CAPÍTULO 8 : RELATO 2 Los Shelly Larraondo Asesinato y muerte de Luís Shelly Soler

El asesinato y entierro de Luís Shelly Soler.
Imagenes asociadas con el entierro de Luís Shelly Soler.
Fuente:  Arxiu Fotogràfic de Barcelona.     

Recuerde el alma dormida, avive el seso e despierte contemplando
cómo se pasa la vida, cómo se viene la muerte tan callando.

Jorge Manrique.

Árbol Genealógico de los Shelly Larraondo.
Fuente: Investigación interna, www.myheritage.es
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Luís Shelly Soler fue asesinado el 14 de marzo de 1933, unos meses antes de cumplir 40 años. Dadas las circunstancias políticas del momento, el acontecimiento impactó, fuertemente, en todos los ámbitos de la sociedad y su muerte fue juzgada como “un honroso acto de deber cívico”, resaltándose, reiteradamente, en la prensa, que se producía en un “clima generalizado de violencia y desorden”.

La noticia de su asesinato fue relatada, durante días consecutivos, por la prensa nacional de tinte muy diverso y por algunos periódicos extranjeros de Francia y Puerto Rico. Lo hicieron, entre otros: La Vanguardia, el ABC, el Diario de Córdoba de Comercio Industria y Administración, La Voz de Madrid, La Correspondencia Española, La Prensa-Diario Republicano, el Diario Republicano, La Época, El Diario de Alicante, La Libertad, L’Express du Midi,…..

Noticia sobre el asesinato de Luís Shelly Soler
Fuente:  La Vanguardia, 14 marzo 1933.     
Robo de 3,700 pesetas
Alevoso asesinato

Otro robo a mano armada, seguido de asesinato se perpetró ayer a las tres, aproximadamente, en la barriada del Guinardó. A la hora indicada, salió de su casa de la calle de Varsovia, número 28, el cobrador de la C.A.M.P.S.A. José Segarra Reverter, de 60 años y, en el mismo momento, tres individuos jóvenes, armados de pistolas, que indudablemente le estaban esperando, se abalanzaron sobre-él y amonándole con las armas le arrebataron una cartera que contenía 3.700 pesetas.
Acto seguido se dieron a la fuga en dirección a la calle del arte, en la que les esperaba el auto taxis número 31.787, en el que además del chofer había otro sujeto, compañero de los ladrones, que parece encañonaba al chofer con una pistola.
El atracado dio voces en demanda de auxilio, saliendo a la callé su familia y otros vecinos, que dieron voces también.
Al oír los gritos, salió de su casa, en la que estaba comiendo, Luís Shelly Soler, de 40 años, natural de Puerto Rico, cobrador del Banco Español de Crédito, domiciliado en la calle dial Arte, 89, el cual, armado de una pistola, persiguió a los ladrones, pero el sujeto que se encontraba al lado del chofer del taxis, disparó su pistola sobre él, y Luís Shelly cayó al suelo a la vista de sus familiares.
Los ladrones, a todo correr, montaron en el taxis y, según manifestaciones de unos obreros que se hallaban próximos a aquel lugar, le ordenaron al chofer: «En marcha el motor, pronto», y desaparecieron acto seguido.
El herido fue llevado al dispensario del distrito, en el que el médico don Emilio Castellarnau se limitó a certificar su defunción.
Tenía una herida en el lado derecho del pecho, sin orificio, de salida, mortal de necesidad.
También resultó herido en el antebrazo izquierdo, aunque no de gravedad, pues los ladrones, al huir en el taxis dispararon sus armas.
Inmediatamente acudieron al lugar del suceso fuerzas de policía, que recogieron dos casquillos die proyectiles de pistola y la pistola del infortunado Luís Shelly, con un cargador.
Momentos después se presentó en el dispensario el juzgado número cuatro que era el que estaba de guardia, y ordenó, el traslado del cadáver al depósito judicial y comenzó a recibir declaración al atracado y a los -rocinos.
El infortunado Luís Shelly deja esposa y tres hijos menores. A las cinco y media de la tarde se presentó en la jefatura de policía el chofer del taxis número 31.787, que ocuparon los ladrones, y manifestó que el coche le fue alquilado por tres sujetos y una mujer en la calle del Arte y al llegar al Paseo de Maragall, cruce con la Rambla Volart, le hicieron apearse del taxis, amenazándole con sus pistolas y se dieron a la fuga, velozmente.

Noticia sobre el asesinato de Luís Shelly Soler
Fuente:  La Vanguardia, 14 marzo 1933.     
El pistolero en acción. Atracan a un recaudador y matan a un transeúnte.
Comunican de Barcelona que a las tres de la tarde se ha registrado un nuevo atentado del tipo de pistolerismo criminal que ha hecho su aparición con virulencia desde hace varios días.
Cuando pasaba por la calle de Varsovia, un tanto alejada del centro, un recaudador de la Campsa, le rodearon tres individuos, pistola en mano, y le quitaron la cartera, que contenía tres mil setecientas pesetas. Luego huyeron en un taxi amenazando al chofer.
Mientras esto ocurría, salió de su domicilio en dicha calle, un individuo, y los pistoleros, creyendo que había presenciada el atraco y que les pudiera reconocer, le hicieron una descarga, dejándolo herido de tanta gravedad, que falleció en el Dispensario próximo.
Resultó ser Luís Shelly, empleado del banco español de Crédito, ciudadano de nacionalidad portorriqueña.
La policía logró detener al chofer que condujo en su auto a los atracadores. Dijo que le habían amenazado con las pistolas, exigiéndolas les llevara a las afueras de la Ciudad.

Noticia sobre el asesinato de Luís Shelly Soler
Fuente:  La Correspondencia Diario de Noticias Eco imparcial nº22053 del 13.03.1933.     
De Barcelona
Los atracos están a la orden del día.
En un atraco es muerto a balzos un hombre.

A primera hora de la tarde parece que ha sido atracado un cobrador de la compañía Campsa en la calle Varsovia.
Dada la prematura de tiempo nos ha sido imposible adquirir datos sobre lo ocurrido.
Solo sabemos que el atracado ha resultado ligeramente herido, no habiéndose presentado a ningún centro curativo.
Un Caballero que salió en persecución de los atracadores fue muerto por estos a tiros. Llamábase la víctima don Luís Shelly Soler y era empleado del Banco Español de Crédito.
Tenía 41 años de edad.
Momentos después de conocerse el atraco, hemos recibido noticies de haberse efectuado otro en la plaza Tetuán, del cual se carece de detalles.

Noticia sobre el asesinato de Luís Shelly Soler
Fuente:  ABC, Madrid, 14 de Marzo de 1933.     
Continúan los atentados terroristas en Barcelona
Tres individuos pistola en mano atracan en la calle y en pleno día a un cobrador y le roban tres mil setecientas pesetas, huyendo en un auto.

Barcelona 14, I madrugada.

En relación con el sangriento suceso registrado a primera hora de la tarde hemos obtenido datos que precisan los hechos obtenidos del siguiente modo: Poco antes de las tres de la tarde, cuando salía de su casa de la calle Varsovia, 28, el recaudador de la Campsa José Segarra, fue sorprendido por tres individuos, que, empuñando sendas pistolas, le conminaron para que les entregara el dinero que llevaba. Segarra se resistió en principio, pero no pudo por menos de entregarles la cartera, que contenía 3700 pesetas en billetes. Los pistoleros huyeron seguidamente campo a traviesa, hasta coger un taxi que estaba allí parado, y amenazando al chofer con las pistolas le hicieron que partiera precipitadamente con dirección al centro de la ciudad.

Los atracadores la emprenden a tiros contra sus perseguidores, matando a un empleado de un Banco.
Al tiempo que el auto emprendía veloz carrera, sus ocupantes hacían disparos contra los que se lanzaban en su persecución. Al pasar por la calle de Arte un individuo llamado Luís Shelly Soler de cuarenta y un años de edad, empleado en el Banco español de Crédito y somatenista, hizo un ademán contra los que ocupaban el vehículo, y desde el interior de éste le contestaron con una descarga, que le causó la muerte en el acto.

Se presenta a la Policía el chofer del coche que utilizaron los atracadores.
Alrededor de las cinco se presentó en la Jefatura de Policía el chofer que conducía el auto ocupado por los atracadores, manifestando que le habían alquilado el coche tres hombres y una mujer, y que al llegar al paseo Maragall, amenazándole con las pistolas, le obligaron a descender del vehículo, emprendiendo ellos la fuga en el mismo coche. La Policía activa gestiones, y esta noche se han verificado varios registros domiciliarios, sin encontrar a los atracadores.

