes relevantes a una ciudad, en cenas de gala benéficas, en inauguraciones, etc. En paralelo, su vida y familiar formó, también, parte de notas en la prensa local de las ciudades en las que residían.

Dos publicaciones, el periódico El Día de Palencia y el semanario Flores y Abejas son quizás las que plasman más aspectos de la vida familiar de Alfonso Shelly Correa. Daban fe de la fiesta onomástica de Alfonso, felicitándolo anticipadamente. Comentaban su marcha hacia la capital por enfermedad de algún miembro de su familia y, posteriormente, citaban su regreso. No dejaban de lado el comentario sobre las enfermedades que podían sufrir ambos miembros del matrimonio. Así mismo, por la prensa se sabían las visitas que había recibido la familia, tanto de familiares o de amigos de fuera de la ciudad.

Nota de prensa sobre la salud de la mujer de Alfonso Shelly Correa.
Fuente:  Flores y Abejas. Núm. 333. Guadalajara, 18 de enero de 1901.     
Encuéntrese enferma, aunque por fortuna no de cuidado, la distinguida esposa de nuestro respetable amigo D. Alfonso Shelly, Administrador de Hacienda de esta provincia.
Deseamos su pronto y completo alivio.

Nota de prensa sobre la visita efectuado por Carlos Shelly Correa a su hermano de Alfonso Shelly Correa.
Fuente:  El Día de Palencia. Núm. 7493, 11 de noviembre de 1913.     
Después de pasar unos días al lado de su familia, ha salido esta mañana con dirección a Larache, a donde va destinado, el joven oficial del cuerpo de Intendencia, don Carlos Shelly, sobrino de nuestro distinguido colaborador don Alfonso Shelly, delegado de Hacienda de esta provincia.
Lleve un feliz viaje y mucha suerte en su brillante carrera.

Por la prensa de la época se sabe que, a mediados de enero de 1915, Alfonso Shelly Correa tuvo un accidente al apearse de un tranvía en Madrid. La rotura de tibia y peroné que sufrió desencadenaron consecuencias inesperadas que no pudieron controlarse. Dos meses más tarde se agravó su situación, perdiendo la vida el 15 de abril de 1915. La noticia del accidente y posterior muerte de Alfonso Shelly Correa, hizo correr ríos de tinta en los periódicos de la época.

Ni en la esquela ni en el recordatorio del quinto aniversario de su muerte se habla de hijos; ello corrobora la información de que Alfonso Shelly Correa murió sin descendencia. Resulta curioso, así mismo, que en la esquela tan solo se nombren a sus dos hermanastras Teresa y Manuela y a Ricardo el menor de los hermanos Shelly Correa; resulta sorprendente dado que sus dos hermanos Luis y Carlos estaban vivos y, en aquellos días, vivían en España.

Lusa Urquiza, viuda de Alfonso Shelly Correa, regresó a su localidad natal, Alcalá de Henares, donde se le pierde la pista. La estación del Mediodía de Madrid y el cementerio de dicha ciudad, fueron testigos mudos del último viaje y de la última vivienda de Alfonso Shelly Correa.

Noticia sobre el accidente sufrido por Alfonso Shelly Correa.
Fuente:  El Diario Palentino. Núm. 9548, de 14/01/1915; El Siglo Futuro, 13 de enero de 1915; El Imparcial, 13 de enero de 1915.     
Ayer circuló el rumor de hallarse gravemente enfermo en Madrid, el delegado de Hacienda de esta provincia don Alfonso Shelly.
Hoy al repasar la prensa de la Corte, vemos en nuestro colega El Imparcial, que el señor Shelly ha sido víctima de un desgraciado accidente que dicho periódico refiere en la siguiente forma:

“Al apearse del tranvía.- En la calle de Toledo, y al apearse de un tranvía tuvo la desgracia de caerse el Delegado de Hacienda don Alfonso Shelly Correa. En la Casa de Socorro le apreciaron la grave fractura de la tibia y el peroné izquierdos. Fue trasladado a su domicilio, calle de la Academia, núm. 10.”
Sentimos el percance ocurrido a nuestro distinguido amigo e ilustrado funcionario, al que sedeamos una pronta recuperación.