Noticia sobre el asesinato de Luís Shelly Soler
Fuente:  Diario de Córdoba de Comercio Industria Administración, nº29409, 14 de marzo 1933.     
LOS PISTOLEROS EN ACCIÓN
Atracan a un cobrador de la Campsa y matan a tiros a un individuo que intento detenerlos.

Barcelona. Ayer, en las primeras horas de la tarde, cuando salía de su casa, situada en la calle Varsovia, barriada del Guinardó, José Segarra Reverter, recaudador de la Campsa, para dirigirse a la oficina con el fin de entregar lo recaudado durante la mañana, que eran 3700 pesetas, le salieron al encuentro tres individuos armados de pistolas, los cuales le exigieron que les entregara el dinero.
José se resistió y entonces los pistoleros se arrojaron sobre él y lo maniataron apoderándose de la cartera que llevaba la cantidad referida.
Los atracadores huyeron en un taxi que tenían preparado.
A los gritos dados por José acudieron varios vecinos y algunos somatenistas.
Estos persiguieron a los pistoleros, haciendo contra ellos algunos disparos.
Los fugitivos dispararon también sobre los somatenistas, aunque sin hacer blanco.
Al llegar a la calle del Arte el vecino Luís Shelly, de 40 años, natural de Pinar del Rio, intento detener el coche en que iban los atracadores. Estos le hicieron una descarga cerrada y Luís cayó al suelo mortalmente herido.
Se le condujo a la clínica de la barriada de Horta, donde los médicos no pudieron hacer otra cosa que certificar la defunción.
La policía y la Guardia civil realizaron una batida en la barriada de Horta sin lograr descubrir a los pistoleros.

Noticia sobre el asesinato de Luís Shelly Soler
Fuente:  La Voz de Madrid, 13 de marzo de 1933.     
ATRACO EN BARCELONA
Armados de pistolas, maniatan a un recaudador de la CAMPSA y le arrebatan tres mil setecientas pesetas. Al intentar detener el coche en que huían los atracadores un individuo es muerto por una descarga de éstos

Barcelona 13, 5,45 de la tarde.
Esta tarde cuando salía de su casa en la calle Varsovia, barriada del Guinardó, José Segarra Reverter, recaudador de la CAMPSA, para dirigirse al trabajo con el producto de la recaudación de la mañana, que ascendía a 3700 pesetas, le salieron al paso tres individuos armados con pistola con las que le amenazaron para que les entregase el dinero.
El recaudador se defendió pero los atracadores le maniataron y le arrebataron la cartera en la que guardaba el dinero y huyeron a continuación en un taxi que tenían preparado. A los gritos del atracado acudieron varios vecinos y algunos individuos del somatén que dispararon contra los fugitivos, quienes desde el coche contestaron también a tiros.
De la calle del Arte, y de una de las torres allí situadas, el vecino Luís Shelly, de cuarenta años, natural de Puerto Rico, salió de su casa al oír los disparos e intentó parar el coche en el que iban los atracadores; pero estos le hicieron una descarga, y el señor Shelly cayó a tierra bañado en sangre.
Conducido al dispensario de la barriada de Horta, los médicos se limitaron a certificar la defunción.
Uno de los proyectiles alcanzó el corazón.
Los atracadores consiguieron escapar, y aunque la Policía y la Guardia Civil dieron una batida por aquella barriada, hasta ahora no ha resultado (Febus).

Diferentes notas de prensa coinciden en señalar que la muerte de Luís Shelly Soler fue instantánea y causada por el impacto de una bala en el tórax con orificio de entrada y salida. En todas ellas se dice que la defunción sucedió frente a su casa, tras la comida del mediodía y en presencia de una parte de su familia.

De entre las muchas noticias, que hablan del asesinato de Luís Shelly Soler, hay una, localizada en el álbum de recuerdos de su madre, Manuela Soler Borges, sin que haya sido posible encontrar la fuente en la que fue publicada, que merece la atención y análisis. Está recortada y pegada sobre una cartulina y en la misma se detallan minuciosamente los hechos acontecidos, la posterior declaración de uno de los implicados y el desarrollo de la actuación policial. El estado del papel en la que está escrita indica que fue leída multitud de veces y su textura revela que, muy probablemente, las lágrimas maternas cayeron más de una vez sobre la misma. Llama la atención el hecho de que en el texto, al igual que en la mayoría de otras noticias y esquelas, no aparece ni el nombre de su mujer, ni el de sus tres hijos y, sin embargo, si el de sus padres y sus hermanos. Si bien las tres cuñadas de Luís Shelly Soler vivían en su casa, no se menciona a ninguna de ellas, ni tampoco a nadie de la familia de la viuda. Por contra, hace mención explícita de parientes paternos del finado. En concreto de su tío paterno, Ricardo Shelly Correa, y de dos familias de su rama materna, la familia Torres Borges y familia Cabrera Torres. También, llama la atención de que no se hable de la profesión del asesinado y se haga hincapié en la de su padre y en sus circunstancias profesionales en Puerto Rico. El conjunto de todo ello hace pensar, que la información para redactar la noticia fue facilitada por la propia madre de Luís Shelly Soler y se publicó en algún periódico portorriqueño. Desde el humilde modo de ver de esta relatora, muestra, una vez más, que la madre de Luís Shelly Soler no tenía un gran aprecio ni hacia su nuera, María Isabel Larraondo Bononato, ni hacia sus nietos, a los que tampoco menciona.

Transcripción de una noticia sobre la muerte de Luís Shelly Soler.
Fuente:  Álbum de recuerdos familiares de Manuela Soler Borges.     
SENSACIONAL ASESINATO DE UN PORTORRIQUEÑO EN BARCELONA
Reaccionando contra el terror que infunden los pistoleros, don Luís Shelly Soler, encontró la muerte al perseguir a unos malhechores.
Don Luís Shelly Soler natural de Humacao, Puerto rico, ha muerto vilmente asesinado, víctima del deber. En paz descanse. Así reza una esquela mortuoria publicada en “La Vanguardia” en la que invitan al entierro altas autoridades de Barcelona, la desconsolada viuda, los hijos y otros familiares del que ha sucumbido víctima de un deber de ciudadanía.
¿Cómo ocurrió este doloroso drama que ha conmovido no solo a la colonia portorriqueña en la gran ciudad mediterránea, sino a la población en masa y a las autoridades más altas, que han condenado el crimen severamente.
Todos los diarios de Barcelona lo han referido con minúsculos detalles y todos dan una versión tan semejante que bastará reproducir lo que dice uno de ellos para tener una versión única del impresionante suceso.

He aquí como lo refiere el gran diario “La Vanguardia” del 14 de marzo.
ROBO DE 3700 PESETAS
ALEVOSO ASESINATO

Otro robo a mano armada seguido de asesinato, se perpetró ayer a las tres aproximadamente, en la barriada del Guinardó. A la hora indicada salió de su casa de la calle Varsovia, número 28, el cobrador de C.A.M.P.S.A. José Segarra Reverter, de 60 años de edad y en el mismo momento, tres individuos jóvenes armados de pistola, que indudablemente le estaban esperando, se abalanzaron sobre él y amenazándole con las armas le arrebataron una cartera que contenía 3700 pesetas.
Acto seguido se dieron a la fuga en dirección a la calle del Arte, en la que les esperaba el auto-taxi número 31787, en el que además de chofer había otro sujeto, compañero de los ladrones, que parece encañonaba al chofer con una pistola. El atracado dio voces en demanda de auxilio, saliendo a la calle su familia y otros vecinos, que dieron voces también.
Al oír sus gritos, salió de su casa, en la que estaba comiendo, Luís Shelly Soler, de 40 años, natural de Puerto Rico, interventor del Banco Español de Crédito domiciliado en la calle Arte 89, el cual armado de una pistola, persiguió a los ladrones, pero el sujeto que se encontraba al lado del chofer del taxis, disparó su pistola sobre él, y Luís Shelly cayó al suelo a la vista de sus familiares.
Los ladrones a todo correr, montaron en el taxis y, según manifestaciones de unos obreros que se hallaban próximos a aquel lugar le ordenaron al chofer: “en marcha el motor pronto” y desaparecieron acto seguido.
El herido fue llevado al dispensario del distrito, en el que el médico Emilio Castellarnau se limitó a certificar su defunción. Tenía una herida en el lado derecho del pecho, un orificio de salida, mortal de necesidad. También resulto herido en el antebrazo izquierdo, aunque no de gravedad, pues los ladrones, al huir en el taxi dispararon sus armas.
Inmediatamente acudieron al lugar del suceso fuerzas de policía, que recogieron dos casquillos de proyectiles de pistola y la pistola del infortunado Luís Shelly con un cargador. Momentos después se presentó en el dispensario el juzgador número cuatro que era el que estaba de guardia, y ordenó el traslado del cadáver al depósito judicial y comenzó a recibir declaración al atracado y a los vecinos.
El infortunado Luís Shelly deja esposa y tres hijos menores.
A las cinco y media de la tarde se presentó en la jefatura de policía el chófer del taxi número 31787 que ocuparon los ladrones y manifestó que el coche le fue alquilado por tres sujetos y una mujer en la calle del Arte y al llegar al Paseo Maragall, cruce con la Rambla Volart, le hicieron apearse del taxis, amenazándole con sus pistolas y se dieron a la fuga velozmente.
La Policía, que parece tiene las señas de los atracadores y asesinos, se puso acto seguido a practicar pesquisas para capturarlos.

“El Correo Catalán”, de marzo 15, publica lo siguiente:
DEL ATRACO AL COBRADOR DE LA C.A.M.P.S.A
NUEVOS DETALLES DEL HECHO

Declaró ante el Juzgado de guardia el chófer del taxis en el cual huyeron los autores del atraco al recaudar de la C.A.M.P.S.A, José Segarra. El chófer parece que confirmó lo que había manifestado anteriormente ante la policía, o sea, que el taxis le fue alquilado por tres hombres y una mujer en la calle Rogent, frente al Fomento Martinense.
Al llegar a la calle del Arte se apearon dos de los individuos que en él iban y la mujer, quedando el otro vigilando el chófer. Tres cuartos de hora después volvieron a subir en el auto los dos hombres, sin la mujer. Ramón Farreras Masch, que así se llamaba el chófer que conducía el auto que utilizaron los atracadores, manifestó que no se dio cuenta de lo que ocurría, no habiéndose enterado ni del atraco ni de la muerte de Luís Shelly.
Como quiera que incurrió en algunas contradicciones pues mientras en un principio manifestó que los atracadores le habían obligado a abandonar el coche en el Paseo Maragall cruce con la Rambla Volart, después declaró que los atracadores se apearon del vehículo en la calle de Manso, el Juzgador dispuso que permaneciera el chofer detenido en los calabozos del Palacio de Justicia.
También prestaron declaración algunos testigos, entre ellos los trabajadores de una obra en construcción de la calle Varsovia, próxima al lugar en que los atracadores tomaron el taxis que les estaba esperando para emprender la fuga. Los obreros aseguran que cuando los atracadores huían y montaron en el taxis uno de ellos exclamó “Pon en marcha el motor. Rápido” y que uno de los tres individuos subió al baquet y encañonó la pistola al que conducía el auto obligándole a marchar rápidamente mientras los otros disparaban.
Se han verificado varios registros domiciliarios sin encontrar en las casas registradas a los que se buscaba. Parece ser que entre lo declarado por estos obreros y lo manifestado por el chofer, existen algunas discrepancias de interés que el juzgado procura aclarar. Resulta extraño, realmente, que los atracadores obligaran al chófer a apearse en un lugar tan próximo al que se proponían operar, y por otra parte, resulta también que nadie, excepto el chófer, dice haber visto a la mujer que, según éste acompañaba a los forajidos.
Según ha declarado la viuda de Luís Shelly, éste salió de su casa al oír que se demandaba auxilio. En aquellos momentos terminaban de comer y el señor Shelly cogió una pistola y salió a la calle, encontrándose con que los atracadores iban a emprender la huida en el taxi haciendo contra ellos hasta dos disparos.
El señor Shelly pertenecía al somaten de aquella barriada desde hacía varios años. Ayer al mediodía el general Batet, con el general de Somatenes señor García Perruca y sus respectivos ayudantes, fueron a dar el pésame a la familia del muerto. Les acompañaba el cabo de Somaten de aquel distrito.
Don Luís Shelly Soler, natural de Humacao, era nieto por línea materna de don Narciso Soler, Gobernador Civil durante el régimen Autonómico y sobrino de don Antonio Soler, diputado a Cortes durante los últimos años de la anterior soberanía.
Don Luís Shelly, padre de don Luís, cuya trágica muerte ha conmovido a la población de Barcelona, era vista de Aduanas y Empleado de la Real Hacienda en distintas poblaciones de la isla. Cuando prestaba sus servicios en la Aduana de Humacao, contrajo matrimonio con doña Manuela Soler y Borges, teniendo dos hijos, Luís y Carlos y dos hijas: Josefina y Montserrat, todos nacidos en Humacao.
Hasta que se verificó el cambio de soberanía estuvieron residiendo en San Juan los esposos Shelly & Soler y sus hijos, trasladándose en aquella fecha a la ciudad Condal.
Las familias Torres Borges y Cabrera Torres, tienen cercano parentesco con el que ha muerto ejercitando un plausible deber de ciudadanía.
EL MUNDO recoge con orgullo la versión laudatoria que enaltece la muerte del valeroso portorriqueño que no vaciló en prestar ayuda a quien demandaba auxilio.
Don Luís Shelly Soler ha perdido una vida noble, y tan útil a los suyos por brindar la colaboración ciudadana que piden las autoridades para acabar con los pistoleros. Es un mártir del deber, y su vida, que tiene tan ejemplar remate, un ejemplo de ciudadanía.
Descanse en paz y reciban sus deudos nuestro pésame sentidísimo.

En el álbum de recuerdos y junto a la anterior noticia comentada, Manuela Soler Borges colocó otras noticias, que, muy posiblemente, recogen su visión personal sobre la situación social y política que se vivía en aquellos años. No hablan directamente del asesinato de su hijo, sino de la situación política y social del momento, que se juzga de caótica e idónea para actos vandálicos. Una forma de ver coincidente con los titulares de algunos periódicos, que informaron del asesinato de Luís Shelly Soler en los términos de: “Exploits de bandits”, “Los pistoleros en acción”,… “Atracos, atentados y desorden crónico”, etc.

La situación confusa que se vivía en España el año en que falleció Luís Shelly Soler, no puede comprenderse sin remontarnos a lo sucedido años antes, durante el periodo conocido como Restauración (1898-1923). Una etapa en la que los liberales y los conservadores se alternaron en el gobierno al no conseguir ninguno de ellos una mayoría suficiente para conformarlo. Una situación que condujo a un escenario de inestabilidad política en el que se agudizaron las luchas sociales, se extendió el anticlericalismo, resurgieron los problemas con los militares, empeoraron los conflictos en el norte de África, y se avivó el nacionalismo catalán y vasco. Todo ello llevó al golpe de estado del general Miguel Primo de Rivera, a finales de 1923, que estableció una dictadura militar y suspendió el régimen parlamentario. Tras agravarse los problemas económicos, sociales y en el ejército, en 1931 cayó dicha dictadura y se convocaron elecciones municipales y a Cortes Constituyentes. Los resultados obtenidos comportaron la renuncia y el exilio de Alfonso XIII, y la implantación de la Segunda República (1931 y 1933).

Durante los primeros años de la Segunda República, en el denominado Bienio Reformista (1931-1933), bajo el amparo de una nueva y progresista Constitución, se puso en marcha un amplio programa de reformas en todos los ámbitos sin que tuvieran el éxito esperado. Durante la misma, la reforma militar fue considerada una agresión a la tradición militar por un amplio sector del ejército; la iglesia consideró que se limitaba su influencia sobre la sociedad y la política del país; la reforma educativa tampoco fue bien vista por la iglesia dado que erradicaba su control sobre el sector educativo; a los latifundistas, poseedores de la fuerza económica y el poder, no les agradó la reforma agraria, que tampoco complació a un campesinado defraudado y reorientado hacia posiciones revolucionarias; tampoco agradaron a las organizaciones patronales las medidas destinadas a mejorar las condiciones laborales de los trabajadores. La reforma del Estado y la creación de las Autonomías para satisfacer las aspiraciones nacionalistas de Catalunya i País Vasco fue otra de las acciones emprendidas que conllevó importantes polémicas.