Nota de prensa sobre el estado de Alfonso Shelly Correa, tras su accidente.
Fuente:  El Día de Palencia, 23 de febrero de 1915.     
DE SOCIEDAD

Por noticias particulares recibidas hoy de Madrid, sabemos que nuestro queridísimo amigo el delegado de Hacienda, don Alfonso Shelly, ha sido trasladado desde el Sanatorio donde se encontraba a su domicilio, en estado satisfactorio, lo cual hace esperar un próximo restablecimiento.
Con verdadera satisfacción hacemos públicas estas noticias.

Nota de prensa sobre el empeoramiento del estado de salud de Alfonso Shelly Correa.
Fuente:  El Día de Palencia, 15 de abril de 1915.     
Con verdadero sentimiento sabemos que nuestro distinguido amigo el digno delegado de Hacienda don Alfonso Shelly, se ha agravado en su dolencia.
Estas noticias han producido honda impresión en esta capital, donde tan celoso funcionario cuenta con generales simpatías.
Hacemos fervientísimos votos por el restablecimiento del enfermo.

Nota de prensa sobre la muerte de Alfonso Shelly Correa.
Fuente:  El Día de Palencia, 16 de abril de 1915. El Diario Palentino. Nº 9623, 17/04/1915.     
DON ALFONSO SHELLY

Una triste noticia, de esas que impresionan vivamente el ánimo, nos comunicó ayer por teléfono.
La grave dolencia que aquejaba a un cariñoso amigo, el delegado de Hacienda de esta provincia, tuvo un fatal desenlace.
El celoso funcionario que tan generales simpatías había conquistado en Palencia ¡ Ha muerto!
Conocido ya de nuestros lectores el proceso de enfermedad del señor Shelly, a consecuencia de la grave caída desde un tranvía, que le produjo lesiones y fracturas de consideración, únicamente hemos de decir que sus últimos momentos fueron de dolorosa agonía.
La molesta, a la par que mortificante dolencia, fue sobrellevada por nuestro cariñoso amigo, con grande resignación.
Fervoroso católico, respetable caballero e ilustrado funcionario era el señor Shelly.
Los empleados de esta Delegación, de Hacienda pierden, no un jefe, más bien un compañero.
Su afable trato, su laboriosidad, rectitud en el cumplimiento del deber y amor a Palencia, le habían captado generales afectos.
No es extraño, pues, que la muerte de tan apreciable convecino, haya producido hondo sentimiento.
Serían las tres y media de la tarde de ayer, cuando un telefonema dirigido a nombre del propietario de El Día por un sobrino del señor Shelly, nos anunciaba la triste nueva.
Las noticias anteriores anunciaban ya el fatal desenlace y este tuvo lugar a la una y media de la tarde.
Nosotros participamos la terrible desgracia a muchos de los amigos del finado, los cuales se apresuraron a enviar el pésame a la afligida familia de aquél.
También lo hizo el director de este periódico inmediatamente de tener noticia de la desgracia.
Los funcionarios de Hacienda pusieron despachos en el mismo sentido.
Además, en nombre de ellos salió a noche para la Corte, el tesorero señor Santillán para adquirir una corona como recuerdo a la memoria del finado, asistir al entierro que se verificará mañana, siendo trasladado el cadáver del señor Shelly a Alcalá de Henares, en cuyo cementerio católico recibirá cristiana sepultura.
Al expresar a la respetable y distinguida familia de don Alfonso Shelly, especialmente de su desconsolada esposa la virtuosa dama doña Luisa Urquiza, el testimonio del más sincero pésame, elevamos al Cielo una oración por el eterno descanso del que en vida supo granjearse la consideración y el respeto de cuantos le trataron, por su caballerosidad y demás bellas prendas de carácter.
Sirva de lenitivo el inmenso dolor que sufre la familia de nuestro inolvidable amigo, la parte que el vecindario palentino toma en el mismo y sobretodo la resignación cristiana que proporciona el pensar que tan ferviente católico, habrá recibido el premio a sus virtudes.
La provincia de Palencia se asocia sinceramente a ese sentimiento por perdida de un funcionario tan digno, tan inteligente y tan cariñoso.