El conjunto de reformas emprendidas por el gobierno de izquierdas del Bienio Reformista (1931-1933), no hizo más que originar conflictividad social, tanto en los sectores de la derecha como en los de la izquierda, que se reorganizaron y crearon nuevos partidos políticos. En la derecha, nació Acción Española, de características monárquicas, católicas y tradicionales; el partido Renovación Española se unió con los grupos carlistas de Comunión Tradicionalista; las Juntas de Ofensiva Nacional Sindicalista (JONS), se unieron en 1933 a Falange Española impulsando la formación de grupos paramilitares; en 1932, se creó la CEDA (Confederación Española de Derechas Autónomas), un partido de carácter autoritario y de derechas; también se constituyó la UME (Unión Militar Española), de carácter derechista, anti-reformista y clave en el golpe franquista de 1936. Desde la izquierda, la CNT se dividió en los sindicalistas treintístas, más moderadas y cercanos al concepto republicano, y los de la FAI, que agrupaba el sector más radical; la Federación de Trabajadores de la Tierra, sindicato del campo asociado a la UGT, se radicalizó, alejándose, progresivamente, del gobierno republicano.

Con todo ello, la coalición gubernamental republicano-socialista sufrió un fuerte desgaste y las medidas adoptadas para controlar el orden público no gustaron a ninguno de los sectores de la sociedad. Azaña dimitió, disolvió las Cortes y convocó elecciones en noviembre de 1933, ocho meses más tarde del asesinato de Luís Shelly Soler. Dichas elecciones darían la victoria a los partidos de centro-derecha, iniciándose el Bienio Conservador (1933-1935), segunda etapa de la Segunda República; un periodo en el que los protagonistas políticos principales fueron la izquierda representada por el Partido Radical de Alejandro Lerroux y la derecha representada por el CEDA de Gil Robles; un nuevo gobierno que procedió a desmantelar de inmediato la obra reformista del anterior gobierno. Unos hechos que ya no pudo vivir Luís Shelly Soler.

Noticia de fuente desconocida resaltando la situación de violencia a principios del año 1933.
Fuente:  Álbum de recuerdos familiares de Manuela Soler Borges.     
NOTAS DEL DÍA
ATRACOS, ATENTADOS Y DESORDEN CRÓNICO

Muchas veces se ha dicho que la vitalidad de Barcelona triunfa por encima de las pruebas más duras, sean del carácter que fueran, entre las que destacan por su persistencia las perturbaciones que sufre el orden público. Otra vez nos encontramos en situación de poner nuestras esperanzas en la vitalidad pujante de la metrópoli catalana, porque otra vez se ha reproducido la crisis y hemos llegado a un estado de cosas que parece insoportable.
Barcelona ofrece campo abierto a todos los que tienen una forma de mal vivir y la quieran poner en la práctica. Aquí son posibles todos los experimentos criminales, desde la expoliación violenta hasta el asesinato cometido en cuadrilla. A los atracos, que se han venido produciendo en constante progresión y contra los cuales de nada han servido nuestras voces reclamando a la autoridad gobernativa disposiciones adecuadas a la gravedad de los hechos, tenemos que sumar nuevamente los atentados sociales, que nos hacen retroceder a los años 19 y 20, a la racha horrible que renovaba todos los días sobre el adoquinado barcelonés, la sangre de las víctimas.
Se roba y se mata en nuestras calles con la misma tranquilidad con la que se toma un café a pie firme, en uno de los modernos establecimientos destinados a este menester de la gente económica y atareada.
La pistola automática se está convirtiendo en una herramienta de trabajo de las de uso más frecuente. El pistolerismo vuelve a manifestarse como una profesión que tiene sus obreros especializados. Si, por desgracia, abundaran los desalmados en las clases necesitadas tanto como los hombres de bien, pronto tendrían ocupación remunerada muchos de los que mantiene inactivos y desesperados la crisis económica.
Pero los individuos de instintos criminales serán siempre una minoría epiléptica que toda sociedad bien organizada puede detener con mano firme. Es un sencillo problema de policía y por esto nos parece intolerable que, Barcelona con su experiencia de largos años, no haya podido todavía asegurarse contra las asechanzas de sus más declarados enemigos.
El modo cómo se ha llevado la huelga de los ebanistas, con sus lances de películas, sus bombas, sus atentados y actos de sabotaje; los atracos a los estancos, a los taxistas y a los pacíficos transeúntes; la agresión a horados trabajadores por bandas de asesinos, todo esto nos ha traído a una situación muy a propósito para afirmar el crédito internacional de nuestra ciudad, ahora que empezábamos a vernos favorecidos por una fuerte corriente de turismo extranjero.
Tal vez se deba en gran parte lo que está ocurriendo a este momento peligroso del traspaso de servicios del estado al Gobierno Autónomo. Pero, volviendo los ojos al pasado, no podemos ser muy optimistas para el porvenir. El desorden tiene en esta sufrida y valiente Barcelona, que tanto amamos, una profunda raíz que será difícil extirpar, sino se acude a todas las reservas de energía y no se restablece el principio de autoridad, hoy quebrantado como en los peores tiempos por qué ha pasado esta ciudad tan desgraciada como admirable, que si no se contara entre las más fuertes y animosas, llamaríamos “La de los tristes destinos“.

Certificado parroquial de defunción de Luís Shelly Soler.
Ver la transcripción
Fuente:  Recuerdos familiares de Carmen Shelly Larraondo.     
Certificado parroquial de defunción de Luís Shelly Soler.
Transcripción

El infrascrito cura ecónomo de nuestra señora de Montserrat del Guinardó, ciudad y obispado de Barcelona.
Certifico:
Que en el tomo tercero, en su folio doscientos ochenta y cinco, de defunciones de este archivo, se registra la partida del tenor siguiente: “A los quince de marzo de mil novecientos treinta y tres, se dio sepultura eclesiástica al cadáver de Luís Shelly Soler, casado con Isabel Larraondo Bononato, de edad treinta y nueve años, natural de Puerto Rico, hijo de Luís Shelly Correa y de Manuela Soler Borges. Falleció el día trece, del mismo, vilmente asesinado al intentar detener unos atracadores. El entierro ha salido del Hospital Clínico, presidido por todas las autoridades, acompañando el cadáver a la parroquia de Nuestra Señora del Pilar. Al morir, que fue instantáneamente, profirió la jaculatoria “Dios Mío”. Esta villanía ha causado general consternación por los dotes de bondad cristiana que adornaban al finado. Y por ser así lo firmo: Eugenio Florí. Pbró. Cura Ecónomo”
Concuerda con el original de referencia. Y por ser así lo firmo en Barcelona a seis de abril de mil novecientos treinta y tres.
Eugenio Florí.

Transcripción.
Transcripción.
Documento original.
Documento original.

El funeral de Luís Shelly Soler constituyó un acto multitudinario al que asistieron muchísimos ciudadanos de a pie y representantes de casi todos los ámbitos de la sociedad. El análisis de los participantes muestra que, más allá de un acto de dolor y luto de los familiares directos, fue un acto instrumentalizado y politizado por el amplio abanico de actores políticos y sociales de la época. Su funeral se convirtió en un funeral oficial; una tipología de funerales que se celebran con motivo del fallecimiento de una personalidad, y, en especial, por fallecidos en una gran tragedia. En el contexto de aquellos agitados años de la historia de España, el asesinato de Luís Shelly Soler se clasificó de tragedia, su funeral fue considerado oficial y, por consiguiente, presidido por la más alta autoridad de Catalunya, Francesc Macià, su Presidente.

En un funeral oficial la ceremonia de despedida del difunto se abre a la ciudadanía, a los representantes del gobierno, a las instituciones sociales y a las culturales. Más allá de un traslado del difunto, se convierte en un acto simbólico. Cuando el origen del funeral oficial es una tragedia, la despedida del fallecido se fusiona con el concepto político que las autoridades del momento persiguen. En el caso concreto de las honras fúnebres de Luís Shelly Soler se resaltaron dos conceptos. En primer lugar, que el asesinado era una persona “ejemplar” que sacrificó su vida por el bien común. En segundo lugar, la capacidad de las elites para garantizar el orden y el progreso en la sociedad, en contra de quienes ponían sobre la mesa opiniones antagónicas. Realmente, se puede afirmar que dicho funeral se convirtió en un instrumento de legitimación política de los gobernantes del primer periodo de la Segunda República, en unos momentos de gran agitación y preocupación social.

Nota de prensa informando del entierro de Luís Shelly Soler.
Fuente:  La Vanguardia 16 de marzo de 1933.     
EL ENTIERRO DEL SR. SHELLY
Imponente manifestación de duelo.