Nota de prensa de Luisa Urquiza, viuda de Alfonso Shelly Correa, agradeciendo las muestras de condolencia.
Fuente:  El Día de Palencia, 30 de abril de 1915.     
Esta noche regresa a Alcalá de Henares la respetable señora doña Luisa Urquiza, viuda del que fue digno delegado de Hacienda de esta provincia y estimado amigo nuestro, don Alfonso Shelly.
La distinguida dama nos pide hagamos constar su más profundo agradecimiento al vecindario palentino por las manifestaciones de pésame que ha recibido con el triste motivo del fallecimiento de su inolvidable esposo.
Gustosos lo hacemos constar así lamentando mucho la ausencia de tan apreciable familia.

Noticia de un periódico no identifica hablando de Alfonso Shelly Correa, tras su fallecimiento.
Fuente:  Álbum familiar de Manuela Soler Borges, cuñada de Alfonso Shelly Correa     
Una lágrima dedicada a los que se van.

La muerte en su marcha destructora ha arrebatado en breve espacio de tiempo el cariño de los suyos, a dos seres muy queridos amigos nuestros de la infancia, Alfonso Shelly y Teodoro Camino.
Educados en las aulas calasancias de esta ciudad desde sus primeros años, salieron de Alcalá en su juventud como escolares, preparados para las luchas de la vida; y en sus respectivas profesiones, se abrió para ambos un mundo fascinador y lleno de ilusiones, viniendo a caer más tarde en los brazos de la parca que traidora ha dejado sumisos en la viudez y orfandad a la esposa del primero y a los hijos del segundo.
¡Qué triste, debe ser la muerte cuando se entrevé un porvenir tranquilo en los ya cercanos años del otoño de la vida! ¡Qué triste debe ser todo cuando los rayos del sol no tienen fuerza para calentarnos, ni hay aire bastante para nuestra agitada respiración! ¡Qué triste considerar la vida como una luz que se apaga o una flor que se marchita!
Dios que domina todo lo infinito, para quien no hay abismos que sondear, ni caos ni tinieblas que infundan pavor como a los mortales, al separar estas dos almas de la materia inerte, de esa corteza que encerró sus vidas, piras venerandas donde ardieron aquellas, las habrá acogido en su seno donde volverán a encontrarse con las almas de los seres queridos.
Acá en la tierra queda de vosotros una memoria cariñosa; un recuerdo eterno en el corazón de los que os conocieron y en el de vuestros allegados una herida cruel, una amargura infinita, un pesar inmenso, un vacío inagotable, ¡lágrimas de dolor! A esas lágrimas uno yo una mía que vertida por mis ojos sale del fondo del corazón.
A.M.B.


Escrito por Rosa María Pujol Vilallonga
Espero que os haya gustado. No os perdáis el siguiente CAPÍTULO...
Agradecimientos de este Capítulo (6)


Todavía no está publicado


Compartir:  
EN ESTE CAPÍTULO:
Los Shelly Correa

CAPÍTULO ANTERIOR:
Los Shelly Calpena

CAPÍTULO INICIAL:
Origen irlandés de la rama familiar Shelly

Añade aqui tu comentario sobre Alfonso Shelly Correa
Usar el email: info@shelly.es, para facilitar cualquier información adicional. Gracias