Tal como se había anunciado, ayer tarde se verificó con toda solemnidad el entierro del cadáver de don Luís Shelly Soler, alevosamente asesinado en la calle del Arte, de la barriada del Guinardó, por unos atracadores.
El acto constituyó una imponente manifestación de duelo y de protesta, formando parte de la comitiva millares de personas. El entierro -partió del Hospital. Clínico. Los patios del benéfico establecimiento, así como los alrededores, estaban llenos de público que acudió para presenciar el triste acto.
Pocos minutos después de las cuatro se formó la comitiva de la siguiente manera: abría la marcha una sección de la Guardia urbana; a continuación iba el clero parroquial con cruz alzada y seguidamente el coche mortuorio que conducía el féretro, alrededor del cual iban los monaguillos con hachones encendidos y empleados subalternos de todas las casas de Banca y diferentes Asociaciones bancarias de la ciudad.
Seguía al coche fúnebre un grupo de niños de la Escuela parroquial del Guinardó.
La primera presidencia del duelo estaba formada por el presidente de la Generalidad, don Francisco Maciá; gobernador civil, don Claudio Ametlla; el alcalde accidental, don Antonio Vilalta; el presidente de la Audiencia, don Oriol Anguera de Sojo; rector de la Universidad, señor Serra Hunter; el comandante general de Somatenes; señor García Perruca; el general de la Cuarta división, don Domingo Batet; el teniente fiscal don Julio Díaz Sala; comandante de Marina, don Luís Berdugo; delegado de Hacienda, señor Vázquez Lasarte; jefe superior de Policía, señor Pérez Sala; jefe de la Guardia urbana, señor Ribé, y jefe de ceremonial de la Generalidad, señor Rubí.
En la presidencia de la familia iban el hijo del finado, niño Luís Shelly, de nueve años de edad; el director del Banco Español de Crédito, donde prestaba sus servicios el muerto; don Miguel Gibert, don Ricardo Shelly, el hermano político don Víctor Larraondo, don José de Quinzano, don Ernesto García Sánchez, don Ricardo Sanz Castaño y don Juan Rosillo Morales.
Seguía otra presidencia con todos los directores de las entidades bancarias de Barcelona, acompañados de buen número de empleados.
Desfilaron después ]a Comisión organizadora del Somatén, don Javier de Franch, don Santiago Güell y señor Figuerola; el cabo del partido del llano de Barcelona, don Eusebio Bertrán y Serra, cabo de San Gervasio señor Pibernat, con Comisiones; cabo de La Salud, señor Puig Marco; el subcabo de San Andrés, señor Felíú, con la totalidad de individuos del mismo, cabo de Sarria, señor Comamala, y Comisiones; cabo de Las Corts, señor Piquer, con Comisiones; el diputado don Fernando Valls Taberner, los concejales señores Amat y Oller, presidente del Fomento del Trabajo Nacional, señor Bosch Labrús, con miembros de la Directiva; el señor Sans, de la Jefatura de Obras públicas; don Juan B. Roca Saball, don José M. Tríes Peitx, don Manuel Oliveras, don Rosendo Pich Salarich, el administrador de Correos, señor Díaz Arco, con el interventor don Miguel Gascón y el oficial mayor don Enrique Adrià; jefe de Mozos de Escuadra, señor Pérez Farras; jefe de la Guardia de Seguridad, señor Flores; numerosos individuos de la Obra de Ejercicios Parroquiales, Lliga Parroquial del Guinardó, Asociación de propietarios y vecinos del Guinardó, Lliga Catalana del Guinardó, Instituto.pro obreros sin trabajo, Confederación de expendedores de tabacos y timbres, sección de Barcelona; Federación catalana de empleados de Banco, Asociación independiente de empleados de Banco; el señor Noguer y Comet, delegado de la Unión Algodonera; secretario del Gobierno civil, señor Azcárraga: señor ligarte, delegado jefe del Centro de Telégrafos; don Fernando Soler, el cónsul de Puerto Rico, con numerosa Comisión de portorriqueños; los generales Molero y Miquel, el coronel del Tercer Tercio de la Guardia civil, señor García Rodríguez, que representaba al general Marzo; él ayudante del general Batet, señor Herrero, y un numerosísimo grupo de socios de la Unión Democrática de Cataluña, a la que pertenecía el finado.
Finalmente, iban comisiones numerosas de somatenistas, vigilantes particulares de Barcelona, todos los jefes de Cuerpo de la guarnición con Comisiones de oficiales, de la Guardia civil, Seguridad, Cruz Roja, Asalto, brigadas de la Guardia urbana, cerrando la comitiva secciones de guardias de Seguridad y de Asalto.
A continuación seguía una carroza en la que fueron colocadas las numerosas coronas y ramos de flores dedicados a la memoria del finado.
El cortejo siguió hasta el templo parroquial de Nuestra Señora, del Pilar, donde el clero entonó un responso, despidiéndose después el duelo.
El desfile duró cerca de una hora.
El cadáver del infortunado señor Shelly recibió sepultura en el Cementerio de San Gervasio, acompañando el féretro hasta su última morada buen número de los concurrentes al entierro.
Reiteramos a la familia del señor Shelly Soler la expresión de nuestro sincero pésame.

Inicio del cortejo fúnebre de Luís Shelly Soler a su salida del Hospital Clínico de Barcelona.
Fuente: Arxiu Fotogràfic de Barcelona.
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El cortejo fúnebre de Luís Shelly Soler salió del Hospital Clínico de Barcelona a las cuatro de la tarde, ante la mirada silenciosa de miles de personas que se aglutinaban en los patios del hospital y en sus alrededores en señal de duelo por el fallecimiento y, a la vez, de protesta por considerarlo un acto vandálico más del momento. La comitiva avanzó durante una hora hasta llegar a la calle Casanovas junto a la calle Londres, donde se ubica el templo parroquial de Nuestra Señora del Pilar. Tras el responso, fue despedido el duelo y el cadáver de Luís Shelly Soler fue trasladado al Cementerio de San Gervasio donde recibió sepultura.

Cortejo fúnebre de Luís Shelly Soler a su llegada al templo parroquial de Nuestra Señora del Pilar.
Fuente: Arxiu Fotogràfic de Barcelona.
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El féretro con los restos de Luís Shelly Correa fueron trasladados por una carroza rodeada por monaguillos de la parroquia de Nuestra Señora de Montserrat del Guinardó, seguida de un grupo de escolares de la Escuela Parroquial del Guinardó; un centro educativo que, posteriormente, fue reconvertido para atender a niños con necesidades especiales y que siempre formó parte de la parroquia a la que había estado sumamente unido el finado; un centro del que las crónicas antiguas hablan muy bien y explicitan que sus profesores provocaban “respecto y aprecio” en una institución “sagrada”.

Al carro mortuorio le seguía la primera presidencia del duelo. Era una presidencia política formada por el presidente de la Generalitat de Catalunya, acompañado del gobernador civil de Barcelona, el presidente de la Audiencia, el alcalde accidental de Barcelona, el rector de la Universidad de Barcelona, el comandante general de Somatenes, el general de la Cuarta división, el teniente Fiscal, el comandante de Marina, el delegado de Hacienda, el jefe superior de Policía, así como el jefe de ceremonia de la Generalitat.

El presidente de la Generalitat, Francesc Maciá, encabezaba la primera presidencia del duelo. Era el líder de Esquerra Republicana de Catalunya, partido que había ganado ampliamente las elecciones desbancando a la conservadora Liga Regionalista. Tras su victoria, el 14 de abril de 1931, Macià había proclamado la República Catalana dentro de una Federación Ibérica; un año de negociaciones con el gobierno republicano de Madrid, condujeron a la aprobación del Estatuto de Autonomía, conocido como Estatuto de Núria y un mes después de la muerte de Luís Shelly Soler, el 17 de abril de 1933, se restablecia la Generalidad de Cataluña con Macià como Presidente.

En la primera presidencia del cortejo fúnebre, junto a Francesc Macià, se encontraba el Sr. Jaume Serra Húnter, que había sido nombrado rector de la Universidad de Barcelona al proclamarse la Segunda República. La presencia del impulsor de una importante modificación en la estructura docente y contractual del profesorado universitario era una muestra del reconocimiento y peso social de los círculos culturales e intelectuales de la época.

Primera presidencia del duelo dirigiéndose hacia el templo parroquial.
Fuente:  Arxiu Fotogràfic de Barcelona.     
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1.   Sr. Garcia Perruca, comandante general de somatenes.
2.   Sr. Serra Hunter, rector de la Universidad.
3.   Sr. Pérez Sala, jefe superior de policía.
4.   Sr. Oriol Anguera de Sojo, presidente de la Audiencia.
5.   Sr. Claudi Ametlla i Coll, gobernador civil.
6.   Sr. Francisco Maciá, presidente de la Generalitat de Catalunya.
7.   Ricardo Shelly Correa, tío del finado.
8.   Sr. Domènec Batet, general de la Cuarta división.
9.   Sr. Antonio Vilalta, alcalde accidental de Barcelona.
10.   El teniente fiscal, Sr. Julio Díaz Sala
11.   El comandante de Marina, Sr. Luís Berdugo


La institución encargada de mantener el orden estaba también presente en la primera presidencia del duelo, representada por el Sr. Pérez Sala. Éste hacía dos meses que había sido nombrado jefe superior de Policía de Barcelona, por el gobierno central de España. Coronel del ejército republicano y conocido conspirador contra la dictadura de Primo de Rivera, posteriormente, ocuparía muchos otros cargos, participaría en la guerra civil, exiliándose a México al finalizar la misma.

Se encontraba también en la presidencia el Sr. Oriol Anguera de Sojo, presidente de la Audiencia Territorial de Barcelona. Siendo dos años antes gobernador civil de la ciudad, se había caracterizado por mantener el orden público y la legalidad republicana ante las acciones violentas de sectores de la CNT y la FAI. Posteriormente, y antes de abandonar definitivamente la política, se afilió al CEDA, siendo nombrado Ministro del Trabajo durante el gobierno de Alejandro Lerroux.

El capitán general de la Cuarta División, Sr. Domènec Batet, formaba también parte de la presidencia política del entierro y, a tenor de las informaciones escritas, quizás fuese el personaje político más relacionado con la familia Shelly. Fue un personaje controvertido, en 1934, le advirtió a Lluís Companys que intervendría militarmente si proclamaba el Estado Catalán. Posteriormente, en 1936, se negó a secundar el Golpe de Estado, encabezado por el general Franco, siendo condenado a muerte y fusilado por el bando vencedor. Franco ordenó su fusilamiento.

El Ayuntamiento de Barcelona estaba presente en la primera presidencia del entierro mediante su alcalde accidental, el Sr. Antonio Vilalta. Abogado de prestigio, con gran trayectoria política, perteneciente al núcleo fundador del partido Esquerra Republicana de Catalunya, tuvo que exiliarse de España tras la victoria franquista.

El teniente fiscal, Sr. Julio Díaz Sala, delegado del Fiscal General de Estado para dirigir y coordinar la actividad ordinaria de la fiscalía del Tribunal Supremo en Barcelona, se encontraba en la primera fila del duelo. Cabe recordar que entre sus competencias estaban el despacho de los recursos extraordinarios de casación y la revisión de sentencias dictadas en instancias inferiores.

Tampoco falto en la primera presidencia el Sr. Claudi Ametlla i Coll, gobernador civil de Barcelona, periodista activo y diputado a cortes por Esquerra Republicana de Catalunya. Más tarde, con el objetivo de unir a todas las fuerzas disidentes antifranquistas, sería el fundador del Consell de Forces Democràtiques, integrado por todas las fuerzas antifranquistas catalanas de derechas e izquierda, exceptuando el PSUC.

Las Fuerzas Armadas de la República Española tenían por objetivo la defensa nacional y el mantenimiento del orden público del territorio español. Durante la Segunda República estaban divididas en dos armas principales: el Ejército de Tierra y la Marina de Guerra. Así pues, era natural que en la primera presidencia estuviera también presente el Comandante de Marina Sr. Luís Berdugo.

Finalmente, formaban parte de la primera presidencia del cortejo fúnebre el Sr. José Vázquez Lasarte, delegado de Hacienda de Barcelona, el jefe de la Guardia Urbana de Barcelona Sr. Ribé y el jefe de protocolo de la Generalitat Sr. Rubí.

Primera presidencia del duelo de Luís Shelly Soler ante la puerta del templo parroquial.
Fuente:  Arxiu Fotogràfic de Barcelona.     
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1.   Sr. Serra Hunter, rector de la Universidad.
2.   Sr. Pérez Sala, jefe superior de policía.
3.   Sr. Oriol Anguera de Sojo, presidente de la Audiencia.
4.   Sr. Claudi Ametlla i Coll, gobernador civil.
5.   Sr. Claudi Ametlla i Coll, gobernador civil.
6.   Sr. Francisco Maciá, presidente de la Generalitat de Catalunya.
7.   Ricardo Shelly Correa, tío del finado.
8.   Sr. Domènec Batet, general de la Cuarta división.
9.   Sr. Antonio Vilalta, alcalde accidental de Barcelona.
10.   El teniente fiscal, Sr. Julio Díaz Sala
11.   El comandante de Marina, Sr. Luís Berdugo


En todas las fotos relativas a la presidencia oficial se cita y observa la presencia de un familiar, sin que se le identifique con su nombre, estando ubicado entre el presidente de la Generalitat y el general Domènech Batet. Resulta obvio que por la edad del personaje no se trataba del hijo del finado, Luís Shelly Larraondo. Tampoco podía su cuñado Víctor Larraondo Bononato puesto que sus características físicas distaban mucho de las del personaje de la foto. Resulta inviable la posibilidad de que fuera Carlos Shelly Soler, único hermano varón de Luis, dado que vivía en México y en las esquelas consta como ausente. El susodicho personaje tiene que ser necesariamente alguien de la familia paterna o materna del difunto. Descartada la rama materna puesto que el único varón residía en Puerto Rico, queda pensar que era alguien de la rama paterna Shelly. La única posibilidad es que se tratase de Ricardo Shelly Correa, tío del finado y hermano menor de su padre; sus rasgos físicos coinciden con los de las fotografías del entierro. Resulta extraño que, según las notas de prensa, Ricardo Shelly Correa formaba parte de la presidencia familiar del duelo y sin embargo aparezca formando parte de la presidencia oficial.

Ricardo Shelly Correa, tío de Luís Shelly Soler, entre el presidente de la Generalitat, Francesc Macia, y el general Batet.
Fuente:  Arxiu Fotogràfic de Barcelona.     

Tras la presidencia oficial del duelo venia la presidencia familiar. Al parecer la componían el hijo del finado de 9 años de edad, el Sr. Miguel Gibert, su hermano político Víctor Larraondo, así como los señores José de Quinzano, Ricardo Sanz Castaño y Juan Rosillo Morales.

Resulta extraño que se cite a su hijo Luís Manuel Shelly Larraondo como uno de los componentes que encabezaba la presidencia familiar, dado que, como se ha comentado en el relato anterior, era de corta edad y no gozaba de buena salud. Su mujer, su madre, sus otras dos hijas, sus hermanas y otros familiares más allegados no formaban parte de la comitiva puesto que el protocolo de un entierro oficial determinaba que debían estar en el interior de la iglesia y a la espera de la llegada del féretro.

En la presidencia familiar se encontraba Víctor Larraondo Bononato, hermano de la viuda, persona muy importante en su vida y en la de su difunto marido. Pese a ello, en ninguna de las múltiples esquelas publicadas aparece su nombre. Tampoco, en ninguna de ellas, se cita el nombre de las tres hermanas Larraondo, que siempre vivieron con el matrimonio Shelly & Larraondo. Por contra, se suele citar a los tíos de la familia materna de Luís Shelly Soler. Un hecho que de nuevo apunta a que su madre, Manuela Soler Borges, nunca vio con buenos ojos ni a su mujer María Isabel Larraondo Bononato, ni a su familia. Probablemente, a tenor del contenido de otras notas de prensa, ya comentadas, relacionadas con la muerte de Luís Shelly Soler, fue su madre Manuela quien se responsabilizó de todo lo relacionado con las esquelas y evito citarlos.

El Sr. Juan Rosillo Morales también se encontraba en la presidencia familiar. Hermano del conde de Rosillo era el consejero y delegado general en Cataluña de La Equitativa, entidad de seguros en la que Ricardo Shelly Correa, tío de Luís Shelly Soler, ocupaba el cargo de jefe nacional de Organización y Producción. La amistad entre la familia Rosillo y la familia Shelly era estrecha y venía de lejos.

Don Ricardo Sanz Castaño era otra de las personas que estaban en la presidencia familiar. No ha sido posible descifrar el vínculo de amistad que podía unirles, pero es evidente que debía ser importante para ocupar un lugar destacado. Ha sido posible saber que el Sr. Sanz era profesor de la Escuela de Náutica de Barcelona. Algo que hace factible pensar que la amistad pudiese venir por parte de un tío paterno del difunto, Dionisio Shelly Correa, fallecido y con importante trayectoria marinera, científica y política.

Luís Shelly Soler trabajaba como interventor del Banco Español de Crédito. Es pues normal que en su entierro y formando parte de la presidencia familiar se encontrase el Sr. Miguel Gibert Marín, director en Barcelona de dicho banco.

A la presidencia familiar le seguía una tercera presidencia constituida por todos los directores de banco de la ciudad de Barcelona, acompañados de un gran número de empleados. También, rodeando el féretro, a lado y lado pero a mayor distancia que los monaguillos, había una hilera de empleados subalternos de todas las casas de banca de la ciudad y de las asociaciones bancarias de Barcelona.

Finalmente, en la presidencia familiar se encontraba el Sr. José de Quinzano, del que nos ha sido imposible determinar relación familiar y dato alguno.

Entierro de Luís Shelly Soler: Hilera de empleados subalternos de las Casas de Banca de Barcelona rodeando el féretro.
Fuente: Arxiu Fotogràfic de Barcelona.
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Luís Shelly Soler era miembro del Somaten por lo que no es de extrañar la presencia en la presidencia del entierro del Sr. Garcia Perruca, comandante general de Somatenes y, anteriormente, gobernador militar de Catalunya. Asistió también toda la comisión organizadora del somatén de Barcelona constituida por el Sr. Javier de Franch, Santiago Güell y el Sr. Figuerola. Tras ellos estaban los cabos de los distintos partidos de Barcelona con las respectivas comisiones de cada distrito: Eusebio Bertrán y Serra, cabo del llano de Barcelona; el Sr. Pibernat, cabo de San Gervasio; el cabo de la Salud Sr. Puig Marco; el subcabo de San Andrés, Sr. Feliu con la totalidad de los miembros de dicho distrito; el cabo de Sarria, el Sr. Comamala; el cabo de Las Corts, Sr. Piquer.

También seguían al cortejo fúnebre el Diputado Fernando Valls Taberner; los concejales Sr. Amat y Sr. Oller; el presidente del Fomento del Trabajo Nacional, Sr. Bosch Labrús acompañado de miembros de la directiva; el Sr. Sans en representación de la Jefatura de Obras Públicas acompañado de los Srs. Roca Saball, Tríes Peitx, Oliveras y Pich Salarich. Junto a ellos el administrador de Correos Sr. Díaz Arco, con el interventor Sr. Miguel Gascón y el oficial mayor Sr. Enrique Adrià. Así mismo, estuvo presente el Sr. Pérez Farras, jefe de los Mossos d’Esquadra y el Sr. Flores, jefe de la Guardia de Seguridad. Los generales Molero y Miquel; el coronel del Tercer Tercio de la Guardia Civil, Sr. García Rodríguez en representación del general Marzo; el Sr. Herrero, ayudante del general Batet, eran otros representantes públicos que asistieron al entierro.

La Asociación de Propietarios y Vecinos del Guinardó, el Instituto pro-obreros sin trabajo, la Confederación de expendedores de tabacos y timbres de Barcelona, la Asociación independiente de empleados de Banco, el representante delegado de la Unión Algodonera Sr. Noguer y Comet, el secretario del gobierno civil, Sr. Azcárraga, el delegado jefe del Centro de Correos Sr. Ugarte, fueron, entre otros, representantes de organizaciones de la sociedad civil, también presentes en el cortejo fúnebre de Luís Shelly Soler.

Obviamente, en dicho funeral no podía faltar la comunidad portorriqueña. Cabe recordar que sus miembros mantenían unos lazos muy estrechos dado que para una gran mayoría la cesión de Puerto Rico a EEUU estaba todavía muy presente. Por ello, junto al cónsul de Puerto Rico, el Sr. Fernando Soler, había una extensa comisión de portorriqueños.

Al final del cortejo fúnebre un numeroso grupo de socios de Unión Democrática de Catalunya, organización política en la que militaba Luís Shelly Soler. Junto a ellos había numerosas comisiones de somatenistas, de vigilantes particulares de la ciudad, oficiales de la Guardia civil, miembros de la Cruz Roja y brigadas de la Guardia urbana. Cerraba la comitiva fúnebre secciones de guardias de Seguridad y de Asalto.

La esquela de Luís Shelly Soler fue publicada en casi todos los periódicos de la época. En unos casos fue puesta por la familia y en otros por distintas instituciones y/o organizaciones.

Esquelas de Luís Shelly Soler.
(1) Esquela de Luís Shelly Soler en la que su familia anuncia la celebración de una misa en sufragio de su alma.
(1) Esquela de Luís Shelly Soler en la que su familia anuncia la celebración de una misa en sufragio de su alma.
(2) Esquela de Luís Shelly Soler puesta por su tío paterno Ricardo Shelly Correa anunciando la celebración de su funeral en Madrid.
(2) Esquela de Luís Shelly Soler puesta por su tío paterno Ricardo Shelly Correa anunciando la celebración de su funeral en Madrid.
(3) Esquela de Luís Shelly Soler convocando a acompañar su cadáver desde el Hospital Clínico hasta la parroquia del Pilar.
(3) Esquela de Luís Shelly Soler convocando a acompañar su cadáver desde el Hospital Clínico hasta la parroquia del Pilar.
(4) Esquela de Luís Shelly Soler convocando a acompañar su cadáver desde el Hospital Clínico hasta la parroquia del Pilar.
(4) Esquela de Luís Shelly Soler convocando a acompañar su cadáver desde el Hospital Clínico hasta la parroquia del Pilar.


Fuentes:   (1) La Vanguardia, 28 de marzo de 1933.   (2) ABC Madrid, 21 de Marzo de 1933.   (3) La Vanguardia, 15 de marzo de 1933.   (4) La Veu de Catalunya, 15 de marzo de 1933.     

Tras el asesinato de Luís Shelly Soler, la actuación policial intentó de inmediato esclarecer los hechos para detener a los atracadores del cobrador de la CAMPSA y responsables de la muerte de Luís Shelly Soler. Dichas actuaciones llenaron ríos de tinta en los periódicos de la época: La Vanguardia, La Humanitat, Diario de Alicante, El Día, El Sol, entre otros.

Fueron muchos los interrogatorios y detenciones realizadas para localizar a los responsables, siendo muchas de ellas erróneas. Inicialmente se sospechó de la colaboración del taxista en los hechos y, prácticamente de inmediato, la policía detuvo a Serafín Safón Monferrer de 33 años y tesorero del Sindicato Único de los Tintoreros; éste tras pasar del calabozo del Palacio de Justicia a la Cárcel Celular, como se llamaba la Cárcel Modelo de Barcelona en aquel entonces, quedó en libertad dadas las numerosas pruebas justificativas de que no había estado implicado en el evento.

Posteriormente, las pruebas policiales culparon del asesinato a una banda de atracadores formada por tres hombres, con la complicidad de dos mujeres. Su líder era Martín Serrarols Tresserres, un conocido anarcosindicalista, apodado “Pepe el Catalán” o “Pepe el Gordo”, que escapó de la cárcel a las pocas semanas de su detención y fue detenido y juzgado por rebeldía, meses más tarde en Tenerife, por un Consejo de Guerra. Otro de los detenidos fue el joven Máximo Alcázar Alonso, apodado el “Patilla”, que en realidad se llamaba Eduardo Martínez Casa. También fue detenido el joven Félix Martínez. Todos ellos eran viejos conocidos de la policía por su actividad como miembros de la CNT y de la FAI.

Dado el contexto político de aquellos años, resulta difícil discernir, sin la lectura del sumario del juicio, la veracidad de la información publicada en la prensa y decir sin ningún tipo de duda quienes fueron los verdaderos autores del atraco al cobrador de la CAMPSA y del asesinato de Luís Shelly Soler.

Nota de prensa informando de un presunto autor del asesinato de Luís Shelly Soler.
Fuente:  La Vanguardia, 16 de marzo de 1933.     
Ultimas noticias
Detención de un tintorero

Prosiguiendo las pesquisas para la detención de. Los atracadores que robaron a un cobrador de la C. A. M. P. S. A. y asesinaron a don Luís Shelly, ayer la policía detuvo a Serafín Safón Monferrer, de 33 años de edad y oficio tintorero.
Sobre este individuo recaen sospechas de que hubiese participado en algunos de los actos de sabotaje ocurridos recientemente y al parecer también se sospechaba de qué hubiese participado en algún atraco.
Ayer mañana se personó la policía en el domicilio del individuo de referencia y al efectuar u minucioso registro encontró un saquito qué contenía 446 pesetas, buena parte en piezas de cinco, dos y una peseta; y el resto en calderilla.
Interrogado Serafín Safón sobré la procedencia de aquel dinero manifestó que procedía de la cotización de los afiliados al Sindicato Único de tintorería, del que es el tesorero.
Según parece, Serafín Safón incurrió en algunas contradicciones al ser interrogado, por lo cual fue detenido y junto con la cantidad ocupada fue puesto anoche a disposición del juzgado de guardia, ante el cual ratificó las declaraciones prestadas ante la policía. Al efectuarse el referido registro no se le ocupó arma alguna.

Nota de prensa explicando la declaración de chofer del taxi en el que huyeron los autores del asesinato de Luís Shelly Soler.
Fuente:  La Vanguardia, 14 de marzo de 1933.     
Ultimas noticias del atentado de ayer.
Diligencias judiciales

El juzgado de guardia tomó ayer declaración al chofer del taxi número 31.787, en el cual huyeron los malhechores, autores del atraco, al recaudador de la Campsa, José Segarra, y de la muerte de don Luís Shelly. El chofer confirmó lo que ya había manifestado anteriormente ante la policía, o sea que el taxi le fue alquilado por tres hombres y una mujer, los cuales le obligaron a apearse en un lugar próximo a la calle en que ocurrió el suceso.
También prestaron declaración algunos testigos, entre ellos los trabajadores de una obra en construcción de la calle de Varsovia, próxima al lugar en que los atracadores lomaron el taxi que les estaba esperando para emprender la fuga.
Parece ser que entre lo declarado por estos obreros y lo manifestado por el chofer, existen algunas discrepancias de interés que el juzgado procurará aclarar. Resulta extraño, realmente, que los atracadores obligaran al chofer a apearse en un lugar tan próximo al que se proponían operar, y por otra parte, resulta también que nadie, excepto el chofer, dice haber visto a la mujer que, según éste acompañaba a los forajidos.
Uno de los obreros que han declarado ha dicho que le parece que el que guiaba el taxi era un chofer profesional, aunque desde luego, no parece que desempeñase su misión voluntariamente, pues en el «baquet», al lado suyo, se sentó un atracador, que al propio tiempo que le apremiaba para que pusiese en marcha el coche, le amenazaba con una pistola. El juzgado ha dado orden a la policía para que practique algunas averiguaciones encaminadas a aclarar estos extremos.

Nota de prensa explicando varias declaraciones y reconstruyendo los hechos en el lugar de los mismos.
Fuente:  La Vanguardia, 17 de marzo de 1933.     
Del atraco y asesinato del Guiñardó
Ante el juzgado número cuatro estuvo ayer mañana prestando declaración el recaudador de la Campsa José Serrano Reverter, víctima del atraco' cometido el lunes en la calle del Arte, del Guinardó, después del cual fue asesinado por los atracadores el somatenista Luís Shelly, que les salió al paso.
El testigo relató loe hechos en la forma conocida, diciendo que los atracadores fueron tres sujetos, dos de ,los cuales le apuntaban por detrás con las pistolas, mientras otro, delante, le apuntaba también, a la vez que le registraba los bolsillos y se apoderaba de una cartera con 3.250 pesetas que llevaba en el bolsillo interior del chaleco.
Agregó que iba a ingresar dicha cantidad en el Banco de Bilbao.
Declararon también siete testigos presenciales del hecho, que lo han relatado en la forma ya conocida.
Entre estos testigos había el hermano político del señor Shelly, don Víctor Larraondo, y cuatro vecinos de la calle del Arte.
El mismo juzgado estuvo en el lugar del suceso reconstituyendo el hecho.
A la diligencia asistieron el cobrador atracado y el chofer que conducía el auto, Ramón Farreras Masana.
Terminada la diligencia, el chofer volvió a ingresar en la cárcel.
Después, comprobados todos los extremos que hacían referencia a la posible complicidad de dicho chofer con los atracadores, en sentido negativo, el juez dispuso que Ramón Farreras fuera puesto en libertad.
El detenido Serafín Safont, tesorero del Sindicato Único de Tintorería y presunto complicado en el atraco de la calle del Arte, pasó de los calabozos del Palacio de Justicia a la Cancel Celular, a disposición del juzgado.
En las declaraciones prestadas el detenido ha negado toda participación en el hecho.

Nota de prensa indicando la declaración de familiares de Luís Shelly Soler.
Fuente:  La Vanguardia, 19 de marzo de 1933.     
El asesinato del Guinardó
Ante el Juzgado que instruye el sumario por el atraco a un cobrador de la CAMPSA y asesinato de don Luís Shelly en la barriada del Guinardó, ayer prestaron declaración la viuda y el cuñado del somatenista asesinado. Los declarantes ratificaron lo dicho anteriormente, aportando, algún detalle más, aunque no de interés para el conocimiento de quiénes fueron los autores del hecho, puesto que al ocurrir el suceso estaban en el interior, del domicilio de la víctima.

Nota de prensa señalando el auto de procesamiento y prisión contra el primero de los detenidos erróneamente por el asesinato de Luís Shelly Soler, así como algunas declaraciones.
Fuente:  La Vanguardia, 21 de marzo de 1933.     
Procesamientos.
Por el Juzgado número 4 se ha dictado auto de procesamiento y prisión contra Serafín Safont, detenido como supuesto complicado en el atraco contra un cobrador de la Campsa en la calle del Arte de la barriada del Guinardó.
Ante el Juzgado prestaron declaración don Emilio Sera, dueño de la fábrica de tintes donde trabajaba Serafín Safont y dos obreros de la misma fábrica, quienes atestiguaron que el día que se cometió el atraco y el crimen de que fue víctima don Luís Shelly, estuvo trabajando en la fábrica.
La Sala correspondiente de la Audiencia, ha decretado también el procesamiento de Rafael Boldo, a quien se señala como autor de la colocación de una bomba en un taller.

Nota de prensa anunciando la liberación del primer inculpado por el asesinato de Luís Shelly Soler.
Fuente:  La Vanguardia, 22 de marzo de 1933.     
Detenido en libertad.
Como resultado de las últimas diligencias practicadas en relación con el atraco a un cobrador de la C. A. M. P. S. A. y el asesinato de don Luís Shelly, hechos ocurridos en la calle del Arte, de la barriada del Guinardó, ayer tarde por el juzgado, correspondiente se ordenó que guardara sin efecto la detención de Serafín Safont Monferrer, detenido por creérsele complicado con el referido atraco.
Probada completamente la no participación del detenido, éste fue puesto anoche en libertad.

Nota de prensa señalando la detención de un nuevo inculpado en el asesinato de Luís Shelly Soler.
Fuente:  La Vanguardia, 24 de marzo de 1933.     
Detención de otro presunto atracador.
La policía detuvo en una taberna de la calle del Cid a un sujeto llamado Máximo Alcázar Alonso, cuyo verdadero nombre resultó ser el de Eduardo Martínez Casa ''(a) «Patilla». Está fichado como profesional del robo y por uno de estos delitos sufrió condena recientemente en el penal de Alcalá de Henares.
A dicho sujeto la policía le supone complicado en el atraco y asesinato del señor Shelly, perpetrado en el Guinardó.
En su declaración confesó ser amigo del otro detenido por este hecho, Félix. Martínez, que está complicado también en el atraco al Fielato Colón, y añadió que con éste tuvo proyectados algunos atracos.
Se sospecha también que Eduardo Martínez tuvo participación' en el atraco al tejar de la calle de Anglesola.
El detenido quedó incomunicado en los calabozos de la Jefatura.

Escrito por Rosa María Pujol Vilallonga
Espero que os haya gustado. No os perdáis el siguiente CAPÍTULO...
Agradecimientos de este Capítulo (8)


El primer agradecimiento de este capítulo es para Carmen Shelly Larraondo, a quien sin duda le significó un esfuerzo compartir y revivir la situación que envolvió el asesinato de su padre y las consecuencias familiares que comportó.
Debo también agradecer totalmente el interés colaborativo de A. Nicolau del Arxiu Històric Ferran Camps. También las aportaciones de Juan Fernández Basanta y María Rosa Vilallonga Pagés.


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